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Confirman presencia de caracol africano en Santiago de Cuba

caracol africanoCientíficos del Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (Bioeco), confirmaron la presencia del Caracol Gigante Africano (Lissachatina fulica) en el reparto Veguita de Galo de la ciudad de Santiago de Cuba, hasta el momento, el primer caso reportado en la región oriental del país.


LA AMENAZA DE UN CARACOLEl M.Sc. Abelardo Allán Méndez Hernández, investigador agregado y especialista en Malacología de Bioeco, aseguró que el pasado 13 de abril se hizo la detección y confirmación de la especie en el patio de una vivienda sembrada en su mayoría con plantas de mango y plátano, y presentando un elevado grado de insalubridad debido a la acumulación de desechos orgánicos de origen vegetal y humano, conformando un hábitat propicio para el desarrollo y proliferación del caracol.
Según explicó el científico luego de la identificación de la especie y para determinar el tamaño poblacional, se realizó una búsqueda exhaustiva en los diferentes microhábitats potenciales detectados.
“Colectamos varios especímenes en diferentes estadíos de desarrollo para su posterior estudio morfológico y anatómico en el centro y su posterior depósito en la Colección Malacológica del Departamento de Zoología”, destacó Méndez.
El caracol gigante africano es una especie invasora de molusco gasterópodo potencialmente dañina tanto para la salud humana como para la agricultura. Procede de las selvas húmedas del este de África tropical y se le puede encontrar en áreas urbanas, costeras y plantaciones agrícolas.
caracol africano2En Cuba su más reciente introducción fue detectada en 2014 en el municipio de Arroyo Naranjo de La Habana y posteriormente en otras zonas de la región central.
Comentó Méndez que el caracol gigante posee una excelente estrategia reproductiva, con 100 huevos como promedio por puestas, al menos seis veces al año. Los juveniles tienen una alta tasa de crecimiento y llegan a la madurez reproductiva a los cuatro o seis meses. Además poseen una alta esperanza de vida de cinco a seis años, llegando a vivir hasta nueve.
Desde el 2000 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo incluyó dentro de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.
Es también un vector u hospedero intermediario de nemátodos y bacterias que pueden ser transmitidos en la baba del caracol a los seres humanos a través de las mucosas, tales como el parásito Angiostrongylus cantonensis causante de la meningoencefalitis eosinofílica y la bacteria gramnegativa Aeromonas hydrophila, enfermedades fatales si no se atienden a tiempo.
“Lo más importante es que al detectar la presencia del caracol gigante africano, lo correcto sería no tocarlo o si se va a colectar utilizar guantes y luego lavarse las manos y desinfectarlas. Además acudir a su área de salud más cercana para notificar la presencia de la especie”, puntualizó Méndez.
Ante esta situación epidemiológica se recomienda extremar las medidas de higiene. Sería conveniente alertar a los niños y niñas de evitar tocar o jugar con caracoles. Lavarse las manos con jabón frecuentemente al igual que las frutas y verduras antes de comerlas puesto que esta especie es generalista de hábitat y puede caminar por cualquier parte, incluso dentro de las viviendas.

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