Dos hermanos y un mismo principio

Categoría: covid-19
Escrito por Maylin Camilo Castillo
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medicosen casa 12A partir de mediados de marzo, cuando la Covid-19 llegó a Santiago de Cuba sin ser llamada, historias de vidas atesoran títulos en los medios de difusión masiva y en las redes sociales. Las muestras de humanismo no son extrañas. Existen en todas partes, en cada rincón.


medicosen casa 1Son historias encantadoras, apasionantes, fabulosas y lo principal, es que conforman un sinfín de vivencias protagonizadas por los jóvenes, quienes, a lo largo de la historia de nuestro país, se han caracterizado por siempre, ser los primeros en dar el paso al frente.
Estas lindas acciones de la continuidad santiaguera las podemos encontrar en cualquier casa o esquina. Tocan a nuestra puerta, o simplemente con el sonar del teléfono, recibimos estas bellas hazañas, personalizadas en miles de jóvenes.
Pueden ser profesionales de la Salud, trabajadores sociales, promotores culturales, licenciados en Cultura Física y activistas comunitarios, quienes han dejado todo para luchar de frente contra la pandemia.
Este es el caso de Marcos Manuel y Miguel Osorio Laffita, dos hermanos que se dispusieron y cumplieron, a no quedarse en su casa junto a su familia sino a apoyar en la batalla contra el nuevo coronavirus.
Marcos, es Especialista en Medicina General Integral del Policlínico 28 de Septiembre y Miguel, es Entrenador de fútbol del Combinado Deportivo, quienes comenzaron haciendo pesquisas y llevándoles comida a los abuelitos, respectivamente, pero ellos querían más.
Según explica su padre Miguel Osorio, siempre han sido hermanos muy unidos y sujetos a lo inculcado por su familia en los principios de la Revolución: “Se sentaron junto a su madre y a mí, y expresaron su deseo de contribuir en esta batalla trabajando en la zona roja, enseguida estuvimos de acuerdo, se veían decididos y no podíamos tronchar ese deseo humanista”.
El doctor Marcos laboró en el Hospital Ambrosio Grillo y el profesor Miguel trabajó en el Centro de Aislamiento ubicado en la Escuela de Trabajadores Sociales, en la Brigada de Apoyo de prestación de servicio de limpieza y organización de cubículos. Luego de trabajar 14 días en estos centros estuvieron aislados en Bahía y en Juraguá, respectivamente y hoy se encuentran en su casa cumpliendo estrictamente las medidas de aislamiento por 14 días; y si es necesario volverían a trabajar en estos lugares.
Marcos no dudó en dejar a su hijo recién nacido al cuidado solo de la esposa y de sus abuelos, para cumplir su deber: “Solo estoy haciendo mi parte, cumpliendo con mi compromiso, donde mi país lo necesite allí seré más útil”. El joven Miguel expresa: “Fue una experiencia única, servir a los demás es muy gratificante, te madura, además aprendí lo importante que es la vida y vi con mis propios ojos el esfuerzo que hace la Revolución para salvar vidas y erradicar esta epidemia que ha cobrado la vida de miles en el mundo”.
Marcos siempre es más alegre, Miguel es un poco más serio, pero los dos tienen bien definida su idea y acción de apoyar al país donde haga falta. Estos jóvenes santiagueros llegaron este martes a su hogar, fueron recibidos por su comunidad con consignas de agradecimiento a su entrega y sacrificio, además de la canción titulada Resistiré como un canto a la Victoria sobre este virus. Son dos jóvenes hermanos, criados en el mismo principio revolucionario, son dos jóvenes de vanguardia, que como tantos santiagueros y cubanos en general quieren estar allí donde son más necesarios.