Palma Soriano.- El reinicio del curso escolar en este territorio santiaguero es una realidad que se palpa en las 167 escuelas existentes. Cada mañana las calles aqui se llenan de colores patrios que llevan los estudiantes en sus uniformes ahora con nuevos e importantes agregados.
Además del uniforme recién planchado y la sonrisa matutina, la mochila llevará esta vez junto a libretas y libros: las mascarillas, jabón, una toallita y otros implementos necesarios para bloquearle al paso al coronavirus. De modo que el reinicio escolar ha sido distinto para alumnos, padres y maestros.
Han transcurrido cinco meses desde la última vez que se escribió el asunto en la pizarra de un aula y eso hace un tanto más difícil la readaptación. Como es conocimiento, el acontecimiento ha sido festejo en sus primeros momentos, pero se torna imprescindible ahora quizás más que nunca del apoyo familiar en el empeño de concluir un buen período lectivo 2019-2020.
El hogar debe sumarse a las tantas disposiciones que en las escuelas se adoptan igualmente para propiciar la necesaria protección y aprendizaje.A las familias corresponde explicarle a niñas y niños cómo comportarse en la escuela para cuidarse pero nunca trasladándole miedo o inseguridad.
Hay que entender además que los escolares precisan de intercambiar en la escuela entre iguales pues esta es otra manera de atender asi como la apropiación académica con el maestro. Es un entrenamiento necesario para las relaciones interpersonales y todo eso quedó sesgado de alguna manera por el aislamiento social que obligó la pandemia.
Sin embargo, también estos meses sin ir a la escuela para la gran mayoría de los escolares ha tenido saldos positivos. Nuestras niñas y niños han compartido mayor tiempo con sus familiares, parientes, han conocido de la dinámica hogareña, sumándose a ella con algunas tareas domésticas.
Pero probablemente el mayor aprendizaje de este tiempo, sin pupítres ni pizarrón, ha sido conocer nuevas formas del amor que se traducen en el cuidado de los unos por los otros. Y las practicarán ahora en sus aulas como otra vía de seguir creciendo en el amor a todos. Eso sí en espacios protegidos y seguros por un mayor aprendizaje.