Periódico Sierra Maestra

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Conversando con Fidel

fidel desafío a la muerte

Me hablaron de muerte un día, y de su significado, y en él yo vi encerrado el fin de toda una vida. Pero en ese instante..., tu imagen inundó mis sentidos.


Parece que fue ayer cuando este tu pueblo enmudeció de profunda tristeza ante la ley inexorable de la naturaleza. Nos negábamos a creer. Abrumados por el dolor infinito, pero inundados de un amor eterno, acompañamos tus exequias desde La Habana, ciudad que un 8 de enero -hace 58 años- te recibiera junto a tus rebeldes en la heroica Caravana que abrió el camino de la libertad.
El cortejo fúnebre pasaba de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de barrio en barrio. Toda Cuba te vio. Estabas allí, cubierto con nuestra Enseña Nacional, la bandera que defendiste toda tu vida y que en todo momento -aun en las circunstancias más adversas- siempre pusiste en alto. Tu pueblo te vio; y no hubo un hombre, mujer o niño que no saliera a las calles y gritara hasta el desaliento: ¡Yo Soy Fidel!
En la mañana del sábado 3 de diciembre de 2016 entraste a la heroica Santiago de Cuba. Tierra de sangre y fuego. Cuna de hombres íntegros y valerosos como Antonio Maceo, Frank País, Renato Guitart y Antonio Guerrero. Tu Santiago; a la cual agradeciste tantas veces por haberte mostrado la victoria aquel glorioso 1 de enero de 1959. La ciudad te recibió con los brazos abiertos; pero esta vez te acogería en su seno para siempre.
Aquella noche, ante la imagen del Titán de Bronce, y con lágrimas de agradecimiento sincero, juramos cumplir cada frase de tu concepto de Revolución. Y junto a Raúl reafirmamos que quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre sino perece en la lucha.
Después...solo quedó el silencio, el respeto, la admiración. El alba del día 4 de diciembre se asomaba inevitable por sobre las montañas de la regia y honorable Sierra Maestra, el baluarte indestructible de la Revolución. Sabíamos que había llegado el momento de decir adiós.
Tu pueblo te acompañó hasta tu última morada. En el camposanto de Santa Ifigenia te esperaba el Apóstol como quien espera al discípulo amado; al más martiano de todos los cubanos. Y con él te uniste a la pléyade de héroes que conforman el cielo eterno de nuestra Patria, para brillar por siempre como aquel rubí de la montaña.
A un año de tu desaparición física, poco a poco, el dolor ha cedido espacio al agradecimiento y el compromiso. Agradecimiento por la libertad, la paz y la igualdad plena que nos entregaste. Agradecimiento por todo lo que nos enseñaste con tu ejemplo, inteligencia, valentía, esperanza en el futuro y seguridad en la victoria. Porque de ti aprendimos que cuando se quiere se puede. Agradecimiento por tu incansable lucha a favor de la solidaridad y la libertad de todos los pueblos del mundo.
Vives por siempre para todos los que amamos tu pensamiento, tu vida, tu amor por Cuba, por los cubanos. Cómo pensar que estés muerto, si en tu afán por lograr la Patria que soñaron nuestros héroes y mártires creaste esa obra maravillosa y perfectible que construimos entre todos. Ese es tu mayor legado: la Revolución Cubana.
Estás en cada lugar donde haya un hombre que luche por la paz, la justicia y el respeto por el ser humano. Y hoy más que nunca estás aquí, con tu pueblo, mucho más necesario, mucho más arraigado. Siempre guiándonos por el mejor camino, con la verdad como arma y escudo. Es por ello que tu pueblo nunca dejará morir tus ideas, porque siempre encontraremos en tu legado una solución para los problemas y una respuesta para avanzar y vencer.
Es tanto lo que quiero decirte que las ideas se agolpan en mi mente...Solo puedo concluir que los hombres como tú Fidel, nunca mueren. ¡Gloria eterna a nuestro líder histórico, vivió ayer, hoy y mañana!

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