Como luz que irradió seguridad en la victoria en 1953, más de mil 870 alumnos reiniciaron hoy las actividades docentes en la Ciudad Escolar 26 de Julio, otrora cuartel Moncada de Santiago de Cuba, para seguir cumpliendo los sueños de aquella Generación del Centenario.
En la tercera fase pos-COVID-19, esta provincia muestra una consolidación en la dura batalla contra esa pandemia, lo cual permitió asegurar las condiciones higiénico sanitarias, la base material de estudio y de vida, distanciamiento físico y otras acciones en este centro que es símbolo de la Educación en Cuba.
Directivos y maestros dieron la bienvenida a los estudiantes en las tres puertas que fueron postas de la antigua fortaleza, con muchos pasos podálicos y puntos de lavado de manos con soluciones de hipoclorito para agilizar la entrada y llegada a las aulas de las cinco escuelas primarias y una Secundaria Básica.
Leonardo García, director general del centro, reafirmó la matrícula de mil 876 colegiales, 725 de ellos pertenecientes a la Secundaria Básica José Luis Tassende, nombre de un mártir del asalto al Cuartel (26 de julio de 1953) que fuera mutilado y asesinado cruelmente por los esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista.
El rediseño de la organización escolar a partir de cumplir las medidas de Salud Pública y el Ministerio de Educación conllevó a inversiones en espacios de la propia institución que sumó 19 nuevas aulas para mantener la separación física, lavamanos en comedores y en baños de hembras y varones.
García especificó que todo el horario es escalonado, recesos, meriendas, almuerzo, salidas, en función de practicar con disciplina lo establecido para evitar el contagio con la COVID-19 y salvaguardar la vida de alumnos, obreros y maestros.
Ayer se observó una concentración de padres en las puertas, lo cual dificulta la entrada de los infantes, y es lógico porque antes de la pandemia ellos los llevaban hasta cada aula; en ese sentido se deberá seguir trabajando y educando a las familias, explicó Leudis Veranes, asistente educativa.
Veranes argumentó que se convierte en los ojos, manos y brazos de sus niños hasta que acaten la nueva normalidad; tiene que velar por los horarios y asear las superficies de su aula en la escuela Juan Manuel Ameijeiras, centro que lleva el nombre de otro joven que también murió asesinado tras participar en el ataque al Moncada.
Por la antigua Posta 3 del cuartel se quedó Idalmis Negret, quien acababa de dejar a su hijo en la escuela, y aseguró estar segura y confiada; fue muy bueno el recibimiento, con las medidas correspondientes, el uso del nasobuco (mascarilla), y mi niño trae cinco más en la mochila para el cambio, añadió.
Negret refirió que por costumbre permaneció en ese lugar para intercambiar con otros padres, pero entiende las condiciones impuestas por el plantel para revertir completamente la pandemia que en marzo último dejó trunco el período lectivo en el país.
