Con la espera, llega la calma; con la esperanza, la cura de todos los males. Así ha sido para un pueblo que se levanta con los primeros rayos de luz de Abdala, desde las zonas más intrincadas e inaccesibles. Estos alcanzan cada consultorio médico de la familia (CMF) en el municipio de Songo-La Maya, de Santiago de Cuba, uno de los primeros de la provincia en recibir la dosis de vida.
El trascendental instante fue evaluado por el Doctor Carlos Carrión Gutiérrez, Director del Área de Salud del Carlos J. Finlay en el territorio mayense, quien expresó que:
“Comenzamos la intervención sanitaria a la población de riesgo. Iniciamos desde horas de la madrugada, con el traslado de los candidatos vacunales hacia los puntos específicos. A las 8 a.m. todos los vacunatorios ya se encuentran abiertos, garantizando el recurso humano y material. Tenemos 7 rutas de transportación, donde se garantizan los traslados desde los lugares más distantes en Plan Turquino”.
Los refrigeradores establecidos para su conservación, portan el termómetro que marca de 2 a 8 grados. Una guardia administrativa y de farmacia asegura estos productos las 24 horas, y ante cualquier situación de contingencia también se prevé su mantenimiento en las cadenas de frío.


Para los adultos mayores es una fiesta, cuya alegría se esparce en los primeros momentos desde la Maya Centro hasta toda la ruta de Yerba de Guinea. Un médico, una enfermera y un estomatólogo, estudiantes de medicina, las organizaciones de masas: todos en función de los vacunados, su atención y observación durante una hora.
A esto se suma un proceso estadístico para el control de los procedimientos. En este sentido, la Doctora Yarisbel Soto Bell, Jefa del Puesto de Mando en el J. Finlay refirió que: “Tenemos un sistema de comunicación con todos los vacunatorios, quienes cada una hora nos ofrecen un parte de todo cuanto ha acontecido en estos puntos de vacunación, incluyendo la cantidad de personas que ya han recibido su dosis”. El recibimiento de Abdala fue la primera noticia del día.
Cuentan, de igual manera, con un grupo de Whats App para registrar este momento histórico y evaluar las prácticas mediante instantáneas. Cada 60 minutos deben ser vacunados 10 pacientes, y en caso de que sea diabético o hipertenso y se encuentre descompensado, no puede recibir la vacuna.
Sin embargo, las organizaciones de masas movilizan desde las comunidades a otros grupos de mayores de 60 años, registrados en los cronogramas de otras fechas, para que puedan adelantar el proceso, siempre que se encuentren compensados de sus patologías.
En el CMF #18, las historias hablan por sí mismas. Lednis García Sánchez, vacunada en este centro compartió que: “Al principio me sentía nerviosa, pero al llegar aquí y recibir tan buenos tratos, la correcta organización y la profesionalidad, nos hemos sentido seguros. Ya nos vacunamos y no presentamos hasta el momento ninguna sintomatología. Esta tranquilidad, esta felicidad, esta salud, se la debemos a la Revolución Cubana, quien sólo desea que su pueblo salga de esta pandemia con bienestar”.
Asimismo, Ana Loida Rodríguez Vega destacó que: “Me levanté temprano para traer a mi papá al vacunatorio. Él se alistó desde las primeras horas, y había que ver su cara de emoción. A mi mamá, quien está en la casa imposibilitada de caminar, la van a vacunar en el hogar, y eso a ella le produce una dicha tremenda”.
Ella es interrumpida por su progenitor de 82 años, Onésimo Rodríguez Milán, quien entre sollozos contenidos y la voz entrecortada, no puede dejar de afirmar: “Estoy agradecido con este país, quisiera que esto nunca se acabe, que la Revolución nunca nos falte, ni la preocupación de los médicos, ni del Gobierno”.
Como parte del apoyo de las organizaciones de masas, Lida V. Castro, integrante del Grupo de Apoyo de la Federación de Mujeres Cubanas legó su testimonio: “Todos los días trabajamos con un listado para la vacunación, garantizando que acudan, preocupándonos siempre en velar si están descompensados o si presentan otro problema, para informárselo al médico. Somos un equipo de 5 mujeres que ayudamos a los vulnerables en todo lo que necesiten. Hemos podido apreciar el entusiasmo de todos, porque todo el mundo quiere salvarse”.
Desde el consultorio médico de la familia #17 los sentimientos convergen, y se expresan en personas como Miriam Cobas Comte, vecina del CDR No.1 de la Zona 108 en Francisco Dʼ Yumurí, #6, de La Maya, quien a sus 78 años confiesa estar viviendo momentos sin precedentes en las páginas de la historia del país y a nivel internacional.
Ella ofreció a Sierra Maestra sus razones: “Mientras en el mundo colapsan los sistemas de salud, aquí no se le ha sacado el pie a la lucha contra la pandemia, una expresión popular que para mí nos caracteriza. Siento satisfacción, en otros lugares del planeta al Estado no les importa los ancianos, mientras que aquí se inició con los mayores de 60 años. Yo que soy hipertensa y diabética, esto es la única cosa que inmunizará a nuestras familias contra el mal de la pandemia”.
En el Consultorio # 5 la carretera que da acceso a esta unidad asistencial luce la vegetación y el suelo macizo típico de la zona. Hasta allí los hombres se vistieron para trasladar al candidato vacunal, a cuestas el aliento de existencia. Hasta allí llegó sano y salvo, sobre las manos de un personal que lució botas y batas de médico.
El local que los recibe se observa diferente, cambiado, obra de la empresa Mantenimiento Constructivo, de donde Isnavis Danquillecourt Álvarez es Jefa Técnica Productiva: “Nosotros atendemos a 6 vacunatorios. Nuestra misión ha sido defectar y reparar las áreas, pintarlas y darles nuevas instalaciones hidro-sanitarias.
“El seguimiento a la tarea es continua, ya que también somos los encargados de la transportación desde los policlínicos hasta los vacunatorios del candidato”. La recién vacunada Ana Iris Ruiz Medina, subraya con su brazo extendido y el orgullo en la mirada que esta es, sin duda: “Una vacuna para darnos vidas. Cuba entera debe estar contenta y agradecida”.