Periódico Sierra Maestra

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Cien años de historia: Cine de Palma Soriano

Teatro Principal

Palma Soriano, Santiago de Cuba.— Para muchos palmeros el cine a través de la pantalla grande proporcionó momentos de pleno disfrute en esta zona del oriente cubano.

Hoy es difícil saber que va hacia el olvido. Así que en breve, al menos para no dejar morir la memoria histórica, de la mano de Francisco Soto (Paquito) conoceremos parte de la historia del Cine en esta ciudad.

Este investigador empírico de la historia local, pausado, con su acostumbrado estilo nos cuenta sus vivencias: “En nuestra localidad según referencia, en las crónicas de Francisco Bernal e Historia de Palma Soriano de E. Pérez y Mayon Martínez en los años 1922-1923 ya existía salas de cinematógricas”.

La cultura cinematográfica ha sido parte de la identidad del palmero a lo largo de casi cien años. El aprecio y disfrute por el 7mo. Arte desde su aparición e introducción en la localidad, ha estado intrínsecamente ligado al desarrollo de la ciudad y de sus pobladores, proporcionándoles no solo entretenimiento, sino constituyendo además una fuente de cultura y económica.

Para sustentar lo anterior Paquito nos relata “La existencia del cinematógrafo en la ciudad de Palma Soriano se remonta a la primera mitad del siglo XX (1922-1923 con el cine mudo), no es descartable que con anterioridad a esta fecha de hubieran realizado algunas demostraciones ocasionales en tal sentido, existiendo ya a principio de los años 50 tres salas de proyección –Lupita, Heredia y Encanto- (dos de ellas cine teatros que alternaban las proyecciones fílmicas con espectáculos de variedades), e independientemente de que se proyectaban filmes de forma ocasional en el central Dos Ríos (antes Palma) a cielo abierto en los predios de la oficina principal”.

Cien años de historia: Cine de Palma SorianoLuego continua “En la Historia de Palma Soriano de E. Pérez y Mayon Rizo, se hace referencia de una sala cinematográfica con el nombre de “Venus”, inaugurada de 2 de Junio de 1922 con el filme “Regeneración”, situada en lo que es hoy la sede Universitaria, cita en Céspedes esquina Martí “.

Además por referencias de algunas personas que pasan ya de los 65 años de edad, refiere “Que existió un local a cielo abierto donde se realizaban proyecciones de películas, en la Calle Corona entre las calles Céspedes y Callamos con el nombre de “Rosy”, a comienzo de los años 50”.

Su relato se extiende al explicar “Las salas cinematográficas contaban en sus entradas con carteleras, de los filmes a proyectar en los diferentes días de la semana, además de que todos los lunes eran repartidos por mensajeros en todo el pueblo, impresos con la programación (ver programa del cine Lupita). Ocasionalmente eran proyectados los denominados filmes prohibidos (aptos para a partir de una edad determinada) por su carácter erótico, a partir de concluida la última tanda normal, fundamentalmente para hombres. En estas salas existía además la modalidad del denominado día de damas, correspondientes a los lunes y jueves, con precios de entradas de 0.10 ctvs. para mujeres y niños y 0.20 ctvs. para los hombres, siendo proyectados fundamentalmente filmes mexicanos, argentinos y españoles”.

Para sorpresa detalla sobre los iconos de modernidad: “En la década del 50 se proyectaron filmes de 3ra. dimensión, los cuales era posible ver mediante unos espejuelos de cartón, con dos miras cubiertas por unos celofanes a manera de cristales, de colores rojo y verde, apreciando los efectos correspondientes. Para el año 1954 se introdujo el Cinemascope cuyas características consistían en tomas de planos más amplios, el uso de lentes especiales los equipos de proyección y modificaciones en las pantallas de los cines. La primera película proyectada en este sistema fue “El Manto Sagrado”.

Sin dudas la pasión  por el 7mo. Arte entre los pobladores de la ciudad, crecia y muchos jóvenes en de su tiempo llegaron hacer intento de cine aspecto que comenta: “Fueron intentos serios de realización de filmes. En los años 40 – 50 (fecha exacta aún por precisar), un grupo de personas amantes del cine y del tango, admiradores de Carlos Gardel hasta el fanatismo, realizaron el intento de la realización de un filme llamado “Madrecita”, de corte rioplatense, con abundancias de tangos y milongas. Igualmente en los años 80 fue creado por un grupo jóvenes pobladores un proyecto de cine aficionados, agrupados en el Cineclub Saúl Yelín”, que realizó la filmación de “Yarayabo Abajo” un filme de corte clásico enmarcado en el periodo de la colonia española, rodado en la locación del mismo nombre”.

La realidad es que hoy solo quedan las remembranzas sobre el cine de pantalla grande pasión que forma parte del patrimonio intangible de los palmeros.

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