Diálogo desde la Zona Roja

Categoría: covid-19
Escrito por Olga Thaureaux Puertas/Foto: Cortesía del entrevistado
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medicoenzonarojaConocí de su labor a través de un amigo que comentó el orgullo que sentía por la labor que este médico desarrolla desde la zona roja del hospital Ambrosio Grillo.

Enmanuel Denis Ges es muy joven, lleva un año de graduado, pero la epidemia lo hizo cambiar su labor habitual en el policlínico José Martí, y lleva dos meses  prestando asistencia  a los pacientes aquejados de Covid-19.

“Sin duda lo vivido aquí me ha hecho ser mejor médico, en esta última, entraron en insuficiencia respiratoria dos pacientes a la vez y no había oxígeno  ni manómetro, pues son muchos los enfermos y los recursos están muy limitados. Cuando llegó el balón de oxígeno me di cuenta que tenía dos enfermos necesitados. Así se me ocurrió utilizar mi esteto como puente de dos vías para que los dos recibieran el oxígeno que necesitaban. Mi sorpresa fue que el esteto embonaba perfectamente en el balón y en los tenedores nasales, así fue como con ayuda de mi enfermera puse en acción el plan y funcionó a la perfección, los pacientes recibían su oxígeno correspondiente y con la administración de medicamentos pudieron rebasar el cuadro”.

Sobre la complejidad del trabajo explica que: “Son jornadas muy agotadoras, con 80 pacientes en una sala, pero aún así damos lo mejor de nosotros para que todos se recuperen. Trabajamos sin todos los recursos que necesitamos, con una carga emocional casi imposible de llevar, por eso a veces me disgusto con aquellos que critican lo que hacemos. Son muchas las personas que están exponiendo su salud para salvar a otros; los médicos y las enfermeras llevamos un gran peso sobre nuestros hombros”.

Así, imaginando cada momento que me describe y los riesgos que corre, indago por el criterio de la familia ante el cumplimiento de esta misión: “Mi familia respalda lo que hago, mi hermana es enfermera y ella siempre me apoya para que siga adelante.

“En mi ciclo pasado tuve a mi madre aquí como paciente, estuvo bien grave, permaneció casi 20 días ingresada y mi mayor orgullo fue haberle salvado la vida. En estos momentos se encuentra en casa descansando y recuperándose”.

De inmediato le pedí hablar con ella y me dio las coordenadas para su ubicación. A Milvia la sorprendí, pero aun así me expresó que no tiene queja de los médicos y de todo el personal, que son muy laboriosos y atentos y con la cantidad de pacientes que tienen que atender siempre estaban prestos.

“Cuando Enmanuel me dijo que iba para la zona roja me preocupé, pero comprendo que allí aprende mucho y está siendo muy útil. Y qué decir de tenerlo como médico durante mi enfermedad!! Me siento orgullosa y satisfecha. Es mucho el sacrificio de todos”.

Enmanuel es un joven de estos tiempos, con aspiraciones y sueños por realizar, pero como muchos otros, ha cambiado su labor diaria para estar en zona roja. A él y a todos los que de forma anónima están haciendo historia y apostando por la vida, les damos las gracias y el agradecimiento eterno.

No lo olvidemos, el mejor reconocimiento para todos los que laboran en zona roja es que nos cuidemos para no enfermar. Por eso cuando le pedí un mensaje no dudó en decir: “Exhorto a la población santiaguera a que se cuide cada día más y que mantengan las medidas higiénico-sanitarias. Y sobre todo a estimular a los que se sacrifican por sacar a nuestro pueblo adelante”.