Periódico Sierra Maestra

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26 de Julio

El sueño alcanzable de una ciudad

omar lopez conservadorHabla de la ciudad con tal pasión que resulta imposible dejar de enamorarse de ella. Recorrerla desde sus palabras, con la voz de quien le ha tributado buena parte de su vida, en una especie de matrimonio ejemplar al que cada cónyuge se entrega sin recelo ni medias tintas, para fomentar ese lazo que sobrevive al paso del tiempo.


Los ojos del arquitecto Omar López Rodríguez han visto a Santiago enfrentar más de una tormenta. También resistir. De su ingenio, junto al de especialistas, técnicos y demás personal de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC) brota hoy una urbe que es referente entre sus similares de todo el país.
Todavía resta mucho por hacer. En tanto, es preferible aferrarse a la idea de que el nuevo aniversario de la villa será, probablemente, un impulso para superar más de un sueño. Por eso conversamos con Omar, quien entre sus múltiples reconocimientos ostenta el Premio Nacional a la Vida y la Obra de Arquitectura (2001) y el de Patrimonio Cultural en 2018.
-De un tiempo a la fecha se ha remarcado en la definición de los seis paisajes culturales que acoge Santiago de Cuba. Cuánto influye la jerarquía dada a esos sitios en una relación más cercana de los santiagueros con su ciudad.
Creo que el santiaguero común vive orgulloso de su urbe y de lo que la historia cotidiana le entrega y va reconociendo, pero las ciudades tienen marcas, maneras de expresarse por lo que han consolidado en el tiempo. Entonces, una forma diferente de verlas es a través de sus paisajes culturales, un término bastante novedoso, pero con gran trascendencia a nivel mundial.
Una de las cosas fundamentales que siempre ha diferenciado a esta ciudad es su comportamiento, con una serie de atributos no solo arquitectónicos, sino del ámbito urbano y paisajístico que nos resultan singulares. Esta es una urbe anfiteatro, puerto, ondulante, pública, mirador, escalonada..., y todos esos elementos se disfrutan en su conceptualización como paisaje.
En cualquiera de estos hay infinidad de detalles, elementos de alta jerarquía en torno a los cuales podemos hacer rutas y senderos, como el del Moncada, que también encierra a la Granjita Siboney, al Vivac, al antiguo Hospital Saturnino Lora y el Palacio de Justicia; que al final pueden emplearse en la formación de la juventud y para consolidar el sentido patriótico.
-Al cabo de 505 años de la fundación como Villa, cuáles son los desafíos actuales que se le presentan a la Oficina del Conservador de la Ciudad.
En momentos como estos no podemos dejar caer lo realizado. Se trata de mantener algunos servicios y una calidad ambiental, porque tenemos que llevar al santiaguero a que sienta cada cosa que pasa en su entorno.
Yo digo que a veces lo más importante no es restaurar, sino lograr que todos tengan conciencia ciudadana del valor de la urbe y de la importancia de su conservación, así lograríamos mucho más. Eso es algo que no se consigue en un día.
Pero el santiaguero de hoy tiene un cuidado muy superior al de hace 10 años, aunque todavía no podemos sentirnos satisfechos, ese es uno de los retos en el que todavía debemos trabajar. No es la labor de 10 personas, la Oficina tiene un rol de dirección y coordinación, pero al final la conservación de la ciudad es una tarea de todos.
-En qué punto se encuentra el Plan de Revitalización del Centro Histórico y otros proyectos, aun cuando las condiciones económicas externas e internas afecten su consecución.
Tenemos elaborado un plan perspectivo para la ciudad y es lo que hemos compartido con la población, lo que se discutió en el Plan Maestro. Y seguimos ahí. Que se demora un poquito más, es cierto. Lo importante es que hay una estrategia de conservación, y cuando tenemos recursos hacemos lo más apremiante, aquello que es imprescindible nunca deja de tocarse.
Hay proyectos que son de amplio vuelo, porque una ciudad por muy potente que sea económicamente no puede ahora hacer inversiones extraordinarias, porque además hay muchas cosas que deben repartirse.
Dentro de los paisajes se encuentra el Paseo Marítimo, el cual tiene un plan de manejo que no es más que un documento programático que permite saber la fase que le sigue a la que se está haciendo. Cuando se tiene bonanza económica se avanza más, pero esa es una zona especial de la ciudad, con una historia vinculada a la fundación de la propia villa.
En él hay un punto importante como Los Cangrejitos, una barriada que se une a la carretera turística por un lado y por el otro con la zona ronera, y esta a su vez con la avenida Patria y el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia. En nuestra visión todas esas áreas están articuladas y se van perfeccionando hasta llegar a lo que aspiramos.
Una parte del puerto -por ejemplo- se trasladó a la otra margen y eso alivió la zona, lo cual nos permite hacer determinadas cosas como parte de un proyecto que se irá consolidando en el tiempo.
Se acaba de inaugurar Pro Santiago, que es una instalación preciosa donde antes estuvo un almacén. O sea, que no se olvida ese espacio y continuamente estamos haciendo cosas, como el parque que está cerca de la zona ronera, y esa industria tiene pensado hacerle un monumento a Sindo Garay en el mismo lugar donde vivió.
Asimismo, la provincia consideró oportuno buscar una nueva ubicación para el Archivo, el cual se está concluyendo ahora en la avenida Patria, en un edificio moderno y con las condiciones necesarias para cumplir esa función.
En el cementerio creamos un Centro de Interpretación del Patrimonio Funerario, como mismo tenemos en la Casa Dranguet, otro centro para la rica herencia cafetalera; la idea es contar con pequeños lugares así, donde pueda buscarse información y adentrarse más en la historia local además de generar intercambios con especialistas; a la vez esos puntos se convierten en centros de investigación.
-¿Cuánto se ha avanzado en el propósito de la candidatura para declarar a Santiago de Cuba como Ciudad Musical y Ciudad Creativa?
Tenemos un equipo de trabajo enfrascado en la conformación del expediente para la condición de Ciudad Musical. Esa categoría se entrega cada cierto tiempo y pretendemos lograrla para el próximo otorgamiento. Recientemente le correspondió a La Habana, pero no pueden competir dos ciudades en una misma edición.
Santiago tiene todas las potencialidades para eso, y desde el punto de vista musical no tiene límites, con un acervo vinculado tanto a la música coral, el bolero, el son y la trova, como a las industrias creativas. Aquí está la Empresa de Ediciones y Grabaciones Musicales (Egrem) con un trabajo consolidado, una industria de instrumentos musicales y un Fondo Cubano de Bienes Culturales.
Están las condiciones fomentadas, porque no se trata de un espectáculo, sino de la vida musical que es fácil pulsar en calles y plazas.
Por otro lado, el huracán Sandy nos frenó en la idea de presentar el centro histórico para la condición de Patrimonio de la Humanidad, de la manera que quedó la ciudad era muy difícil, y así lo reconoció la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Ahora el expediente aquel lo estamos consolidando para presentarlo a una futura evaluación, aunque es importante saber que estos documentos no van directo a organismos internacionales, el país tiene un mecanismo de supervisión, porque eso genera compromisos internacionales que se deben respetar.
-¿Tiene alguna esperanza?
No, esperanza no; yo tengo seguridad de que lo lograremo

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