Logo

Ramos y Modric apagaron el “Camp Nou”

Categoría: Bolas y Demonios
Escrito por Jorge R. Matos Cabrales
Visto: 1721

barcelona real madrid futbol santiago de cuba

El Real Madrid no solo mantuvo en el “Camp Nou” su fenomenal racha de invicto, sino que asestó un golpe de mano a la Liga, al mantener una ventaja de seis puntos tras 14 jornadas.

Los “blancos”, quizá sin juego, pero sobradamente con resultados, suman cuatro unidades más que el año pasado, pero sus teóricos competidores se han venido abajo. El “Barça” cuenta con seis rayitas menos que en esta misma instancia de la última campaña y el Atlético de Madrid, siete.

Los “blancos”, silbados en más de una ocasión por sus incondicionales del “Bernabéu”, se ha dejado cuatro empates, pero permanece invicto, y los resultados, que tantas veces ocultan un futbol más o menos atractivo, le disparan al frente de la clasificación.

Volviendo a lo que pasó en el estadio de la ciudad condal. Cuando el Madrid bordeaba el abismo, ahí apareció Sergio Ramos en modo salvador y es a partir de su historia que cabe preguntarse cómo pudo rematar con tal comodidad el centro de Luka Modric, cuando el Barcelona se abrazaba ya al triunfo.

Señalado no pocas veces con ocasión de un Clásico en que su figura quedó retratada ante un elenco culé que en otras ocasiones humilló a su equipo, a Ramos le faltaba en su colección un partido para recordar ante el máximo rival.

El Real Madrid, que durante más de media hora había encontrado la manera de mantener a raya al Barcelona e incluso tenerlo a su merced en pleno “Camp Nou”, estuvo a un minuto del naufragio.

Las debilidades crónicas en defensa, decisiones discutibles en el área técnica y la falta de confianza después que Luis Suárez adelantara al Barcelona, estuvieron a punto de provocar un disgusto mayúsculo en la casa blanca. Algo que sólo pudo evitar Sergio, pues ni Karim Benzema ni Cristiano Ronaldo tuvieron suficiente pólvora en los pies para hacer la diferencia.

En la capital española se celebró por todo lo alto, pues el Madrid no solo hiló su segundo Clásico en el “Camp Nou” sin conocer la derrota, sino que además extendió su racha invicta a 33 partidos consecutivos. Zinedine Zidane y sus hombres están a sólo un partido de igualar la mejor racha en la historia, la de 34 partidos sin perder y que tiene casi 20 años de antigüedad.

La consistencia del Real Madrid en cuestión de resultados es incuestionable. Pero mucho se lo deben a la suerte y a un jugador puntual, que no es Cristiano Ronaldo, sino Luka Modric. Al menos así lo veo yo.

La razón por la que supusieron una verdadera amenaza para el Barcelona durante los primeros 60 minutos fue el mediocampista croata. Hasta que el conjunto local se adelantó en el marcador aprovechando las enormes deficiencias merengues en el marcaje en los cobros a balón parado (sobre todo las de Raphael Varane).

Modric fue el amo y señor de un encuentro donde completó 97,2% de pases intentados, más que cualquier jugador en la cancha. Fue el único que cerró la primera mitad con 36 de 37 pases completos, 52 toque y tres acciones defensivas exitosas. Era el croata quien marcaba el ritmo del partido y la razón por la que el Real Madrid dio la impresión de ser un equipo mucho más funcional y productivo en ataque. Acabó con 14 ocasiones creadas, y cinco disparos a puerta por 11 oportunidades y dos tiros al arco del Barcelona.

Resultó que, además, el Real Madrid se ha refinado -bastante- en la recuperación. La prolongada ausencia de Casemiro, que acusó la falta de ritmo en los 25 minutos que estuvo en la cancha, ha resultado menos perjudicial para los de Zidane de lo que se pensaba gracias a la gran labor de Mateo Kovacic en el centro de la cancha.

El problema viene con el posicionamiento en las jugadas a balón parado. Varane no ha recuperado la seguridad desde que fuera operado de una rodilla hace un par de temporadas y se nota, particularmente, en los cobros. Rarísima vez han logrado salir ilesos de una jugada de estrategia ante un rival de su propia Liga.

La situación empeoró con el incomprensible cambio de Casemiro por “Isco”, que se había lucido hasta ese momento. El Madrid ya perdía por 1-0 cuando hizo su aparición el brasileño. Con pocos minutos de diferencia entró el maestro del futbol en España, Andrés Iniesta. La situación dio un giro radical y el Real acabó agradecido de que la influencia del manchego no se tradujera en la portería.

Afortunadamente para el Madrid, el rival resultó igual de imperfecto y cometió una falta innecesaria que derivó en el gol de Ramos, su cuarto tanto en un Clásico y primero desde 2007. El número 47 en su carrera en Primera y que lo convierte en el cuarto defensa con más goles en España.

Es indudable que la diana de Ramos no tiene el peso definitivo de otros, pero, quien sabe, pudiera ser a la postre decisivo en el devenir de una Liga que durante media hora se apretó y que él volvió a destensar a favor de los suyos.

Periódico Sierra Maestra/ Correo: cip226@enet.cu / Directora: MSc. Olga E. Thaureaux Puertas/ Redacción Digital: Lic. Clara Gayoso Giro, MSc. Arnaldo Clavel Carmenaty / Informático: Ing. Alberto Elers Pérez / Copyright ©. Todos los Derechos Reservados. Autorizamos la reproducción de trabajos de este sitio, siempre que sea de forma íntegra y se cite la fuente.