
No entiendo por qué hay muchos que no confían en el Real Madrid de Zinedine Zidane, que acaba de cerrar la primera vuelta de La Liga como campeón de invierno, y con un partido menos.
Imagino que el miedo está basado en que hace dos temporadas los “blancos”, que venían de ganar el Mundial de Clubes y también eran líderes en el ecuador del torneo liguero, cayeron en dos partidos y empataron otro en el mes de enero, lo cual unido al derrumbe en los meses de febrero y marzo dejaron a la afición del “Bernabéu” sin fiestas, y con Ancelotti en el disparador.
Precisamente a eso apuesta el Barcelona para volver a dominar en casa. Aunque esta vez se ha plantado un Sevilla que no viene de farol y que, de momento, ha tomado el puesto del Atlético de Madrid como alternativa de disputa a los dos gigantes del fútbol español. Por cierto, hemos sido testigos del peor Atlético de la era Simeone, pero ya llegaremos allí.
Los seguidores del Madrid comienzan a ponerse exigentes. Pero cabe hacerse una pregunta: ¿Jugaba tan bien el equipo de Zidane antes de caer en el “Sánchez Pizjuán”?
El Real ha resuelto un montón de partidos de la misma forma que lo hizo el sábado ante al Málaga (victoria por 2-1) y, como estaba invicto, al final solo bajaban aplausos del respetable. ¿No me digan que ya olvidaron cómo se les ganó a los japoneses en el Mundialito? ¿Por qué ahora tiene que jugar diferente?
La derrota en Sevilla bajó la euforia y el Celta enseñó carencias. Las lesiones siempre han golpeado y el ambiente con la grada, que ya comienza a buscar culpables, no es el mejor. Y eso que los “merengues” son campeones de invierno, ganaron el Mundial de Clubes y enlazaron una de las rachas más memorables de la historia del fútbol (40 sin perder).
Ahora los muchachos de “Zizou” deberán demostrar que tienen material para ganar La Liga. No hay chance de errores. Regresa la “Champions” y el calendario está más apretado que nunca.
En tanto, el Sevilla de Sampaoli completó una primera vuelta sorprendente y excepcional, atreviéndose a sacar al “Barça” del 1-2 de punteros. Siete victorias y dos empates han sumado los hispalenses en sus últimas jornadas ligueras. Casi perfectos.
Por otra parte, el Barcelona, campeón los dos últimos cursos y absoluto dominador de La Liga en la última década, no cerraba la primera vuelta fuera de las dos primeras plazas desde la campaña 2003-04 y los 41 puntos que suma significan su peor guarismo desde esta instancia en la temporada 2007-08, cuando sumó 40 para cerrar esa primera mitad a siete rayas por debajo del Madrid de Capello, que terminó conquistando el trofeo.
Y qué decir de los “colchoneros” del “Cholo”. El Atlético no parece tener más chances que pelear por ser tercero. El equipo no da para más. El problema es que, de los cuatro de arriba, cualquiera puede ser tercero. Sin duda, el “Atleti” se ha encontrado con los peores rivales. Veremos si Simeone nos da el discurso ahora de lo bueno que es quedar cuartos.
Lo que falta es comprobar si el Madrid mantiene el tono de la primera mitad de campeonato, si el “Barça” reluce en la segunda como en los últimos dos años y, también, si el Sevilla mantiene el ritmo que le ha convertido en la sorpresa. ¡Hay Liga!