¿Tú otra vez?

Categoría: Bolas y Demonios
Escrito por JORGE R. MATOS CABRALES
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cristiano ronaldo real madrid santiago de cubaLa UEFA Champions League tendrá este año, como en cada una de sus pasadas ediciones, un nuevo campeón. El sueño del Barcelona de repetir se terminó en cuartos de final frente a un Atlético de Madrid que ya lo había amargado en la misma instancia hace dos años.

Una vez más queda claro que, por más ricos que sean sus planteles, los equipos de la elite europea llegan a los meses finales de la temporada al límite de sus fuerzas. La acumulación de partidos, los golpes y los viajes tarde o temprano pasan cuentas.
Ya había advertido la falta de energías que mostró el "Barça" en el Clásico ante el Real Madrid. En ese partido dio la sensación de que el equipo de Luis Enrique se terminó sus reservas. Y así quedó confirmado con la Real Sociedad y en la vuelta ante los "colchoneros".
Para colmo se encontró enmarañado en la red defensiva que tejen, con tanta destreza, el equipo del "Cholo" Simeone. No es tarea fácil: el Atlético achicó tanto la cancha que obligó al Barcelona a jugar en una franja de 30 metros. Por más habilidad y técnica individual que tengan sus hombres, y de hecho la tienen, se hace prácticamente imposible encontrar espacios.
Y al mismo tiempo, la velocidad para el contraataque de los del "Cholo" es siempre una amenaza latente, como lo prueba el hecho de que las mejores chances las tuvo el Atleti cuando recuperó y lanzó réplicas, como la que terminó en el penal que selló el 2-0.
Párrafo aparte merecen los dos penales. Sí, porque fueron dos, y en ambos se equivocó el árbitro. En el primero no había duda de que Andrés Iniesta merecía la expulsión. Y en el segundo, que no dio, porque la mano de Gabi (curiosamente, ante remate de Iniesta) fue claramente dentro del área.
lionel messi barcelona santiago de cubaPero eso igual no quita que la clasificación del Atlético Madrid sea merecida, tal como lo fue en 2014. En los 180 minutos, Simeone consiguió llevar la serie al terreno que le convino, maniató el poder ofensivo del Barcelona y le pegó en los momentos justos.
Si hubo otro equipo que, como el Barcelona, dio menos de lo que prometía, ese fue que el París Saint Germain. Por su juego, por sus nombres y por haberse asentado durante los últimos años, era otro de mis candidatos.
En el caso del PSG, un factor importante para explicar la eliminación es entender que se quedó sin su línea media titular para la vuelta de cuartos ante Manchester City. Arrancó el partido sin Marco Verratti ni Blaise Matuidi y durante el primer tiempo perdió a Thiago Motta.
Así, sus delanteros recibieron menos juego y terminaron diluyéndose. Zlatan Ibrahimovic dijo tras el partido que jugaron con un sistema 3-4-3 para el que no se habían preparado. Pero más allá de lo táctico, lo cierto es que los hombres de punta no aparecieron.

A diferencia del Barcelona, exigido al límite con su calendario, al PSG parece afectarle la poca competitividad que desarrolla en su liga. La gana al trote y sin necesidad de exigirse al máximo, algo que después paga una vez que se cruza con los mejores del continente.
Enfrente tuvo a un City que no le sacó gran diferencia, pero ganó y clasificó merecidamente, con el aporte fundamental del belga Kevin De Bruyne, que volvió con mucha frescura tras superar una lesión.
Las otras dos series también tuvieron justos ganadores. Al Bayern Munich no le sobró mucho ante el Benfica, pero el gol de Arturo Vidal para el 1-1 en Portugal le dio la tranquilidad que necesitaba. Da la sensación de ser, el de este año, el equipo más irregular de todo el ciclo de "Pep" Guardiola con los bávaros, pero está una vez más en semifinales.
Al Real Madrid se le simplificó todo con los dos goles en ráfaga en el arranque del partido. El primero tras un rebote y el segundo con una gran definición de Cristiano Ronaldo, pero haber dejado la serie como al principio de manera tan veloz fue clave en el desarrollo del partido.
Ante ese escenario, el Wolfsburgo no tuvo plan B y mostró sus limitaciones fuera de Alemania. Nunca tuvo suficiente determinación para buscar ese gol que hubiera puesto en aprietos al Madrid y lo pagó.
Pero volviendo a Cristiano Ronaldo. Una vez más demostró por qué le discute a Lionel Messi cada temporada el título de mejor jugador del año. Y ya lo he dicho: sin "La Pulga", no habría ninguna discusión.
Cristiano no necesita aduladores. Su lenguaje es más sencillo. Que es egocéntrico y todo lo que quieran decir de él, OK. Habla en el campo. El crack luso no tiene fronteras ni límites. Dicen que está acabado, pues bendito declive...

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