Merlín en el “Barca”, Arturo en Argentina

Categoría: Bolas y Demonios
Escrito por JORGE R. MATOS CABRALES
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lionel messi argentina santiago de cubaLa historia sigue en su contra. Lionel Messi lo gana todo con el Barcelona, pero nada con Argentina. Es el mismo guión de siempre. "La Pulga" cayó por cuarta ocasión en una Final y la tercera en año consecutivo. Ante Chile, en Nueva Jersey, sumó un nuevo descalabro tras perder en tanda de penales, donde incluso, falló el suyo.
El cinco veces ganador del Balón de Oro comenzó hace nueve años su andar con la "albiceleste", cuando fue titular en la derrota 3-0 frente a Brasil en la Copa América de Venezuela, en 2014. En la Final del Mundial ante Alemania, un gol de Mario Götze decidió al campeón, y Messi cayó una vez más con Argentina.
Un año más tarde, en Chile, jugó su segunda Copa América y cayó en penales ante el anfitrión. La búsqueda de su revancha no llegó mucho tiempo después. Hace solo unas horas, en Estados Unidos, en la Copa América Centenario, Lionel salió derrotado al perder la Final de nueva cuenta frente a Chile, una vez más en la definición desde el punto penal.
A todo esto, se le une un dato en frío: Argentina no ha anotado un solo gol en 450 minutos jugados en sus cuatro finales disputadas, y en todas ellas con Messi en el campo de juego. Para colmo, el "10" falló su ejecución en la tanda de penales y el fracaso vino acompañado de una "bomba": Lionel ha tomado una decisión que sacude al mundo del futbol. Sacude a Argentina. Sacude hasta al mismísimo Barcelona. Renunciar a continuar en la Selección es la medida que ha tomado el mejor jugador del mundo como "vía de escape".
¿Valentía o cobardía? ¿Liberación o salida? ¿Claudica o desintoxica? ¿Deserción o sinceridad?
La respuesta la tienen los días. Y aquellos que sobrevivan en un equipo (se especula con una salida masiva de jugadores) que comienza a ver las finales como una maldición.
Messi se rinde en el peor de sus momentos. Vitoreado de "azulgrana", desacreditado de "albiceleste".
Para muchos es una deserción. Algo que no es muy bien visto, pues históricamente el capitán no salta de la nave antes de que se hunda. El romanticismo, la hidalguía y el honor, dicen que debe hundirse con su navío.
Messi parece darle la razón a Diego Armando Maradona, quien le cuestionaba sus dotes de líder para encumbrar a Argentina. "Si no regresan campeones, que no regresen", los había amenazado "El Pelusa".
Hay algo irrefutable: para claudicar, después de tres monumentales fracasos, hay que tener una gran honestidad o un gran cinismo. Sólo Messi sabe sus motivos.
Y con él se va un jugador de enorme carácter, Javier Mascherano. El genuino líder de Argentina. Se va por edad y por decepción.
La gran duda se mete en los corazones inconsolables de los aficionados argentinos: ¿podrán clasificar a la Copa del Mundo de Rusia 2018 sin dos de esos referentes? ¿Cuál será el golpe brutalmente moral que estas dos deserciones provoquen en el resto del plantel?
Y el Barcelona agrega sus propias dudas: ¿cuáles ruinas de Messi llegarán a su campo de pretemporada, después de este nuevo fracaso con Argentina y del fiasco en la "Champions", y que encima ganó el Real Madrid?
Y en España, la situación fiscal y legal de Messi y su padre se agravó hace dos semanas con nuevos reclamos y nuevas investigaciones. Los Panamá Papers, aún tienen legajos y legado oscuros sobre la familia.
Lo cierto es que el mejor jugador del mundo tomó la mejor decisión para él, y la peor para una nación que hace 23 años, y seguramente muchos más, ha visto como la gloria futbolística se niega a volver.

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