Las siete vidas del supercampeón de Europa

Categoría: Bolas y Demonios
Escrito por Jorge R. Matos Cabrales
Visto: 1427

campeones supercopa de europa 2016 real madrid santiago de cuba

Bien pudo haberse llevado el triunfo el Sevilla en la Supercopa de la UEFA, pues fue mucho mejor en noventa minutos que un diezmado Real Madrid, la cual quedó en poder del club “merengue”, luego de imponerse tres goles a dos en la prórroga.

Acarició la venganza de la derrota hace dos años en Cardiff, Gales, en la misma competición; pero, como hace un año, en Tiflis frente al Barcelona, cayó en la prórroga en un partido lleno de emoción disputado en Trondheim, Noruega.

Los sevillanos tuvieron la pelota, como reza el primer mandamiento de su nuevo DT Jorge Sampaoli, y le faltó un poco de lo demás: la presión, ese punto de fiereza que ha hecho del Sevilla un equipo indestructible en Europa.

Tanto Zidane como Sampaoli sorprendieron de salida. El francés puso de inicio a Kovacic y Asensio, y dejó en el banquillo a Benzema, el único miembro de la BBC disponible. El técnico argentino, en su debut oficial con el Sevilla, eligió a Kiyotake, Iborra y Vitolo, y reservó a Konoplyanka, Kranevitter y Sarabia.

El choque se desperezó cuando el Madrid comenzó a mandar en el marcador por un auténtico golazo de la joven perla Marcos Asensio. Sólo entonces el conjunto hispalense dejó de sonsear con el balón y metió cierta velocidad de medio campo hacia adelante. El gol de Franco Vázquez lo remendó casi todo antes del descanso. De Luciano Vietto no hubo noticias en todo el choque. Fue el del Atético, en el sentido más decepcionante de la expresión.

El Real se vio en un volver a empezar en la segunda mitad, con el equipo muy vencido a la derecha y Lucas Vázquez liderando el efecto rebote. Antes de la llegada de Benzema, el propio Lucas e Isco probaron suerte desde lejos. Tardó un minuto el francés en mandar un cabezazo que no encontró el blanco, en el enésimo envío de Lucas. Y en ese punto de equilibrio llegó el penalti de Ramos a Vitolo, al que ayudó tanto el sevillista como el central con su gesto imprudente sacando el tacón para abortar el recorte. Rigurosísimo el árbitro.

Reaccionaron los blancos con James ya en el campo. Encerró al Sevilla por momentos con varios centros venenosos desde la línea de fondo. Pero un disparo de Dani Carvajal fue su única ocasión clara.

real madrid supercopa eufa santiago de cuba

El Sevilla tocaba con personalidad, pero cuando acariciaba el título, apareció Sergio Ramos –quién si no- para cabecear a puerta vacía un centro de Lucas Vázquez en la última jugada.

Párrafo aparte para el capitán de los “blancos”, un héroe nacido en Camas hace 31 años y forjado precisamente en Sevilla. Allí aprendió a sufrir y hacerse hombre entre jugadores con perfil de gladiadores. En el “Bernabéu” creció y se hizo futbolista de alto voltaje, capaz de convertir lo imposible en una bendición. Ramos debería pedir que le cambien el dorsal. Desde ahora tendría que lucir el número 93 en su camiseta. En Lisboa marcó en el minuto 92 y 48 segundos. En Trondheim, en el 92 y 35 segundos.

El capitán dignifica su brazalete con ese carácter que lo convierte en el clavo ardiendo de un equipo capaz de sobrevivir cualquier situación por adversa que sea. El referee serbio Mirolad Mazic, le arrebató la gloria total al anularle en la prórroga un gol más grande que el monte Everest.

Peor fue aún para el equipo de Sampaoli cuando “Kolo” vio su segunda amarilla, tres minutos después de la primera, al comienzo de una prórroga en la que el Madrid ya había arrancado mucho mejor.

La tuvo James tras un gran pase de Benzema, pero Rico achicó muy bien en la salida; al igual que luego en otro mano a mano a Lucas. Con uno menos y Pareja tocado, el Sevilla trataba de aguantar y tocar cuando podía, con Konoplyanka casi como único recurso en ataque, confiado en forzar al menos los penaltis.

Pero a un minuto del final, el protagonista más inesperado, Carvajal, hizo un eslalon por la banda que culminó con un remate seco con el exterior, que selló la tercera Supercopa para su equipo, y la ratificación de que este Real Madrid tiene más vidas que un gato.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar