Ecos del Terracota: Cuando el arte se entrega generosamente
- Detalles
- Categoría: Culturales
- Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón / Fotos: Taller Cultural
- Visto: 726
El 27. Terracota que ocupó los días del 15 al 25 de mayo en Santiago de Cuba, dejó “una llama encendida para el desarrollo y el mejoramiento de la tecnología de la cerámica artística”, en criterio de Israel Tamayo, director del Taller Cultural Luis Díaz Oduardo, institución que organiza el Encuentro.
La reunión de ceramistas de Cuba y del extranjero tuvo un resultado sobresaliente: más de 140 obras solo entre el Taller Cultural y la Casa de la Cerámica; otras 40 piezas sobre loza cerámica en los talleres de la Fundación Caguayo...
“Estos eventos: InterNos, de pintura mural; Terracota, de cerámica artística; el de gráfica, tienen que vincularse aún más con la población. Santiago de Cuba ha ido mejorando su imagen y nosotros desde estas reuniones de artistas, hemos aportado algo y debemos seguir aportando, para elevar el nivel estético y de apreciación de los santiagueros”, señaló Tamayo.
En resumen, los artistas nacionales y foráneos le han aportado a la ciudad más de 120 murales en pintura; unos 16 murales cerámicos; una cantidad enorme de obras volumétricas, trabajos que han sido donados a la Oficina del Conservador de la Ciudad, la Dirección Provincial de Cultura, hospitales y policlínicos; a las salas de oftalmología y oncohematología del Hospital Pediátrico Sur y el Hospital Pediátrico Norte; al Hospital Provincial Saturnino Lora... Otras piezas han quedado como fondo del Taller y de los patrocinadores de las reuniones.
Si las autoridades del territorio hubiesen tenido que pagar lo realizado por los creadores gratuitamente, habrían desembolsado varios millones de pesos.
Entonces, al margen de estos encuentros sería factible que las instituciones de la urbe, cuando en sus predios vayan a hacer intervenciones de las artes plásticas, priorizaran y utilizaran los servicios de aquellos artistas santiagueros que durante años han aportado cientos de obras y horas de su creación sin cobrar un centavo. Sería una manera de reciprocarles de algún modo, tanto arte, entregado generosamente.El “Terracota” más recientemente celebrado, sobresalió por la amplia participación de artistas de diferentes partes del país y extranjeros. Hubo un mayor intercambio desde el punto de vista técnico en la cerámica, y nuevos contactos entre los artistas del país; intercambiaron experiencias, montaron dos exposiciones con las obras de los creadores. Vinieron muchos, entre estos, Félix Madrigal, Alberto y Julio, de Cárdenas; los camagüeyanos...Estuvo aquí Nazario Salazar, “una reliquia del país, que nos aportó muchísimo, realmente”, puntualizó Tamayo, quien agregó:
“Otro elemento distintivo fue la intervención de jóvenes y estudiantes de la Academia de Artes Plásticas, la vinculación entre ellos y los artistas cubanos y extranjeros; el nexo de estos creadores con los niños, con el proyecto Diente de Leche que tenemos en el Taller Cultural, y con el Círculo de Interés de la Casa de la Cerámica. Todo se fusionó en el ‘Terracota’, y se logró algo curioso, no conseguido anteriormente: los artistas y los niños trabajaron juntos en las obras.”Se refirió al alcance del segmento teórico donde fueron presentados los proyectos y se reflexionó sobre las técnicas; fue muy interesante la participación, entre otros, de Eduardo Andaluz, de Argentina; Juan Pache, de Uruguay, Diana Farfán, Iris... el señor Corzo.
Sobresalió el nivel tanto de los cubanos como de los extranjeros invitados
“Esto fue una semilla que sembramos en el Taller Cultural en 1986, Alberto Lescay, Guarionex Ferrer, José Montero, Eduardo Troche, Carlos Parra, Enma Segrera, Xiomara Gutiérrez..., artistas y trabajadores del Taller volcados en organizar el Encuentro. El primero se hizo prácticamente sin ningún recurso casi sin apoyo.
“Pero cuando dimos a conocer la posibilidad de este evento obtuvimos el apoyo de la Dirección Provincial de Cultura, que se ha mantenido hasta hoy, y además de la Uneac, las Artes Plásticas, la Oficina del Conservador de la Ciudad --que nos ha ayudado muchísimo--, la Fundación Caguayo, y claro, la intervención del Taller Cultural y recientemente de la Casa de la Cerámica.”
Reconoció, que hoy sin el apoyo institucional –y ejemplificó con este 2019-- no hubiera sido posible realizar un “Terracota” así que incluye gastos, que consume materiales, que implica el trabajo de muchos “detrás del telón” para materializar las exposiciones, “y logramos mantener un buen nivel y que los artistas se sintieran contentos e intercambiaran”.
Reconoció, que se tiene la materia prima esencial: los artistas, y se tienen el barro, los hornos, algunos esmaltes, y fundamentalmente el talento de cada una de estas personas.El Terracota, el InterNos están en función, además, de elevar el nivel estético y de apreciación de la población. Al respecto dijo Israel Tamayo:
“Pienso que no debemos trabajar solo en función de lo que a la gente le guste. Como artistas, como profesionales, debemos encaminar nuestra labor hacia lo que la población necesita y debe tener desde el punto de vista artístico y estético; no queremos que en Santiago de Cuba siga proliferando el yeso, cuando tenemos tantos buenos artistas y buen material. Y con un apoyo mayor de las autoridades del territorio, podemos poco a poco ir llevando nuestro arte a que la población conozca, valore y aprecie mejor el buen arte. El yeso es un material de tránsito y los artistas auténticos nos sentimos defraudados cuando sabemos que pueden hacerse muchas cosas buenas. El arte popular y la artesanía tienen que elevar su nivel técnico, su nivel profesional para que la población pueda adquirir un producto de buena calidad.”
Finalmente, Tamayo resumió así el 27. Terracota: “La semilla sembrada hace más de 30 años, ha devenido árbol que crece frondoso, y ya da frutos. Esperamos que los siga dando y que podamos ver nuevas generaciones de artistas, de jóvenes talentos que continúen este trabajo profesional de la cerámica artística”.

