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Cuba frente a la Covid 19

Pan a domicilio, reordenar el sentido común

Illustrative Best Health Apps Infographic222Ante el contexto de ordenamiento económico en Cuba, uno de los temas más recurrentes es la relación calidad-precio de los productos que se ofertan a la población. En el centro de la polémica entre los santiagueros se encuentra el pan normado: aumenta su precio y la calidad no siempre se corresponde con lo que se exige.


A esto se suman modificaciones en la tarifa de los llamados “carritos” de entrega a domicilio. Pero, ¿están establecidos y regulados estos nuevos precios, o son atribuciones que se han tomado sin contar con las autoridades correspondientes? ¿Se está cometiendo realmente una irregularidad? Sierra Maestra se acerca al tema.
“Por la vía de atención a la población, hemos recibido estados de opinión negativos sobre el cobro del pan a domicilio. Los mensajeros están aplicando tarifas que en muchas ocasiones no están acorde con el poder adquisitivo de las personas.
“Este personal trabaja por cuenta propia, contratados por los consumidores, y como tal tributan a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (Onat). Su salario depende del convenio que realicen con las personas asociadas a este servicio, no de la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria”, explicó su directora general en funciones, Elizabeth Perera Segura.
Illustrative Best Health Apps InfographicSegún Jorge Luis García Rodríguez, director comercial de la entidad, los mensajeros mantienen un acuerdo con las unidades de venta para determinarlas condiciones en las que se debe transportar y entregar el pan, dentro de sus modalidades: carritos y acarreadores. “Hoy los que presentan problemas son los carritos a domicilio, que han impuesto precios exorbitantes, generando molestias entre las personas”, precisó.
La Onat aclara que, por el momento, las tarifas que deben pagarse por concepto de ingresos personales se mantienen igual. El director de la Oficina en Santiago de Cuba, Camilo Mendoza Vázquez, declaró a Sierra Maestra que “desde el punto de vista tributario no hay razón para que suban los precios porque la cuota es la misma, aunque el escenario sea diferente. Desde otros puntos de vista quizás se justifique este aumento, mientras no sea desmedido”.
Es evidente que la vida se ha encarecido en Cuba a partir del 1ro de enero. Aumentó el precio de la canasta básica, el transporte, y una serie de servicios que por ser subsidiados costaban muy poco. El sector estatal aumentó sus salarios para satisfacer esta demanda, y como es natural, el no estatal también tendrá que adaptar su sistema de negocios para que las ganancias se correspondan con el nuevo contexto.
Las condiciones en las que se realiza el trabajo y las distancias recorridas son argumentos para los distribuidores de pan a domicilio que aumentaron su tarifa. Sin embargo, por estos días se están viendo precios que bajo cualquier lente se calificarían de abusivos, teniendo en cuenta que las condiciones y distancias son las mismas de meses anteriores.
Debido a las constantes quejas de la población, las instituciones involucradas están trabajando de conjunto con la Dirección Integral de Supervisión (DIS) de cada territorio y los gobiernos locales, pues estos son los facultados para determinar el monto a cobrar y el tope en las tarifas.
“La Empresa Alimentaria se ha insertado, junto a los factores comunitarios, en las reuniones que se realizan para establecer una tarifa que elimine los precios especulativos”, afirmó la Directora General. Por otro lado, “La intención es que estos trabajadores no queden por debajo del salario mínimo. Esto será regulado por los gobiernos y los delegados de cada zona”.
Distintos grupos de trabajo inspeccionan panaderías para garantizar que se cumpla el estándar de calidad y el gramaje del producto. “No podemos asimilar ninguna violación. Ya hemos tomado medidas con quienes incumplen lo establecido. No se tolerarán producciones deficientes que irriten al pueblo u ocasionen molestias de ningún tipo”, aseguró Elizabeth Perera.
Violeta Fundora Smith, directora de la DIS en la provincia, comenta que “la mayor cantidad de quejas de la población se refieren a la gastronomía. Respecto al pan reclaman más por la calidad que por el precio. Como la tarifa todavía no está establecida, los inspectores no tienen una base sobre la cual aplicar medidas. Sin embargo, es bueno que el pueblo santiaguero sepa que tenemos inspectores trabajando en toda la provincia, monitoreando que el servicio se brinde de la forma adecuada”.
Los grandes cambios llevan siempre grandes adaptaciones. El país tiene seis meses para ajustarse a este nuevo contexto, hacer las transformaciones correspondientes y evaluar los resultados. La tendencia no puede ser elevar los precios arbitrariamente.
Si todos participamos en una batalla por ver quién lucra más, perdemos de vista el sentido del ordenamiento económico. Todos somos sujetos del cambio.

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