Un round con la “Máquina de Güines”

Categoría: Deportes
Escrito por ROSA MARÍA PANADERO VEGA/Foto: Rosa Panadero
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ivan fundora gloria deportiva santiago de cubaIván Fundora Zaldívar nació en el poblado de Güines, el 14 de abril de 1971. Desde pequeño mostró aptitudes para el deporte, siendo la lucha libre la actividad que más interés le generaba.

Los Juegos Olímpicos celebrados en la ciudad griega de Atenas, en el año 2004, fueron según sus propias palabras el punto más álgido de su carrera; y aunque la final olímpica se le hizo esquiva, su decoro de atleta revolucionario se mantuvo intacto.

El exdeportista habanero, multimedallista además en Copas del Mundo y Campeonatos Mundiales, en la división de los 74 kilogramos; reconoció a Sierra Maestra que se describe como un “luchador perjudicado por el arbitraje, pero que siempre se entregó en el colchón de competencia”.

-¿Cómo fueron tus inicios en la lucha libre?

-Comencé en el gimnasio del parque central de mi natal Güines, territorio que pertenece a la actual provincia de Mayabeque, donde di mis primeros pasos de la mano del entrenador Isel Montero, que con ocho años me llevó a formar parte de las entonces denominadas pre-EIDE.

Por mis resultados, a los 10 años fui promovido para la EIDE “Julio Antonio Mella”, pues ya era campeón provincial, y estuve 5 años, siendo campeón escolar. Mi último año en la EIDE fue el 91’, donde concluí como campeón nacional y mejor atleta en los Juegos Escolares en Cuba.

Siempre me gusta decir que soy un enamorado de la lucha libre, ese fue el estilo que practiqué desde mis inicios, pues es más dinámico y me gustó más.

-¿Tu llegada al equipo juvenil?

-En mi primer año en esa categoría logré plata nacional en 62 kilos, y en el siguiente oro en los 68. Desde entonces, fui promovido al equipo nacional juvenil, estuve cinco años, siendo campeón nacional juvenil, además de participar en copas y torneos por equipo.

En el año 94, logré participar en el mundial juvenil en Budapest, donde fui octavo después de dos victorias e igual cantidad de derrotas.

-¿La selección nacional de mayores?

-En el 95’ pasé de manera definitiva al equipo nacional de mayores, en la división de 62 kilogramos, en la que estuve por tres años. Luego subí a los 68 y 69 “kilos”; hasta que logré estabilizarme en los 74 kg, división en la que tuve mis mejores resultados.

En esa época comencé con el difunto preparador Isidro Cañedo, hasta que Filiberto Delgado asume la responsabilidad en el primer equipo.

-Has manifestado en varias ocasiones que tu mejor momento como atleta fue durante las Olimpiadas de Atenas 2004, donde lograste la medalla de bronce. Háblanos de esa competencia.

-Sí, fue mi mejor momento como atleta, pero eso tiene su historia. Llegué a Atenas en buena forma tanto física como mentalmente. El comienzo fue contra el indio Sujeet Maan y lo derroté rápido, lo que me dio confianza para seguir adelante.

Más adelante, caí en un grupo muy duro, y el camino al podio en los cruces igual fue tenso. Después vencí al armenio Gevorgyan, que me exigió, y luego siguió el canadiense ex campeón olímpico Daniel Igaly, todo eso antes de un intento de soborno y un abuso arbitral en la pelea con el kazajo Laliev, que me impidió estar en la final.

-¿Cómo lograste sobreponerte a ese golpe psicológico?

-Cuando perdí con Laliev, regresé a la villa y me encerré en mi habitación tratando de buscar concentración. En la discusión del bronce, salí a “comerme” al polaco como se dice. En aquel entonces eran dos tiempos de cuatro minutos y ganaba el primero que llegara a tres puntos. Salió delante 1-0 y así nos fuimos al tiempo extra, al famoso agarre del cleanch, donde marqué dos puntos en una acción continuada y el tercero con un tackle.

-¿Cómo asumiste el metal bronceado?

-Cuando me levantaron la mano estuve feliz por unos segundos, pero fui para una esquina y me puse a llorar de impotencia, pues podía haber sido plata u oro. Así estuve unos dos días, hasta que comprendí que son pocos los atletas que logran subirse al podio olímpico; así que asumí el bronce con mucho orgullo.

-¿Qué crees de la lucha cubana actual?

-El estilo “greco” está en un buen momento, de la mano de los campeones olímpicos Mijaín López e Ismael Borrero; pero en el caso del estilo libre debemos seguir trabajando para mejorar los resultados internacionales, sobre todo en mundiales y olimpiadas.

El deporte mundial es cada día más competitivo, y la lucha no es la excepción; así que la meta es mantenernos en esa élite universal, en ambos estilos.

-¿Actualidad de Iván Fundora?

-Oficialmente terminé como atleta en el año 2011; y dos años después se oficializó mi retiro. Desde entonces, me desempeño como entrenador. Estuve tres años en el municipio 10 de octubre, trabajando con las categorías escolares, siendo campeón provincial en las edades 9-10, 11-12 y 13-15 años.

Ahora trabajo en la selección nacional, con el equipo femenino. Aunque la lucha cubana goza de muy buena salud, es una lástima que las mujeres no pudieron estar en las Olimpiadas de Río 2016. El seleccionado femenino, tiene un promedio de edad de 19.4 años, o sea que son muchachas muy jóvenes. Algunas como Yudaris Sánchez, Jaqueline Destorne y Leanne Caridad Mendoza, pueden llegar lejos a base de sacrificio y trabajo duro.

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