Periódico Sierra Maestra

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Tumba Francesa: patrimonio vivo universal (Parte II)

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Cuando ya se celebra el día de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, Sierra Maestra entrevista a Queli Figueroa Quiala, museóloga y miembro de una de las familias fundadoras en la Tumba Francesa de la provincia santiaguera, cuyo nombre rinde homenaje a esta figura tradicional de la cultura cubana.


¿Cómo socializan su labor en la ciudad?
También tenemos la celebración de las fechas conmemorativas: está el 24 de febrero, día de la fundación en el año 1862; el 10 de octubre en homenaje al inicio de las guerras de independencia; el 8 de septiembre, cuando honramos a la Virgen de la Caridad del Cobre, entre otras.
Todas estas actividades conservan la tradición dentro de un público que quiere venir a visitarnos. También, en coordinación con varias instituciones se organizan eventos. Puedo mencionarte la Casa del Caribe, Cultura Provincial y Municipal, así como la Alianza Francesa.
En cuanto a la socialización, nos subordinamos a un departamento metodológico dentro de los medios de comunicación. En sentido general, siempre estamos disponibles, ya que Santiago de Cuba no conoce mucho lo que es la Tumba Francesa. Deben saber que aquí estamos y formamos parte de su identidad.
Esa es su percepción, la poca aceptación que tiene la Tumba Francesa...
Sí, hay muy poca identificación con respecto a la Tumba Francesa.
¿Por qué usted cree que ocurre esto a pesar de todas las iniciativas?
Además de las programaciones que nosotros tenemos para presentarnos, pienso que debe hacerse hincapié, sobre todo, en los jóvenes para que conozcan este tipo de manifestación. Hay que recordarles que no es solamente la rumba, el reguetón, el son, el casino, el pop; que también existe la Caridad de Oriente como parte de las raíces del cubano.
Debe dársele promoción no solo en las fechas conmemorativas o ante algún evento de la ciudad. Consiste en hablar de una manifestación músico-danzaria en Santiago de Cuba que es patrimonio cubano y universal. A veces es bochornoso ser reconocidos a nivel internacional y no en nuestro país.
Y esta situación no se ha debatido...
Sí, eso se plantea. Hay inquietudes que tenemos pendientes. Luego se comienza con todo un proceso, un programa de actividades de divulgación y promoción de la institución. A pesar de esto, todo queda en stand-bye.
Debemos ser sistemáticos. Hay que ir a los medios de difusión masiva, la televisión y postear una entrevista en la página web. Se puede crear un sitio oficial de la Tumba Francesa, donde cada uno de sus asociados deje comentarios y videos sobre las actividades que realiza la institución...
¿Cuál es el mensaje que usted comparte con el pueblo santiaguero para que sepan sobre este patrimonio oral e inmaterial que debe ser preservado?
Primeramente, que traten de conocer un poquito más. Tenemos muchos ritmos que son atrayentes, canciones estimulantes para la población. Todo tiene una raíz y hay que saber cuál es su génesis, el origen de donde proviene la Tumba Francesa.
Los jóvenes podrían incorporarse, aunque no pertenezcan a las familias fundacionales. ¿No existen cursos o contratos con los distintos Niveles de Enseñanza donde se capaciten nuevos miembros?


Yo siempre he abogado porque, sobre todo, las escuelas de Instructores de Arte programen visitas a la institución. Aquí pueden recibir orientaciones y conocimientos, porque somos una cantera viva. No hablamos de un patrimonio estático, sino uno vivo.
De nada sirve que nos llevemos todo a la Tumba, ya que entonces se perdería el legado. Aún queda dirigirse a las escuelas donde se estudia la educación musical, y decirles que además de la guaracha, la rumba y el mambo, existe como parte de la cultura cubana la Caridad de Oriente.
Contamos además con una Tumba Francesa Infantil. En la actualidad, hay un total de 35 niños, algunos hijos o nietos de los miembros de la institución. Otros pertenecen a la comunidad y han decidido unirse. Pensamos llevar adelante este proyecto para la supervivencia de la organización.
¿Qué me puede decir de la conservación del patrimonio oral en los cantos?
Hemos ido al rescate de los cantos de la Tumba Francesa con un total de 19 piezas musicales. Sin embargo, aún no tenemos la pronunciación o el ritmo correcto, ya que la mayoría son en idioma creole. En este sentido, existe un interés por componer nuevas partituras con una mayor originalidad y dominio del lenguaje.
Pasa en este dialecto que una frase puede tener varios significados durante la interpretación. Existe una partitura que dice: “Guerrillero del monte/ a la manigua peleé”. Es una manifestación de protesta porque al final te dice: “ya se acabó lo que se daba/quítate tú pa’ ponerme yo”.
Cuando la presentábamos ante un público, había personas que decían: “eso tiene un trasfondo. Ahí hay algo político, y tú estás hablando del gobierno”. Esto es incorrecto, ya que se está aludiendo a la causa de la guerrilla y a Fidel Castro. Recrea el triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959, cuando se acaba la opresión y llega la liberación para los cubanos.
Hay otros temas que son de sátira y pulla. Algunos abordan las enfermedades, la infidelidad, la juventud, donde se expone cómo desprecian sus raíces y lo antiguo, así como el interés por lo nuevo, o las cosas de valor.
¿No han hecho colaboraciones con artistas para hacer composiciones donde se practique la fusión?
Con anterioridad la Tumba Francesa realizó fusiones con músicos de origen extranjero, sobre todo jazzistas, que no se difundieron aquí en Cuba. Últimamente fuimos un poquito más atrevidos e hicimos una mezcla con la disquera DJ Jigüe, que radica en La Habana, donde grabamos dos canciones.
Unimos, además, el pop y el punk, para obtener un producto bien atractivo, de mucho movimiento. Estuvimos de visita en el Festival Eva Gaspar en Ciego de Ávila, en la comunidad de Violeta. Allí pusimos la canción en un área festiva donde había una cantidad de jóvenes que cuando sintieron aquella mezcla de la música actual contemporánea con el género Tumba Francesa, se preguntaban qué cosa era eso y bailaban sin parar.
Luego se acercaron y quisieron conocer un poco más sobre quiénes éramos nosotros. Por eso es que el trabajo principal debe ser con esta generación. Las personas que pasan de los 40 años tienen un poco más de memoria histórica y conciencia, pero otros prefieren la timba, la salsa y no miran para otro lado. Y hay otras cosas que los identifican, los definen y los están dejando perder.

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