Si el pueblo no coopera…
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- Categoría: covid-19
- Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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“¿Y cuántos casos salieron hoy? ¿Qué dijo Durán en la conferencia?”... Son estas dos preguntas que escucho cada día al pararme en la puerta, o en el camino de llevar o traer a mi niña de su círculo infantil; pero lo que más me llama la atención son las respuestas: “161 y subiendo”, “Santiago está en candela”, “esto no lo para nadie”, “hoy son nueve fallecidos”...
Al parecer hay preocupación en las personas con respecto a las cifras, sin embargo, es evidente que no existe una verdadera percepción del riesgo. Nuestra provincia se encuentra en alerta roja con más de 100 confirmados con la Covid 19 en un día desde hace varias jornadas, y aunque la mayoría de las localidades presentan casos, es el municipio cabecera el que define el curso de la epidemia en el territorio.
Tal dispersión del virus, el incremento de los positivos, de los graves y de los decesos, así como la cantidad de pacientes en edades pediátricas que se diagnostican a diario, son cuestiones muy delicadas, pues más que números representan vidas humanas en peligro.
Se han hecho infinidad de llamados a la conciencia del pueblo y se continúan implementando las medidas que el Gobierno y el Partido establecen para frenar el curso acelerado de esta pandemia... las cuales no siempre se cumplen a cabalidad, aunque estén destinadas a preservar la salud de todos.
Dos aspectos son definitorios en todo este panorama que cada vez se torna más complejo: el distanciamiento y la movilidad. Si se cumpliera con lo instituido en este sentido, de seguro se reducirían los enfermos con el nuevo coronavirus.
¿Es tan difícil organizar la vida para salir de casa a lo imprescindible? Es verdad que hay escases, que tenemos que salir a buscar el aseo, los alimentos y otros elementos básicos (también algunos no lo son tanto), pero... ¿todos los días?
Si las tiendas y el resto de los lugares que venden insumos y que prestan servicios, por lo general están cerrados luego de las cinco de la tarde... ¿qué hacemos en la calle después de esa hora? ¿Dónde están los familiares de los niños y adolescentes que, sin horarios, se encuentran jugando en las arterias de la ciudad al fútbol, a la pelota, a los trompos, las balas, etc., y por supuesto, sin el nasobuco o con este mal puesto?
Eso, por poner pequeños ejemplos en lo que respecta a la movilidad; sin mencionar la necesidad de evitar las visitas: son tiempos en los que el amor, la amistad, el compañerismo y hasta la solidaridad, deben mostrarse en la distancia, con una llamada, con un chat de video, incluso con el pensamiento.
Y por otro lado, ¿por qué nos cuesta tanto mantener la separación como mínimo de un metro, y hablar sin bajarnos el nasobuco? He visto a muchas personas quitarse la mascarilla para saludarse con besos en la calle, darse la mano en señal de afecto, y otras tantas conductas que, en el contexto actual, son muy riesgosas.
Se ha descuidado el control del distanciamiento físico en las colas, fundamentalmente en las tiendas que expenden productos en Moneda Libremente Convertible; mas si bien hay que mantener este esfuerzo que realiza al país para sustentar su economía, es preciso idear acciones adicionales, nuevas fórmulas, para evitar las aglomeraciones en tales sitios, desde horas de la madrugada.
El personal de la salud de nuestro territorio hace una labor extraordinaria, pero está agotado. No obstante, ahora redobla su esfuerzo para iniciar la intervención poblacional con el candidato vacunal Abdala. La tarea es enorme, sensible y de mucho sacrificio y energía. Lo malo es que aunque usted no lo crea, nada se va a resolver sin la cooperación de todos.
