El advenimiento del aniversario 62 del Congreso Campesino en Armas, en Soledad de Mayarí Arriba, pone nuevamente a prueba el espíritu de lucha y sacrificio de los cooperativistas de la provincia de Santiago de Cuba, quienes haciendo frente a los retos de la COVID-19 y el férreo bloqueo del gobierno norteamericano, no renuncian a incrementar paulatinamente la producción de alimentos a favor del pueblo.
El joven Roilan Domínguez Piorno, integrante de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antonio Guiteras, en el municipio de San Luis no es una excepción y figura entre los campesinos que a pesar de su corta edad convive entre los mejores ganaderos del sector cooperativo campesino de la provincia de Santiago de Cuba.
Desde su finca, ubicada en la demarcación de La Caridad, en el Consejo Popular Capitán San Luis, sigue una tradición familiar -la crianza genética del ganado- inculcada desde muy pequeño por su abuelo, quien le enseñó a amar la tierra, trabajarla con intencionalidad y no descuidar la atención esmerada a los animales.
De mucho le han servido las lecciones recibidas, consejos oportunos y hasta las ayudas desinteresadas, que lo consolidan como un experimentado vaquero ganador en el 2019 de un premio con su caballo Gavilán, en la Feria Internacional Agropecuaria de Rancho Boyeros, en La Habana.
Manifiesta este joven de 34 años, que de estos acumula 16 como cooperativista promotor en la crianza genética de ovinos, equinos y vacunos. Actualmente los resultados productivos son favorables, además de sistemáticas las entregas de leche y carne vacuna, pie de crías e integración a los cultivos varios, hortalizas, vegetales y la acuicultura.
Siente satisfacción e inconformidad cuando menciona que su plan de leche para el presente año asciende a los 20 000 litros, mientras en la carne aspira a las ocho toneladas. Ambas cifras se cumplen sobre la base de asegurar la alimentación permanente de la masa animal y la aplicación consecuente de la inseminación artificial y la ciencia y la técnica.
Los animales deben de tener comida todo el año y tener asegurada su subsistencia alimentaria, manifiesta Roilan, independientemente de la época del año. En ese sentido, aprovecha los beneficios de una máquina de riego entregada por el proyecto Agrocadena, que le permite incrementar la siembra de kinggrass, el zacate guatemalteco, la caña y la bermuda, esta última para la elaboración de heno con elevado contenido de proteína.
Por estos tiempos, se preocupa por la diversificación de la producción en su finca, donde se erige un biodigestor con la finalidad de ahorrar energía al país y el beneficio económico familiar, la alimentación de los animales mediante el uso de los residuales, que influirán además en un estanque de peces donde se fomenta la acuicultura, la fertilización de las plantaciones cultivadas y en el proceso de una planta de secado de semillas.
También se esmera el joven campesino en la mejora genética de sus animales, de ahí que a partir de los esfuerzos en esa dirección ya comience en pensar para el próximo año en alcanzar una entrega entre los 100 y 120 litros de leche diarios, así como también en elevar la entrega de carne.
Estos no son sueños, dice finalmente Roilan, quien consciente de la necesidad de contribuir al autoabastecimiento y la soberanía alimentaria reclamadas por estos tiempos, se mantiene firme al compromiso político número uno del campesinado cubano: producir alimentos para el pueblo.