El pasado miércoles tuve la oportunidad de mirar por televisión el partido que enfrentó a la Roma y al Real Madrid, correspondiente a los octavos de final de la Champions League, junto a varios fanáticos "merengues" y barcelonistas.
Estos últimos resignados al ver como el Madrid ponía pie y medio en la próxima etapa del certamen tras ganar dos goles por cero.
Cuando analizábamos lo que veíamos, rara vez nos poníamos de acuerdo. Pero a mi entender, Roma apostó demasiado al 0-0 y terminó quedándose sin nada.
Donde yo veía que los italianos no tenían centrodelantero, otros me hablaban del egipcio Salah, pero yo solo observaba como este se movía siempre por afuera del área. Solamente Dzeko tuvo un par de chances cuando entró, pero ya era muy tarde.
En fin, llegaron los goles del Madrid, la Roma terminó vencida en casa y tan enojados estaban los que esperaban un destino diferente, que algunos –incluso- comenzaron a especular con qué podría hacer la "Loba" en el choque de vuelta.
La verdad es que no creo que puedan hacer mucho. la Roma podrá ganarle algún que otro partido al Real Madrid, pero dudo que por más de un gol. Y aunque las diferencias son enormes, los españoles tampoco demostraron demasiado, más allá de ganar lógicamente.
Real Madrid cambia de técnico, pero sigue apostando a conservar la pelota, aunque tiene problemas ante equipos que se le cierran, y esos son la enorme mayoría de sus rivales. Es que sus delanteros, más allá de ser grandes figuras, tienen características que son más aptas para rivales que dejan espacios.
La profundidad que tiene con la potencia de Cristiano Ronaldo o con la velocidad de Bale no le da tanto rédito cuando no hay mucho terreno disponible. Benzema mismo es un delantero bien dotado en lo técnico, pero sin tanta capacidad para resolver en tiempos y espacios reducidos.
Eso sí, la dupla de centrales hizo un gran partido y evitó mayores apremios. Tanto Sergio Ramos como Varane abortaron cualquier chance rival y esto es importantísimo en un equipo que puede jugar entre bien y regular, pero que, si juega regular, hoy por hoy puede perder con cualquiera de los que avance a cuartos de final.
El Madrid no fue brillante en la capital de Italia. Jugó sin ritmo, sin pasión, sin sincronía y encontró al "Gladiador de Roma", al jugador que es capaz de transformar una noche que pintaba amarga y complicada en una velada dulce y satisfactoria.
Cristiano destapó la lata y el Madrid se llevó un triunfo valioso... ¿Qué si el Madrid tiene para alcanzar al Barcelona en la Liga o que si el Madrid puede trascender en esta "Champions"? Yo creo que lo de la Liga está prácticamente liquidado, y que será muy difícil alcanzar al Barcelona. En la "Champions" dependerá de un futbolista que tiene 12 goles en siete partidos y que es capaz de transformar cualquier historia por más negativa que se vea. A eso apuesta el Real. Veremos si les funciona.
El otro choque estrella de la semana fue el París Saint Germain-Chelsea, un duelo que se viene repitiendo en los últimos años.
El PSG ya han logrado todo en su país: llevan tres títulos seguidos y el cuarto será un trámite, ya que a esta altura están invictos y con 24 puntos de ventaja sobre el segundo. Eso le dará mucho aire para rotar jugadores dentro de lo que ya es un plantel abundante y de calidad, y así apuntar a la "Champions", que es sin duda el logro que necesita cualquier equipo que quiera recibirse de grande.
Pero no es solamente la hegemonía local ni la cantidad de figuras lo que apuntala la ilusión. Con el correr del tiempo, el equipo se ha vuelto más equilibrado, ganó experiencia, y se nota que hay muchos rendimientos individuales que están en su momento pico. Es el caso de Zlatan Ibrahimovic, de quien ya se habla que puede irse al Milan, a Inglaterra o a Estados Unidos.
En definitiva, el momento del PSG es ahora y el hincha lo sabe. Y lo que vimos el martes en la cancha fue confirmación de que el equipo está para dar el salto. Ante un rival con el que se repartieron las últimas dos series, ambas muy parejas y cerradas en desarrollo y marcador, esta vez marcó claras diferencias.
Claro que esas se plasmaron mucho más en el juego que en el marcador. Es que, como le pasó en fase de grupos ante Real Madrid, PSG hizo el planteo correcto, pero no pudo hacer diferencias. Dominó terreno y posesión ante un rival debilitado por las bajas, pero le costó demasiado llegar al gol, que solamente vino con un desvío de un tiro libre de Ibrahimovic.
Con el empate empezaron las preocupaciones y el gol de una victoria tan merecida como necesaria se hacía desear, hasta que entró Cavani a aportar esa cuota que ni Lucas ni Di María habían sido capaces de brindar.
Eso sí, a la asistencia del argentino y la definición del uruguayo se le sumó lo que a mi entender fue un gran error de Courtois, que hasta entonces había estado increíble. Y lo analizo con ojos de delantero: si el arquero se hubiera quedado en la línea en vez de salir apurado, Cavani no hubiera tenido ángulo para definir, con lo cual o hubiera tenido que parar la pelota para buscar un pase o que rematar como lo hizo, pero ante un arquero afirmado en su línea que hubiera sido muy difícil de batir.
En definitiva, se hizo justicia, pero Chelsea terminó llevándose demasiado premio con un 1-2 que le permite ilusionarse al definir en casa, mientras que PSG puede llegar a lamentar los goles que no llegaron.
En las otras dos series se comfirmó la misma tendencia: los que propusieron se llevaron la victoria. Tanto Benfica como Wolfsburgo fueron superiores al Zenit y al Gent, respectivamente, aunque ambos tuvieron escaso premio. Los portugueses recién marcaron sobre el final y los alemanes dilapidaron una diferencia de tres goles que terminó siendo solamente de uno. Conclusión: en el fútbol, en general el que menos propone, menos recoge.
Ojalá que esta tendencia se mantenga cuando la semana que viene se complete la ida, con los dos mejores cruces de esta ronda: Arsenal-Barcelona y Juventus-Bayern Munich. Es una lástima que ambos sean el mismo día y a la misma hora. En eso, la UEFA demostró que no es más inteligente que la FIFA.