En el aire

Categoría: Bolas y Demonios
Escrito por JORGE R. MATOS CABRALES
Visto: 1982

manchester city real madrid santiago de cubaLos partidos de ida de las semifinales de la UEFA Champions League fueron el famoso vaso medio lleno... o medio vacío, según como se le mire. Las dos series fueron parejas, tanto en el juego como en el resultado, lo que las deja abiertas para la vuelta. Siempre es bueno que haya algo en juego y que se mantenga el suspenso hasta el final.
Manchester City-Real Madrid
Lo que hicieron o, mejor dicho, lo que dejaron de hacer el City y el Madrid se resume en una pregunta: ¿cómo puede ser que planteles tan caros, en el que hasta el jugador más novato vale varios millones de euros, consigan pasar casi todo el partido sin generar ocasiones de gol?
El partido navegó por la intrascendencia y el aburrimiento durante gran parte de su desarrollo, especialmente en la primera parte, en la que se vio una técnica perfecta en los protagonistas, pero con cero eficacias para generar riesgo.
Pasada la hora, lo único cercano a una emoción fue un remate de Sergio Agüero desde fuera del área que se fue muy alto. Y recién a los 71 minutos, ¡Eureka!, un cabezazo de Jesé que dio en el travesaño.
Con esa situación y dos más, una de Casemiro y un remate de Pepe al cuerpo del arquero, el Real Madrid dejó la sensación de que había sido más. Aunque muy poco pensando en el valor de ambos equipos y la expectativa que generan.
Lo peor del resultado en la ida es que no le convino a ninguno. El que jugó en casa no hizo goles y ahora tiene que ir afuera a buscar al menos uno. El que fue visitante sabe que si le marcan en su cancha va a sufrir.
Ante ese escenario suben las chances de que el finalista sea el Real Madrid, gracias a su enorme potencial ofensivo. El City de los últimos partidos, al que incluso jugó en París ante el PSG, no está mostrando gran capacidad de contragolpe. Le está faltando velocidad adelante y también, sin Yaya Touré, alguien que lo pueda lanzar desde más atrás.
Si sacó adelante la serie ante el PSG fue porque se llevó un buen resultado en la ida, un 2-2 que no merecía, y luego aprovechó que los franceses se quedaron sin su mediocampo titular a la media hora de la vuelta. Aun así, no le sobró nada para pasar.
Del otro lado, Real Madrid tiene los jugadores ofensivos como para hacer diferencia en el "Bernabéu". La gran duda son Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, y cuánto puede pesar la ausencia de ambos a la hora de generar chances. Lo sabremos en menos de una semana.

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Atlético de Madrid-Bayern Munich
En la segunda semifinal vimos un espectáculo mucho más a la altura y, especialmente, el partido que esperábamos. Sobre todo, el partido que querían los de Simeone.
El Atlético arrancó como quería y le convenía: presionando y poniendo incómodo a un Bayern que, como siempre, iba a buscar el monopolio del balón como camino a sacar ventajas.
En esos primeros minutos de presión alta los "colchoneros" se encontraron con el gol que necesitaba para poder imponer su esquema. Un gol que es, hasta el momento, el de la copa, por su importancia y por la calidad de la maniobra de Saúl, que hizo todo bien y en los tiempos justos, especialmente el último enganche, previo a la definición, en el que si se hubiera tomado una fracción de segundo más hubiera permitido el cierre de Vidal.
A partir de ahí, Atlético de Madrid se paró como más le gusta. Lo cual también significó que el Bayern asumiera el rol que prefiere, pero claro, un gol abajo. Y ante un rival muy firme atrás y que le achicó la cancha, los alemanes nunca tuvieron el desequilibrio para desbordar.
Igual que ante Barcelona, los de Simeone metieron a sus 10 hombres de campo, y por ende a los 10 de su rival, en una franja muy pequeña, en la que se hace dificilísimo encontrar lugar para romper por las bandas. Y al no llegar por afuera, el Bayern tampoco pudo crear espacios adentro para que Robert Lewandowski trabajara cómodo en el área y pudiera generarse alguna oportunidad.
De hecho, las mejores chances las tuvo siempre el Atlético que, con su enorme capacidad de contraataque, pudo aumentar con Griezmann en el primer tiempo, o definirlo en el segundo tras una gran jugada de Fernando Torres.
La lección no es nueva, pero tampoco es fácil la solución. Cuando un equipo achica tanto los espacios, monopolizar la pelota es importante, pero más todavía es no convertir esa posesión en lenta y previsible. Sin velocidad ni repentización no hay espacios, y sin ellos no se crean ocasiones por más que se tenga la pelota tres veces más que el adversario, como fue el caso en este partido.
De cualquier manera, el escenario para la vuelta es el mismo: hay que ver si el Atlético logra convertir en Munich, ya que le será complicado aguantar el cero los 90 minutos ante un equipo tan ofensivo.
El libreto bien aprendido lo tienen los jugadores de Simeone. Tienen una disciplina táctica enorme, se desviven por apoyarse en defensa y por doblar las marcas y, cuando salen a la contra, lo hacen como si se jugaran todo su futuro en esa jugada.
Bayern ya la pasó mal y estuvo a segundos de la eliminación ante un equipo similar como la Juventus, y eso que su sistema defensivo no está tan aceitado como el del Atlético.
Pero más allá de predicciones o favoritismos, las dos series están abiertas, hay que jugarlas y nos dejan esperando por 180 minutos de fútbol llenos de emociones.

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