En la Casa de Abuelos No. 4 Alegrías de Vivir de Santiago de Cuba se intensifican las medidas para el cuidado y bienestar de sus residentes ante los riesgos para la salud de los adultos mayores, como una de las poblaciones vulnerables y predominantes, que implica la enfermedad de la Covid-19. Todas las alternativas asumidas por la administración del centro fueron constatadas en una visita de Sierra Maestra al local.
Este cuenta actualmente con una matrícula de 40, de los cuales la mitad permanece en sus hogares y los restantes en la institución. Al respecto, Gledys Guilson Hierrezuelo, Trabajadora Social ratificó que:
“Entre las disposiciones que aplicamos para la protección de los abuelos ante la presencia del virus SARS-CoV-2 en la provincia es el baño podálico desde la entrada al lugar, de conjunto con la pesquisa que diariamente se les realiza para evaluar si presentan alguna sintomatología de fiebre, tos seca, insuficiencias respiratorias, dolor de cabeza, secreciones nasales o frecuente número de deposiciones al día.
“Antes de cada comida se tienen que lavar las manos, ya que los baños de mujeres y hombres cuenta con su jabón e hipoclorito. Nosotros limpiamos constantemente todos los objetos, desde las mesas hasta los balances. Ellos disponen de sus nasobucos, que se lo deben cambiar cada dos horas. Los familiares no pueden entrar, solo los trabajadores del centro”, puntualizó Guilson Hierrezuelo.
A esto se adiciona la atención de un consultorio asignado ante casos con sospechas. Reciben, además, los cuidados de podólogos, fisioterapeutas, psicólogos, médicos, y nutricionistas.
De igual forma, ante el aislamiento social necesario para evitar el contagio y la propagación de la enfermedad se les programa, de conjunto con la terapeuta ocupacional, actividades de juegos de mesas, lectura, ejercitación física y recreación, así como tiempos de radio y televisión.
“Disfrutan de espacios para la música, e información. A las 8:30 a.m. se efectúa el matutino, donde se debaten las noticias internacionales y nacionales, y a las 1:00 p.m. se proyecta el noticiero. Siempre conversamos con ellos y hablamos acerca de la situación actual. A los adultos mayores que, por distintas razones no puedan asistir hasta acá, le hacemos llegar por medio de sus vecinos los alimentos”, añadió Gledys Guilson.
Los servicios ofrecidos por la Casa de Abuelos tienen un costo mensual a precio asequible de 180 pesos cubanos. No obstante, ante situaciones específicas que dificulten el pago como bajos ingresos o el no contar con familiares, la asistencia social garantiza la reducción alrededor de los 40 CUP, o la exoneración de la retribución monetaria.
Ahora bien, relacionada a la tarea de conservar la salud está la labor de la Lic. Eva de la Fe López, Terapeuta Ocupacional en “Alegrías de Vivir”, quien refirió que: “Mantener a los ancianos activos con programas diversos es una de las prioridades. Realizo con los pacientes ejercicios cognitivos, para mantenerles activa la mente. En las personas de la tercera edad esto es de suma importancia.
“Como por el contexto actual no pueden acudir los profesores de educación física nosotros mismos los ejercitamos, dándoles importancia a los momentos de respiración, pertinentes para combatir un virus que afecta los pulmones. Los momentos culturales forman parte de las distracciones.
“En sentido general, hay que prevenir y cuidarlos para evitar enfermedades, pues ellos también son nuestra razón de ser. Yo sin ellos no puedo estar, son necesarios. En nuestras casas hacemos lo mismo con nuestros padres para protegerlos.
“Si están lejos hay que llamarlos con frecuencia y decirles que se cuiden. Esas mismas experiencias uno las traslada a la Casa de Abuelos para elevar su calidad de vida, y ofrecerles todo el apoyo y cariño que a veces no reciben en sus hogares”, ratificó De la Fe López.
Como parte de las atenciones para garantizar su salud, está la incorporación de una dieta equilibrada y específica de estos grupos etarios. En este sentido, se recomiendan alimentos blandos o de fácil digestión, y que tengan presente las patologías particulares.
De ahí que Yaneisis Jendi Mendoza, nutricionista del centro destacó que: “me encargo de programarles el menú a los abuelos según lo que requieren cada uno de ellos por sus padecimientos, como la diabetes, hipertensión, intolerancia a la lactosa, o alergias. Las palabras de orden que caracterizan al programa alimenticio son variada, equilibrada, y saludable.
“En dependencia de estas enfermedades crónicas no transmisibles se les sustituye el helado por leche sin azúcar, y se compensa la nutrición de conjunto con la disponibilidad y los recursos de la institución. A las 10:00 a.m. se les provee de una merienda ligera, ya sea yogur o jugo, porque su digestión es lenta y es imprescindible que luego aprovechen el almuerzo.
“Se les garantiza el potaje y la sopa para que mojen el arroz por la dentadura. Si presentan problemas con la presión se les reducen los alimentos con almidón o harina. En sentido general, nosotros los complacemos con todos sus antojos pues los tenemos malcriados. Por ejemplo, les colamos el chícharo porque así lo prefieren y si sugieren una forma diferente de cocinar lo hacemos con la nueva variante que nos aconsejan”, compartió Jendi Mendoza.
Una de las protagonistas en la vida de estos profesionales es Cristina Miriam Rodríguez Despaigne de 78 años, quien refiere que todos la llaman por su segundo nombre, “así que a veces olvido que también soy Cristina”, alude con la sonrisa contagiosa que oculta las marcas de su experiencia y sabiduría tras un trozo de tela.
En su cuerpo, un espíritu bien conservado que no revela a simple percepción el decurso real del tiempo; sus ojos reflejan las alegrías de vivir rodeada de amor y atenciones. “Aquí me siento magnífica por el trato de la administración y sus trabajadores. Están preparados para trabajar con personas de la tercera edad de forma comprensiva y cariñosa. Nos entienden psicológicamente con nuestra forma de ser”.
Y es que Cristina Miriam Rodríguez es una ávida lectora de la cual siempre se aprende algo nuevo como fiel seguidora de los periódicos y la labor de sus profesionales. En efecto, ha estado cerca de ellos, de nosotros... “Me encanta leer aquí. La tradición puede ser porque soy maestra, me gradué en 1965 en La Habana como profesora de español, y laboré por primera vez en Minas de Frío. Estuve como correctora del Periódico Sierra Maestra.
“Luego me desempeñé en la imprenta del Partido, y el Poligráfico. Todavía corrijo cosas que están impresas, y mis nietos se ríen diciéndome que eso ya está en un papel. Pero no puedo evitarlo, es algo explícito en mi naturaleza. Aquí estoy al tanto de las noticias, bailo, escucho música y hablo con personas que me entienden y comparten los mismos temas.
“Cuando los niños de la casa me preguntan hasta cuándo voy a asistir a la Casa de Abuelos les digo que hasta el día de su clausura definitiva”, confesó Miriam.
El personal de la institución la llama afectuosamente “mi viejita”, quien por estos días se enfrenta a nuevos temores. “Y con esto del Covid hay que cuidarse, ¿cuándo va a pasar?, no es fácil. Aquí tenemos todas las medidas higiénicas, cuando cojo transporte cumplo con lo establecido, ahorita las manos se me van a pelar de tanto lavarlas, pero vale la pena”.
Del balance de Cristina Miriam a la mesa de dominó, se revela uno de los deportes preferidos de los abuelos, junto a otros juegos de mesa que integran su imprescindible ejercitación cognitiva. Tomás Omundo Quindelán Español, amante de las fichas señaló que: “este lugar es como la familia, donde la situación actual es más llevadera y segura”.
Luis Irán Mustelier Raimundo, otro de los competidores solo añade que: “es necesario entretenerse un rato, dímelo a mí que lo hago de esta forma desde hace tres años en Alegrías de Vivir”.
Uno de los Agentes de Seguridad y Protección de la Casa de Abuelos No. 4, Ismael Fernández Aguilera, también participa de esta actividad sin desatender su misión: el velar por el cumplimiento del aislamiento de las personas del local junto a la adecuada aplicación de las medidas higiénico-sanitarias y otros procedimientos establecidos.
Ismael, aunque es más joven, y tiene en apariencia ventajas durante la competencia con contrincantes de avanzada edad, se enfrenta en la mayoría de los casos a la derrota frente a la sabiduría acumulada de personajes tan reales que se hacen llamar “El Caballero de París”.
Para esta reportera, la visita a “Alegrías de Vivir” no solo fue una grata experiencia, o la ratificación de los cuidados hacia el adulto mayor como parte de los programas de la Revolución Cubana; constituyó, además, la tranquilidad y esperanza en estos tiempos de la Covid-19 al saber que nuestros abuelos están en las mejores manos.