René Valdés Cedeño contra el olvido… y en la óptica de la Dra. Maria Elena Orozco

Categoría: Culturales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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DRA.OROZCOHay un punto de encuentro muy afortunado por cierto, en dos hechos que se vinculan con esta urbe sur oriental de Cuba:

Uno: María Elena Orozco Melgar, Dra. en Ciencias del Arte por la Universidad de Oriente, “es una santiaguera orgullosa de su tierra”, afirma –y a nadie le cabe duda--  Mayla Acedo Bravo, en el sitio Web de la Oficina del Conservador de la Ciudad.

El otro: Esta Capital provincial y muchos de sus habitantes, conservan intactos, el cariño y el recuerdo por René Valdés Cedeño. Y aun y cuando él no había nacido aquí, el célebre escultor sintió un amor especial por esta localidad que lo asumió como un hijo, y el entorno e historia citadinos  inspirarían su creación hasta convertirla en varias de sus obras más encumbradas: Espíritu de la montaña, en el mirador del Puerto de Boniato; el Camilo Cienfuegos, en la Plaza de Marte; el monumento a Abel Santamaría, frente al antiguo Cuartel Moncada…  

Entonces, es una gran suerte, que se comparte con los lectores,  disponer de las apreciaciones sobre Valdés Cedeño, desde la óptica de Orozco Melgar, avalado este por el sentimiento como santiaguera y por el currículo envidiable de la profesora: Dra. en Estudios Ibéricos e Iberoamericanos por la Universidad de Burdeos; autora de múltiples libros y artículos; fundadora del Departamento de Historia del Arte en la universidad santiaguera; la categoría de Profesora Titular; muestra de incansable actitud por la investigación…

DRA.OROZCO1En este lugar donde vivió René Valdés, desde mediados de la década de los años 40 hasta su muerte en 1976, tiene lugar una jornada de celebraciones por los 100 años de su natalicio en septiembre de 1916. Exposiciones, conversatorios, recorridos por sitios de emplazamiento de esculturas y bustos hechos por él, proyección de audivisuales… en fin, acciones encaminadas a traer al presente a quien también esculpió, implícitamente, esa obra tan hermosa que es amar la tierra que lo quiere a uno.  

En ocasión de uno de esos encuentros por el centenario del artista, en la galería de la Fundación Caguayo que lleva el nombre de Valdés en la Avenida Rafael Manduley, en Vista Alegre, la Dra. Orozco Melgar quizás haya sido una de las visitantes que más disfrutara de las obras de René allí expuestas, incluidas algunas reproducciones y gigantografías. Luego, a propósito de la efeméride, dijo que los cien años del nacimiento del escultor “nos llevan a reflexionar sobre su obra, su impronta en los alumnos y en la ciudad… el papel del artista y la relación entre lo local, lo nacional y lo universal que su propia obra demanda”.

Y agregó: “Como se ha señalado por aquellos, discípulos o no, que han luchado contra el olvido y han seguido su obra… nos hallamos en presencia de una figura que marcó su tiempo por su dignidad como hombre, como artista en una época de cambios político-sociales y culturales donde nuevos paradigmas, entre ellos estéticos, fueron asimilados y asumidos por este poeta del cincel habitado por tanta pujanza en su brazo como por la firmeza de sus ideas”.

Valdés se formó en la academia San Alejandro en su natal La Habana y casi inmediatamente viene para Santiago de Cuba donde combina la producción artística con la de profesor en la “José Joaquín Tejada”. Sobre esa etapa expuso la Dra. María Elena Orozco:

“... desarrolla especialmente a partir de los años cincuenta, una obra singular, fue el más moderno de los escultores santiagueros, su estatuaria conmemorativa y ambiental, sus obras de pequeño formato se ejecutan en nuevo contexto: los años cuarenta y cincuenta fueron para Santiago de Cuba el momento en que se reunieron toda una serie de factores políticos, sociales y culturales que trazarían estrategias distintas y una nueva sensibilidad hacia el progreso ciudadano en todas las aristas posibles… Se buscaba poner la ciudad en el estatuto de Metrópoli del Caribe, por ello, las transformaciones de la urbe, de su arquitectura, del arte, la búsqueda de lo cubano, sin caer en la patrilocalidad del siglo anterior: expresaba un sentimiento de arraigo al Oriente de Cuba al reconocer sus valores culturales y socio-económicos y de querer su transformación, aspectos que Valdés Cedeño incorpora a sus obras.”

La Dra. Orozco hizo entonces una valoración de la obra ambiental de carácter monumental de Valdés, y ejemplificó con El espíritu de la montaña, en el Puerto de Boniato; de la estatuaria conmemorativa y habló del José Martí en el parque central de Guantánamo; del busto de Camilo Cienfuegos en la Plaza de Marte; también analiza las figuras de pequeño formato talladas en madera o cinceladas en mármol, y puntualiza la profesora:

“Valdés estudiaba las propiedades naturales de los materiales en que trabajaba de ahí su maestría técnica” y manifestó Orozco Melgar:

“Estas obras nos muestran al hombre de vanguardia, al veterano rebelde como lo califica Rodríguez Joa, al escultor que acompañó a las nuevas generaciones de vanguardia.”

Manifestó, que el triunfo de la Revolución animó a René a participar plenamente en la nueva sociedad que se construía.

“Su tarja en metal Revolución es construir (NR: ubicada en el edificio del MICONS, al lado de la antigua Clínica Los Ángeles) expresa su apoyo incondicional al proceso de transformaciones socio-políticas que se vivía, y su obra cumbre en esos años también: el parque monumento en el complejo histórico Abel Santamaría Cuadrado… Valdés Cedeño apela a la síntesis de la imagen simbólica como lo acota Mariela Rodríguez Joa, a puro cincel, sin apenas recursos técnicos, hace emerger los retratos, serenos y vigorosos… (de Abel y Martí) en heroica lírica tridimensional de penetrante mirada sin pupilas en cuya intemporalidad quedan evocados sus ideales patrios y el pensamiento revolucionario.”

La Dra., María Elena Orozco fue exacta cuando reveló al periodista de Sierra Maestra: “Yo he titulado estas palabras René Valdés Cedeño contra el olvido.” ¿Por qué contra el olvido? Sus reflexiones finales contestaron la interrogante:

“Me pregunto --explicó la profesora universitaria--  cómo este grande de la escultura cubana está aún por conocerse, por aparecer en los museos de la Capital y por enriquecer la historia del arte y la historiografía cubanas. Como decía Martí ‘la gloria y el triunfo no son más que un estímulo al cumplimiento del deber’. Desgraciadamente, en vida no lo tuvo Valdés como se lo merecía y hoy nos toca a nosotros, le corresponde a Santiago de Cuba, a sus instituciones culturales y a Cuba que se reconozca a René Valdés Cedeño en toda su magnitud, a este artista ejemplo de cubanía, de autenticidad y de grandeza creadora.”

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