Con el orgullo en juego

Categoría: Bolas y Demonios
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real madrid barcelona santiago de cubaA pesar de que el Barcelona aventaja al Real Madrid por 10 puntos y parece encaminarse hacia otro título de Liga, no le faltan condimentos deportivos ni emocionales al gran Clásico español que se jugará este sábado en el Camp Nou de la ciudad condal.

En principio, la reedición del duelo más seguido del fútbol universal, un mano a mano que alinea fans de ambos bandos, fracciones que creen aglutinar no sólo a talentos excepcionales sino a formas diferentes de afrontar la vida (Messi vs. Ronaldo). Además, el astro argentino podría anotar su gol número 500 (se cuentan los del Barcelona y la Selección). ¡Qué mejor ocasión!

Siempre se ha dicho que en partidos como este no hace falta inyección extra de motivación en los jugadores. Se presupone que la sangre se les altera con solo olfatear al gran enemigo. Sin embargo, este Clásico rompe los esquemas convencionales, ya que la última de las motivaciones es pelear por el título de Liga.

Lo que sí habrá en juego es orgullo, credibilidad, impulso para la “Champions”, cuentas pendientes y, por supuesto, la loable intención “azulgrana” de dedicar un gran marcador a la memoria de Johan Cruyff, grande entre los grandes.

En el terreno, al igual que en las oficinas, dos modelos completamente opuestos e igual de triunfadores. El Barcelona encarna la vocación artística por la belleza con el balón, mientras que el Real Madrid apuesta por la acumulación de estrellas en sus filas. Tal vez un perfil más pragmático.

Pero cualquier diferencia queda a un lado cuando se compara la estrategia de las dos instituciones en el mercado. Son gigantes con el mismo apetito hegemónico, dispuestos a izar su bandera -y a vender camisetas- en cada rincón del planeta.

Los jugadores están con ganas de hacer algo grande. También los entrenadores titubean su sueño para la gran cita. Luis Enrique tendría la Liga en la mano con una victoria y se encumbraría si además fuera con un marcador de impacto. Y Zinedine Zidane visualiza una noche de gloria en el Camp Nou, la de su consagración, la que despejaría dudas sobre sus capacidades en el banquillo.

Futbolísticamente hablando imagino que el Madrid saldrá con todo, más por orgullo que por sensatez, aunque la semana que viene le espera el Wolfsburgo alemán en los cuartos de final de la “Champions”. Y aunque los contrarios les hacen 10 ocasiones de gol por partido, los blancos competirán de la mejor forma que lo saben hacer: a morir o matar.

En tanto, en el “Barça” todo parece ir como debería, nada más parecido a Disneylandia. Sin embargo, el perfil de máximo rendimiento “culé” sigue sin esculpirse definitivamente. La defensa y la media varían de partido en partido, el tridente vive con la fibra muscular al límite, Sergi Roberto acumula minutos donde se le requiera, Arda ya ha corrido más que en un año entero con el Atlético y el Barcelona juega bien, pero sólo a ratos, no se engañen.

En fin, todos los actores del Clásico saltarán al escenario con su particular cuenta pendiente, con su motivación entre dientes. La adrenalina se va a disparar sobre la hierba sin necesidad de tener un título en juego.

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