En estos tiempos de cambios de temperatura es fácil “pescar” un resfriado. Si eres uno de los que ha caído, los ejercicios cardiovasculares a intensidad moderada, como correr en la estera o montar en bicicleta, son beneficiosos al favorecer la transpiración
Puede que te encuentres mal, regular, fatal, te duela todo el cuerpo... al fin y al cabo, qué es un clima invernal sin gripe; pero, ¿se puede hacer ejercicios con esta? Es un riesgo según cómo estés, pero sí, se puede entrenar con catarro.
Así lo afirma una publicación realizada sobre el tema en Zagros Sports, donde se explica –además- qué recomendaciones tener en cuenta para no forzar el organismo y qué tipo de ejercicio es más recomendable practicar cuando se padece de esa enfermedad.
Moderar el entrenamiento y suprimirlo los días de máxima virulencia: La principal recomendación es reducir la intensidad del ejercicio cuando se esté enfermo e incluso eliminarlo cuando los síntomas sean más agresivos. Realizar deporte a alta intensidad cuando se tiene gripe compromete el sistema inmune. La recuperación será más lenta y el rendimiento del cuerpo no será el esperado debido a la falta de energía.
Descansa: Puede llegar a ser más beneficioso cesar la actividad o entrenar a intensidad media-baja. Nos podemos aplicar la norma de aumentar progresivamente la fuerza a partir del cuarto día de gripe, que es cuando la fiebre y los dolores han aumentado. A pesar de esto, cada uno debe valorar cómo se encuentra antes de exigirle el máximo rendimiento a su cuerpo.
En los momentos que aparece la fiebre, que es la principal diferencia sintomática con respectos a un catarro, se debe evitar cualquier ejercicio que implique demasiado esfuerzo y dar al descanso la importancia que merece para favorecer la recuperación.
Hacer un entrenamiento cardiovascular: Son ejercicios que no suponen un alto consumo energético dado que el cuerpo aún no se ha recuperado completamente. Se puede recurrir a la carrera en la estera o a la bicicleta estática, y cerrar la sesión de deporte con trabajo de movilidad articular y estiramientos que alivien el dolor muscular, y el cansancio generalizado. Este tipo de rutinas favorecen la recuperación al aumentar la transpiración y mantener el cuerpo activo.
Mantenerte bien hidratado: La gripe, al aumentar la temperatura corporal, provoca que el cuerpo se reseque mucho más rápido. Se debe mantener una buena hidratación durante todo el día y -en particular- antes, durante y después del entrenamiento para evitar un proceso de deshumedecimiento a causa del esfuerzo.
Añade una capa de abrigo: Tanto para los desplazamientos como si se prefiere salir a correr o entrenar en la calle, se debe añadir una capa más de abrigo y proteger siempre la zona del cuello, más propensa al enfriamiento. Aun así, los días que se sufran síntomas como tos y secreción nasal es recomendable entrenar bajo techo.
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