No sé qué tan prudente es decir que el Barcelona está sumergido en una crisis. Ya lo dijo el mismísimo “Pep” Guardiola: “Mejor no criticarlos porque los harán quedar mal”. Para mí la situación actual de los “culés” pasa por dudas en su propia identidad.
Un duelo que se ha convertido en uno de los clásicos del fútbol europeo en los últimos años, el París Saint Germain-Barcelona, será el encargado de reanudar las acciones en la competición de clubes más prestigiosa del planeta: la UEFA Champions League.
Las cosas que tiene el deporte. El mismo día que el Ojo de Halcón le daba al tenista suizo Roger Federer el decimoctavo Grand Slam de su historia en el Open de Australia, al Barcelona no le concedieron un gol del tamaño de un castillo en el partido que terminó 1-1 ante el Real Betis.
