Un médico de estos tiempos

Categoría: covid-19
Escrito por Milagros Alonso Pérez / Foto: Autora
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WP 20200408 10 35 53 Pro 4“El cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el error”, así plantea en uno de sus fragmentos el Juramento Hipocrático, guía ética de la moral médica y otras profesiones por más de 20 siglos. Y es que la calidad humana, la corrección, la sensibilidad y la bondad, son cualidades imprescindibles de un “buen médico” y un “médico bueno”.

Es decir, constituyen elementos necesarios tanto la “corrección técnica” como la virtud de las personas que ejercen esta labor. Esculapio, por otra parte, aconsejaba a su descendiente que: “si ansías conocer al hombre, (...) entonces hazte médico, hijo mío”. Preceptos que se reafirman en la práctica ante la compleja situación que afronta el mundo con la pandemia de la Covid- 19.

En particular, Cuba es un ejemplo de solidaridad, humanismo y cooperación del personal de la salud. Y de este, la provincia de Santiago descendió en la segunda etapa al quinto puesto de los territorios afectados por el virus SARS-CoV-2, que inicialmente ocupaba el segundo.

Los resultados se deben, entre otros factores, al reforzamiento de las medidas de aislamiento social, la guía de las máximas autoridades, y la labor de los galenos en la atención a los pacientes con sospecha o positivos a la enfermedad.

Para profundizar en las experiencias de uno de sus protagonistas, Sierra Maestra conversó con el Doctor Miguel Ernesto Verdecia Roses, especialista en segundo grado de cuidados intensivos del Hospital Dr. Juan Bruno Zayas, quien es también Pasado Maestro de la Logia Andrés Puentes y Diputado del Distrito de la Gran Logia de Cuba.

¿Qué retos le impone el Covid- 19 como médico?

Esta es una enfermedad que, como todos sabemos tiene una transmisibilidad muy alta. Además, otro problema es la cantidad de personas que pueden estar contagiando el virus de forma asintomática. Por tanto, la posibilidad que se expanda es muy alta si no se cumplen las medidas de aislamiento social e higiene que las autoridades sanitarias están determinando.

Desde el punto de vista profesional es un reto muy alto porque también necesita muchos cuidados a la hora de tratar a los pacientes, de ahí hay que conservar la cautela ante posibles virosis. Además, el SARS-CoV-2 es potencialmente mortal y no hace diferencias de sexo, raza, edades o posición social. Todos estamos en riesgo de contraerlos y fallecer a causa de esto, independientemente de que hay poblaciones más vulnerables.

Considero que la batalla hay que ganarla desde la prevención. Yo trabajo en una unidad de cuidados intensivos donde todos los casos que acuden son graves. Por esta razón no estamos exentos de que asistamos a un positivo a la Covid-19.

Otro desafío en lo personal es que cuando los contagiados con la enfermedad caen en fase crítica con insuficiencia respiratoria, el manejo terapéutico de los mismos es difícil, pues requieren de respiración artificial, y medicamentos específicos. A esto se le suma que aunque cuenten con todos los recursos materiales y humanos, presentan riesgos para su vida.

Esto es difícil, ya que como médicos no somos Dioses, sino seres humanos. Hasta la fecha continúan sin existir fármacos o vacunas específicas, los cuales son factores negativos para enfrentar al nuevo coronavirus. Los medicamentos actuales son experimentales y se utilizan para aumentar la inmunidad, por esto son retos hacerle frente al mismo sin un arsenal medicinal-curativo definido.

¿Cómo contribuye la superación constante a vencer estos desafíos?

He participado en el entrenamiento a un grupo grande de médicos que está ahora en ejecución, quienes se han preparado en la atención a pacientes con esta enfermedad. Se están capacitando en procederes de cuidados intensivos para el manejo de las personas positivas al virus, desde la ventilación hasta la aplicación de los medicamentos necesarios.

Y en cuanto a la sensibilidad humana para atender estos casos...

La profesión médica per se es de mucha sensibilidad humana, y aquí se pone a prueba, porque cuando he identificado a personas con altas probabilidades de ser positivos también sentí cierto temor. Pero hay que sobreponerse a eso y dar lo mejor de sí como lo estamos haciendo, trabajando de manera constante, luego pasamos por un tiempo de observación antes de poder retornar a nuestras casas, de ahí que roten varias brigadas.

Eso genera que afiancemos nuestros valores humanos hacia estos pacientes.

El aislamiento también requiere del apoyo de su familia...

El aislamiento es una medida necesaria, aunque reconocemos que no es fácil pues estar aislados de todas las personas de las cuales se recibe apoyo psicológico es complejo. Sin embargo, asegura la vida tanto del médico como ser humano, y de su familia. Esta medida se ha asumido con mucha madurez y responsabilidad.

Más allá de los consejos como médico, ¿qué ventajas ha tenido estar en casa?

Desde el punto de vista emocional hay que aprovechar la oportunidad de estar en casa. En mi aspecto personal, siempre me quejo de que no tengo tiempo para hacer cosas en el hogar. Este es el momento para realizar todas las tareas pendientes. Trabajos manuales, arreglar roturas, disfrutar de los hijos y los padres, es decir, fortalecer los vínculos familiares que nos ayudarán a salir de la crisis.

El rostro del Doctor Miguel Ernesto Verdecia Roses irradia confianza, resultado del ejercicio ético de la profesión médica, el virtuosismo en el ejercicio del bien común a prácticas egoístas e individualistas, así como la valentía con la cual afrontan al virus dentro y fuera del país que los hacen merecedores del aplauso diario de todos a las nueve de la noche.