El programa de la televisión cubana” Con dos que se quieran, dos”, transmitido en la noche del martes, con la presencia del tresero Pancho Amat, fue hermoso y diferente.
El maestro de ese criollo instrumento dio una verdadera clase magistral de virtuosismo en la ejecución de puntos cubanos y conocimiento del tres.
Habló de cómo se puso en contacto por primera vez con este instrumento, que fue un regalo de su padre, vendedor de carbón, que lo adquirió como pago de una venta de su producto; cómo fue desarrollándose en el camino de la música, empezando por la nueva trova; así como su papel en la formación del grupo Manguaré.
Pancho Amat, premio nacional de música, se recreó en contar en el programa televisivo los modos de hacer “cantar” el tres y su diferencia con la guitarra, y la manera en que el período especial influyó en el desarrollo del instrumento, ante la imposibilidad de tener aquí las guitarras eléctricas que necesitábamos, con la particularidad de que cada explicación fue acompañada con la ejecución de puntos cubanos, para satisfacción de los televidentes.
Pero, no sólo eso, sino que se remontó a un documento dominicano, de 1845, el más antiguo que conoce, en el que se habla del tres.
Durante sus intervenciones afloraron en el entrevistado su cubanía y entrega al quehacer de la buena música como tresero, arreglista, compositor y director de grupos musicales.
El programa finalizó con un canto de amor a dúo con Amaury Pérez, conductor del espacio, dedicado a las esposas de ambos artistas.