
Amábamos los turnos de Biblioteca. Eran entretenidos. Siempre había una lectura interesante que se hacía más compleja en la medida en que íbamos cursando grados superiores.
Después de analizarla y hallar la esencia de cada una, pues venía un momento de pláceme. Entonces nos repartían libros a gusto del lector. Todos queríamos el de “Basilisa la hermosa”, pero finalmente lográbamos ponernos de acuerdo.
La biblioteca era grande, llena de estantes y libros, todos organizados.
Recuerdo a las bibliotecarias Dainay y Magalys (falleció en un accidente automovilístico). Estaban siempre dispuestas al diálogo e interactuar con los alumnos.
Aquellos 45 minutos nos parecían fugaces y efímeros, siempre queríamos que llegara el horario de Biblioteca.
Quiero hacer un aparte para felicitarlos a todos pues ayer fue el Día del Bibliotecario Cubano. Gracias doy también a los de la biblioteca provincial Elvira Cape que me ayudaron durante mis largas jornadas de estancia en sus diferentes salas durante la etapa Universitaria.
Cada 7 de junio los bibliotecarios cubanos celebran su día en recordación del nacimiento, en 1812, de Antonio Bachiller y Morales, uno de los más insignes intelectuales cubanos: periodista, historiador y abogado, considerado el Padre de la Bibliografía Cubana.
En Santiago de Cuba existe una biblioteca en cada escuela y dos de acceso común: la Elvira Cape y la ubicada en el parque Abel Santamaría.