La lotería de los penales nos dejó a los otros dos elencos clasificados a los cuartos de final de la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018. En definitiva, serán los locales y Croacia los que estén en la próxima fase, luego de desbancar a España y a Dinamarca.
Los rusos, sin proponer nada, dejaron en el camino a una de las grandes favoritas precompetencia, pero que nunca se comportó como tal sobre la cancha. En tanto, los croatas pasaron mucho más trabajo del imaginado para eliminar a un combinado danés que vendió bien cara su derrota.
Ni “Furia” ni fútbol
Todo se acaba. La edad dorada de España comenzó en el punto de penalti, con una tanda mágica ante Italia en la Eurocopa del 2008, y ahí finalizó, con una tómbola trágica ante Rusia, con los lanzamientos parados a Koke y Aspas.
Fue el punto y final a un Mundial disparatado desde el despido de Lopetegui. España hizo todo lo posible por aliarse con el caos. Iniesta no quería mirar en lo que era la radiografía de un país, la despedida posible a un héroe. Desde el punto de penalti, el territorio de mitos y leyendas, la parcela de santos desde la que no se entienden los Mundiales, ni siquiera se pudo agarrar al portero, De Gea, roto desde el primer partido ante Portugal.
El dolor es más intenso porque a España, con más de un millar de pases, la echa la peor Rusia de los últimos 30 años, un equipo sin una estrella que tirar al mercado persa de fichajes. El equipo de Hierro lo buscó por todos los lados, con mucho balón y poco juego. La posesión fue infernal. En mitad de la tormenta, otra vez, lo más potable fue el esfuerzo descomunal de Isco.
Rusia hizo una reverencia al equipo español, una especie de homenaje a la historia de la última década, con un ataque de fútbol rústico, de la época de las cuevas. Su única intención era ponerse la capucha y esperar el rondo español. Todo eso estaba en las casas de apuestas.
Sin embargo, fue una España irreconocible desde el primer día, sin solidez, sin empaque, asustada y sin santos, algo necesario en un Mundial. Demasiados regalos se pagan. Todo pasa y todo queda. Ahora les toca vivir de los recuerdos.
Croacia sí que tuvo portero
Croacia le debe a Subasic la clasificación para cuartos de final de un Mundial por segunda vez en su historia. Los croatas, tras el 1-1 final, se impusieron a Dinamarca en una tanda de penaltis de infarto, en la que el meta del Mónaco detuvo tres lanzamientos y Kasper Schmeichel, que le había parado ya uno en la prórroga a Modric, atrapó dos. Otro capítulo memorable para este loco Mundial de Rusia.
El ritmo que le faltó al España-Rusia les sobró a los primeros cuatro minutos del Croacia-Dinamarca. Nunca en la historia de los Mundiales dos equipos habían marcado dos goles tan pronto en un mismo partido.
Schmeichel, ya en la tanda, hizo lo imposible por clasificar a Dinamarca para cuartos. Detuvo los tiros de Badelj y Pivaric... pero Subasic atrapó tres. El meta del Mónaco se impuso a Eriksen, Schöne y Khron-Dehli para sellar la clasificación. Schmeichel padre lo sufría en la grada y Suker, presidente de la Federación croata, sonreía.