
Desde el sábado, y como saludo al Día de los Padres, el prestigioso coro polifónico Música Áurea, dirigido por la maestra Delvis Sánchez, estrenó, oficialmente, su nueva sede, ubicada en el corazón urbano del centro histórico de la ciudad de Santiago de Cuba.
Lázaro Expósito Canto, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y su primer secretario en la provincia santiaguera, asistió a la inauguración del local, junto con dirigentes del Poder Popular, la Dirección Provincial de Cultura, y de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos.
La sede del coro -un sitio rescatado y completamente restaurado- se encuentra en los altos de la Farmacia Bottino, en la calle San Basilio esquina a Santo Tomás, en la vía que delimita el fondo de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, o como es popularmente conocida, Catedral de Santiago de Cuba.
Luego de vencer un pasillo angosto, decorado con platos cerámicos y una escalera de estilo colonial, se llega a los altos, o sea, al recinto o Casa del coro Música Áurea, compuesto por una oficina administrativa, un espacioso y amueblado salón, con piano incluido, que sirve para las presentaciones especiales del grupo; varios cubículos para los ensayos, una despensa-comedor, servicios sanitarios -uno para hombres y otro para mujeres- y un cubículo para guardar los enseres de limpieza.
Para corresponder a la visita de las autoridades del territorio y a la propia inauguración del inmueble, la agrupación vocal con la maestra Delvis al frente, ofreció un mini recital de temas cubanos y del repertorio internacional, en el que sobresalió la calidad del grupo y, especialmente, el montaje de los arreglos.
Santiago de Cuba tiene una antigua tradición de música coral que la sitúa ya en el siglo XVIII como la ciudad cubana más importante en ese género, con el Presbítero Esteban Salas y su coro de la Iglesia Catedral. Salas, además de ser un prolífico compositor de obras corales, creó villancicos, cantatas... en los que hay, también, una evidente influencia antillana y de la música popular.

Luego, a lo largo de los siglos XIX y XX continuó la mencionada tradición coral tanto en las iglesias como en recintos para actuaciones artísticas, actividad que se multiplica después del triunfo de la Revolución del 1 de Enero de 1959.
Nombres como los de Miguel García, Electo Silva Gaínza, Santiago Fals Castillo... le dieron un gran impulso al movimiento coral en la etapa revolucionaria, no solo en Santiago de Cuba sino en el país, y en esta ciudad sur oriental nació de la mano de Silva Gaínza, el Festival Nacional de Coros, luego con rango internacional.
Ese ímpetu en la música coral ha continuado no solo con el Festival sino con la organización de grupos populares no profesionales en escuelas, centros de trabajo, y organizaciones sociales en los barrios y localidades.
Actualmente, en Santiago de Cuba sobresalen el Orfeón Santiago, el Coro Madrigalista, Música Áurea... de ahí la importancia que este último disponga ahora de una sede muy confortable.
El local, reiteramos, se encuentra en los altos de la “Bottino”, farmacia que comienza a ofrecer sus servicios en 1887, cuando abre sus puertas por gestión del Lic. en Farmacia y filántropo, Luis Carlos Bottino y Duzán.
Hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX se mantuvo el local prestando servicios a la población santiaguera; en la planta baja, la farmacia; arriba, entre otras funciones, se dirimían procesos judiciales.
En los últimos dos lustros se han llevado a cabo en el recinto completo, tareas de reparación y conservación, por ser un sitio de gran interés arquitectónico en el centro histórico de la ciudad; esas labores, como las realizadas en la ahora sede del coro Música Áurea, han corrido a cargo de estudiantes de varios cursos de la Escuela Taller de la Restauración Ugo Luisi, de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), dirigidos por sus instructores, además del apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
En fin, las acciones en aspectos de la electricidad, albañilería, carpintería, herrería y pintura de obra han permitido rescatar un inmueble que prácticamente estaba en ruinas y desde el sábado acoge en su planta alta a un grupo de cantores y a la maestra Delvis, empeñados en continuar la tradición del movimiento coral en Santiago de Cuba.