Lo que nos va dejando la pandemia

Categoría: covid-19
Escrito por Bertha E. Sánchez Viamonte
Visto: 480

Solidaridad mensajeros 3Palma Soriano.- El efecto de la Covid-19 pasará a la historia, pero, dentro de los cambios estructurales y sociales que ya está representando, se pueden encontrar algunos aspectos positivos. Usted concordará en que una pandemia no puede dejar rastros buenos, sin embargo, nos puso a pensar.

Las relaciones laborales, por ejemplo, han cambiado ya con el nuevo coronavirus. Las semanas de aislamiento han irrumpido con fuerza en muchas empresas, el teletrabajo y sus ventajas múltiples, aunque perfectibles. Esta variante le otorga autonomía al trabajador, que puede organizar los horarios y conciliar mejor la vida laboral con la familiar, sin descuidar el rendimiento óptimo.

El tiempo con la pareja y los hijos es insuficiente en la vorágine cotidiana y de repente, muchos se han encontrado con semanas enteras de convivencia diaria, una oportunidad para valorar la estancia en casa como tiempo de calidad.

Quizás, una de las conclusiones más relevantes de esas que se pueden extraer de la pandemia, sea la inversión necesaria a escala global en sanidad pública, en ciencia e investigación, pilares del estado de bienestar por los que felizmente Cuba ha apostado desde los principios revolucionarios, que se ha probado podrían ser mejores.

Sin dudas, la sociedad cubana después de la Covid-19 será diferente, pero, ¿en qué dirección?, apunta la oportunidad para la reflexión individual y colectiva, una interiorización profunda para afrontar un futuro al que intentamos minimizarle los efectos.

La solidaridad es fecunda y rentable para cualquier sociedad y por estos días sus muestras son constantes e incluso, se han establecido como una rutina, aunque el entusiasmo de algunas iniciativas puede verse diluido conforme existen oportunistas que lastran la ética social y manchan los nombres de la empatía.

La Covid-19 nos ha ayudado a darnos cuenta que el sufrimiento de otros nos importa, nos lacera, que el prójimo tiene tanta valía como nosotros, en condiciones iguales; ese puede ser el punto de partida para una sociedad mejor.