Brazo extendido, tal vez un poco de temor y paradójicamente, mucho valor, con alta dosis de humanismo.
No quiso ir sola; su madre la acompañó, era su primera vez. Ella, una valiente con un alma solidaria. Su sangre, una donación voluntaria.
Hace un tiempo vio que alguien solicitaba en un grupo en Facebook la colaboración de alguna persona con grupo sanguíneo O- que pudiera donar sangre para una paciente que lo necesitaba. Ella, como otros buenos seres, se brindaron, pero no la localizaron más.
Luego, en otra publicación vio similar solicitud de un donante del mismo tipo. Y ahí estuvo su disposición nuevamente.
"También extendió su brazo ese día una muchacha del grupo que se llama Niurka", comenta.
Anabel Viamonte Reigosa, de 32 años, santiaguera es de esos seres humanos que no han titubeado ante la solicitud de una donación de sangre. Ella ni siquiera conocía a la persona ni a los familiares a quienes ayudaría con su gesto.
No se rindió ante el tamaño de la aguja que sí le impresionó un poco. Su solidaridad y la satisfacción de ayudar a alguien fue más fuerte que cualquier temor.
Muchos no saben del valor de una transfusión de sangre hasta que alguien cercano la necesita.
Extender un brazo valientemente es un gesto que se premia porque es una vida que se salva.
Gracias a Anabel, a Niurka, a la doctora Tayseth Fuentes Rojas, que ha sido coordinadora para viabilizar las donaciones de sangre que se han brindado en el grupo de Facebook "Donde hay santiaguero".
Gracias a todos seres anónimos que sin importar a quién, entregan su amor de rojo.