Saludo a los que espero en el Festival del Caribe

Categoría: Culturales
Escrito por Orlando Vergés Martínez, Director de la Casa del Caribe
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vergesAl menos yo, cuando voy a viajar, me pongo un poco ansioso e inmediatamente comienzo a crearme expectativas de todo tipo, las más, están siempre girando en torno a las personas que conoceré, porque de un viaje, lo que más ansío es ser bien acogido por la gente del lugar a donde voy.

Como soy un tipo lugareño y de mi tierra y de mi casa, lo que más deseo cuando visito a otros es sentirme como en mi entorno habitual, con esa premisa he conseguido pasarla bien en muchos lugares y conocer excelentes amigos.

Ustedes están a punto de tomar el vuelo que los traerá a Santiago de Cuba, y voy a suponer que como caribeños profundos, tienen la misma ansiedad viajera que yo: ¿Para dónde voy? ¿Cómo serán los santiagueros y las santiagueras? ¿Cómo será ese Festival del Caribe? Enseguida les cuento:

Santiago de Cuba es una ciudad muy peculiar. Algunos la llaman Capital del Caribe, nosotros no compartimos ese rótulo, puesto que hay muchas ciudades en el Caribe que bien pueden ser también su Capital. Es muy probable que lo sea durante los días del Festival del Caribe y mientras dura el Carnaval, su fiesta mayor. En cambio Santiago es la más caribeña de las ciudades cubanas, de eso sí no tengan dudas.

Ninguna otra urbe del país resume tanto al caribeño y al cubano en particular. La capacidad de resistencia y de rebeldía de los cubanos es, en los santiagueros, una vocación y una nota constante en la historia nacional. Somos la Cuna de la Revolución.

La hospitalidad es una característica de todos los cubanos que alcanza su máxima expresión en esta ciudad de puertas y ventanas  siempre abiertas a todos y que también invitan al diálogo. Las personas prácticamente viven en las calles y hacen de estas un espacio vital.

Los cubanos somos extrovertidos. Pero a los santiagueros nos gusta que todo el mundo sepa que somos de Santiago, por eso nos distinguen hasta en la China. Somos ruidosos, hablamos alto y gesticulamos más que nadie para enfatizar y convencer. Esas peculiaridades y otras que no menciono para evitar extenderme, responden a la mezcla infinita que somos. Si el Caribe resume al mundo, como muchos piensan, entonces Santiago es la mejor muestra de esa síntesis.

Nuestro panorama cultural es uno de los más rebosados y acentuados de Cuba y de toda la región del Caribe. Somos el típico caso de lo que José Lezama Lima definió como sobreabundancia cubana. Sencillamente, Santiago es Santiago, como dice el pueblo.

Es una ciudad vigorosa, que asombra y deslumbra. Las congas, el son, los descendientes de haitianos y de otros pueblos del Caribe con su naturaleza contagiante; el humo del tabaco y el aguardiente de caña haciendo de las suyas en las manos responsables de nuestra gente, son el más vivo reflejo del pasado y de la vida cotidiana de los hombres y mujeres comunes de este pueblo.

Quienes visitan Santiago se sumergen en la inusual ondulación de su topografía y se contagian amablemente con el misterio y la magia que producimos los santiagueros de manera natural.

El Festival del Caribe es el evento cultural mas grande que se hace en Cuba, y aquí tendrán la oportunidad excepcional de encontrar reunidos en un mismo espacio y por única vez en el año, a la mayor cantidad posible de expresiones de la cultura popular de todo el país, a los que se suman unas 700 personas más, venidas de 28 naciones, fundamentalmente del Caribe.

Se podrán imaginar cuanto se trabaja para organizar a tanta gente   —estimo unos 3000 participantes directos--. A veces se vuelve caótico, sobre todo en los primeros dos días, porque la gente esta llegando de golpe.

Yo llevo ya un poco más de 20 años organizando el Festival, actividad por la que siento profundo amor y respeto, y les puedo asegurar que todo tiene solución.  

Quiero felicitar ante ustedes y con ustedes, el trabajo de Milagros Rivera, la primera persona con quien contamos cuando decidimos homenajear a Puerto Rico en esta edición. Milagros acogió la idea, le dio calor y se sumo a nuestro equipo de organizadores. En ella hay garantías de un trabajo preparatorio y responsable.

Estaré esperándolos en la Casa del Caribe para abrazarles y disfrutar juntos, una vez más, de un espacio inolvidable: el Festival del Caribe o la Fiesta del Fuego, la celebración excepcional para hermanar pueblos.

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