Sin botín, pero con la cabeza alta
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- Categoría: Deportes
- Escrito por Jorge R. Matos / Foto: cubadebate.cu
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Esta vez no pudo ser. El santiaguero Manrique Larduet tendrá que regresar a casa con la insatisfacción de no alcanzar una medalla en el recién finalizado Campeonato Mundial de Gimnasia Artística Montreal 2017, pero puede estar satisfecho, porque una vez más demostró que su talento está a la altura de los mejores del planeta.
Luego de clasificar como el mejor de los 24 finalistas del all-around, con 86,699 puntos; y con la baja por lesión del gimnasta más completo de la última década, el japonés seis veces campeón orbital Kohei Uchimura, Manrique tuvo que conformarse con la quinta plaza entre los máximos acumuladores con 86,031 (13,933 manos libres; 13,733 en el caballo con arzones; 14,133 en anillas; 14,966 en salto; 14,933 barras paralelas y 14,333 en barra fija).
Con este resultado el indómito no pudo repetir en el podio como hace dos años, en la ciudad escocesa de Glasgow, donde terminó segundo, detrás de Uchimura. En esta ocasión el cetro quedó en poder del chino Xiao Ruoteng (86,933).
Ya en las finales por aparatos, el indómito se presentó en piso y con 14,100 unidades quedó séptimo, curiosamente, la misma ubicación que obtuvo en el 2015. Aquí escaló hasta lo más alto el nipón Kenzo Shirai (15,633).
Finalmente, en la jornada del adiós, el muchacho del reparto Los Pinos, en la Ciudad Héroe, se quedó a las puertas de las medallas en las barras paralelas, al culminar cuarto con 15,100 rayitas. Una buena nota, pero insuficiente para darle alcance al campeón, el chino Zou Jingyuan (15,900).
Por otra parte, el también santiaguero Randy Lerú, fue séptimo en la barra fija con 13,100 puntos. Y las dos féminas cubanas que asistieron al evento, la indómita Yesenia Ferrera y la granmense Marcia Videaux, quedaron por debajo de los esperado y no accedieron a ninguna final.
De todas formas, y más allá de los resultados, la actuación de Manrique y Randy puede catalogarse de muy buena; porque es muy complicado para ellos y su entrenador, Carlos Gil, moldear sus ejercicios competitivos con nulo roce internacional y sin competir durante todo un año.
Tal vez es hora de que se planifique mejor el presupuesto para este deporte que requiere, inevitablemente, de participar en varios eventos, no solo para la mejoría de los muchachos, sino también para que ellos se den a conocer ante los jueces, que son, en definitiva, los que emiten las puntuaciones.

