Corría el mes de enero y la familia Rodríguez Castillo pasaba por un momento difícil, algo que nunca pensaron que iba a pasar, pues la madre era quisquillosa con la higiene, gastaba mucho en productos de limpieza, el cloro y el alcohol no podían faltar, pero en un momento de confianza la Covid-19 se apoderó de la mayoría de sus miembros.
En el hogar viven el padre, la madre y sus tres hijos, dos de ellos son médicos y luchan sin cesar contra esta mortal enfermedad. Primero se contagió uno de los médicos, luego su madre, su padre y por último el hermano mayor. Unas de las cosas que los distinguen es la unión y al perecer en esto también les toco estar unidos.
Para conocer un poco más sobre sus vivencias en esos días grises que atravesaban la enfermedad, conversamos con Norge Rodríguez Castillo quien es el hijo mayor de la familia, quien es Ingeniero Mecánico y realiza la labor de Diseño de los productos a fabricar en la Empresa de Productos Médicos RETOMED.
Norge nos cuenta: “Bueno me contagie en casa ya sabes que desde casa uno despreocupa un poco la seguridad, mi hermano es médico del Hospital Militar él se contagió allí y llevo el virus para la casa allí mi mamá, mi papá, él y yo nos contagiamos con el virus... ...Al saber que tenía el virus sentí una extraña sensación de vacío sentí que mi vida corría peligro y la de mi familia también, me sentí mal y muy culpable de todo ya que mi hijo también tenía síntomas pero afortunadamente no estaba contagiado, vi que la vida y todos mis planes se podían ir abajo...
...pero apareció ese positivismo que se apoderó de mí desde siempre, incluso tengo una anécdota muy bonita, en los 11 días que estuve ingresado en el hospital de campaña en Veguitas me hicieron 4 PCR y todos daban positivo, ya mi familia empezaba a preocuparse, tengo muchos amigos que se preocuparon por mi pero un amigo mío llamado Harley me dijo: Coño mi hermano vas a tener que dejar tu mentalidad positiva para un lado y empieza a pesar negativo a ver si ese PCR da negativo, a la verdad me dio mucha risa, no obstante, nunca deje que la negatividad me comiera”.
Al hablarnos sobre los síntomas que sintió al enfermarse dijo: “Cuando me enfermé empecé a toser era una tos seca y en intervalos cortos, me dolían los ojos y me fatigaba con frecuencia, inmediatamente que ingresé perdí el olor y paladar, los dolores en la espalda eran muy intensos además de una opresión enorme en el pecho siempre antes de dormir, aún después de pasar un mes del contagio me siento con algunas secuelas”.
“Me preocupaba mucho la situación de mi esposa y los niños pasamos 5 días de aislamiento en la casa hasta que yo ingresé, ella se mantuvo en casa con los niños siempre estuvimos en contacto nunca perdimos el vínculo, estuvimos unidos, aunque estuvimos lejos”.
“Debo decir que nunca me faltó apoyo de mi familia y de mis amigos, incluso personas que me mostraron afectos que nunca antes lo habían hecho, agradezco mucho al personal médico que tuvo conmigo siempre, a las personas de servicios del hospital, tuve una buena atención en sentido general”.
“Doy Gracias a Dios, porque nunca estuve solo, siempre, en todo momento, estuvieron ellos, los pequeños ángeles trabajadores de la Salud, pendientes cada segundo los nombro así porque me parece que siendo todos jóvenes tienen una valentía fuera de serie, arriesgan su propia vida, y me trataron con cariño y paciencia”.
“Después de la Covid he aprendido mucho y comprendí el significado de lo que es vivir, ahora valoro más las oportunidades que me da la vida ya que personas con el paso de esta pandemia perdieron lo más preciado que es poder vivir”.
Si antes lo hacía, ahora Norge valora y disfruta más de su familia y amigos, da gracias cada día por estar vivo y haber triunfado sobre esta enfermedad mortal, hoy ríe, aprovecha cada segundo para demostrarle a sus seres queridos cuanto los ama, pero sobre todo sin descuidarla protección para no volver a contagiarse.