
Santiago de Cuba, mayo 27.- El Museo de la Música Pablo Hernández Balaguer, en el reparto de Vista Alegre de esta ciudad, realizará hoy y mañana la segunda edición del Encuentro de Voces Afrocubanas “Apkwon”.
El “Pablo Hernández Balaguer”, creado aquí en 2015 en ocasión de las celebraciones por el medio milenio de Santiago de Cuba, tiene entre sus objetivos fomentar el conocimiento popular sobre toda la música y lo que se mueve en su entorno, incluidos los términos afrocubanos utilizados en los cantos folclóricos.
La institución, que se ubica en lo que fuera mansión del célebre arquitecto Carlos Segrega --entre los más brillantes responsables de buena parte de la imagen de esta urbe en las primeras décadas del siglo XX— por segunda ocasión organiza el Encuentro, en coordinación con el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, la Casa del Caribe y la Asociación Hermanos Saiz.
Los promotores de la reunión, la han consagrado al aniversario 75 del natalicio de Joel James Figarola, uno de los intelectuales cubanos más brillantes de la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI.
También, la celebración festejará los 35 años de la Casa del Caribe, centro de investigación de enorme repercusión en el país en los temas de la cultura popular tradicional no solo de Cuba sino de las naciones del área caribeña.
La Lic. Yuneysis Gonzáles Guzmán, directora del Museo de la Música, explicó que además del Encuentro de Voces Afrocubanas “Apkwon” quedará abierta la exposición Niche.
El homenaje a Joel James acontecerá hoy sábado en la jornada matutina y a las 18:00 horas será el reconocimiento a la Casa del Caribe, también en el reparto de Vista Alegre.
Precisamente en la Casa, situada en calle 13, entre calle 8 y la Avenida Rafael Manduley, se reunirán mañana domingo, a las 16:00 horas los cantantes del folclor y especialmente de la rumba para desarrollar ese segmento del Encuentro de Voces Afrocubanas “Apkwon”.
Con el nombre de apkwon se identifica al intérprete de la música yoruba, quien es el responsable de invocar al orisha “con cantos de alevosía y algunas veces con rezos retadores... para que así pueda bajar a la tierra” acción en la que se atribuye enorme importancia al apkwon.
Referencias al papel desempeñado por el apkwon en las ceremonias con música yoruba, añaden que en este no recae toda la responsabilidad al “llamar al orisha” sino que “es de gran importancia la participación que tiene el publico, ya que las energías transmitidas por este son de suma necesidad para la bajada del orisha”.
Añaden los relatos, que indiscutiblemente no puede quedar al margen el ejercicio de los "omo aña", tocadores del tambor aña, instrumento percutido que junto al apkwon y al público convierten la ceremonia en “una gran fiesta en honor a los orishas”.