Estados Unidos y su modus operandi contra Cuba

Categoría: Nacionales
Escrito por Mariley García Quintana | Foto: Cubaminrex
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La Habana, 29 nov (ACN) Acusaciones de ataques sónicos a diplomáticos, restricciones económicas hacia empresas de diferentes sectores, difamación y mentiras contra las misiones médicas en el extranjero, prohibiciones de viaje hacia La Habana y hasta más, contempla el teatro montado por Washington para intentar que Cuba se someta a sus peticiones y entregue su soberanía.

Y es que el respaldo de la comunidad internacional y la emigración al restablecimiento y avance de las relaciones con Cuba era tan alto que el nuevo Gobierno de EE.UU. no podía imponer, a sangre fría, ante la opinión pública estadounidense y mundial, la agenda de medidas de retroceso y brutal hostilidad que la Fundación Inspire America presentó a Donald Trump como proyecto de programa político a inicios de su mandato.

Resulta que  la historia de los incidentes de salud reportados por diplomáticos estadounidenses en la mayor de las Antillas, sencillamente, no da para más, ya que el Departamento de Estado no tiene evidencia alguna que le permita afirmar que han existido dichos daños contra sus representantes.

Sin embargo, a pesar de la inexistencia de pruebas, Johana Tablada de la Torre, subdirectora general de Estados Unidos del ministerio cubano de Relaciones Exteriores  dijo a Cubadebate que “sobre una acusación falsa se montó una escalada de declaraciones y acciones que endurecen el bloqueo y redoblan la hostilidad contra nuestro país”.

Esto llevó a la expulsión de 15 diplomáticos cubanos de la capital estadounidense y el retiro de la mayoría de los suyos de La Habana, para luego cerrar, sin evidencias aun sin comprobar su consulado en la nación antillana.

Dicha ofensiva, que comenzó con aquellas primeras acusaciones auditivas, ahora  arrecia sus acciones para desacreditar a Cuba a escala internacional, en un tema tan sensible como es la salud y la solidaridad de nuestros galenos, así como el aumento constante de restricciones económicas a socios y empresas internacionales para recrudecer el bloqueo contra el país.

En una de esas recientes  acciones de reforzamiento del bloqueo comercial, económico y financiero, el Departamento del Tesoro de EE.UU. modificó el Reglamento de Control de Activos de Cuba para imponer nuevas sanciones al país, las cuales afectan básicamente el envío de remesas a las familias cubanas y redujo la venta de equipos y productos que contengan más de un 10% de componentes norteamericanos, ente otros.

Igualmente, el cierre de contratos a compañías aéreas y navieras que mantengan una relación comercial y de intercambio con Cuba, las demandas y multas a empresas internacionales asociadas en algún momento con nuestro país o con Venezuela, así como las restricciones de viajes de los ciudadanos norteamericanos en calidad de turistas a La Habana, forman parte del plan orquestado por el gobierno de Trump para asfixiar a los cubanos.

Pero sin lugar a dudas, las acusaciones, la tergiversación, las falsas noticias contra los médicos cubanos que prestan ayuda solidaria y desinteresada en cualquier rincón de este mundo, ha sido una de las maniobras más crueles de los últimos días.

Tildar a los galenos cubanos de mercancía humana, de moneda de cambio en manos del Gobierno, constituye el actual mecanismo de desacreditación yanqui contra la Revolución, esa que desde la sospechosa explosión del Maine, viene padeciendo su modus operandi.

Brasil, Ecuador y Bolivia resultaron ser los escenarios desde donde el ejército cubano de batas blancas tuvo que partir, a causa del servilismo de gobiernos derechistas que se niegan a reconocer la maravillosa obra realizada por nuestros médicos en esas tierras.

A toda esta campaña de descrédito se le añade las constantes acciones para destruir la economía nacional, entre las más recientes, la penalización de la empresa Corporación Panamericana, acusada de ser utilizada por Cubametales como intermediaria para la compra de petróleo venezolano y la financiación de grupúsculos encargados de desacreditar al Gobierno cubano a partir de falsas acusaciones.

Lo cierto es que con la entrada en vigor del Título III de la Ley Helms-Burton, la política injerencista estadounidense cobra fuerza a cada minuto, y el pueblo cubano sufre las implacables consecuencias, a lo cual responde dando pasos agigantados en el desarrollo de las industrias locales, en la sustitución de importaciones y en la unidad en torno a la dirección del país y su presidente.

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