El santiaguero Rafael Alba será el único taekwondista que represente a Cuba en el torneo olímpico de la disciplina. Acerca de sus aspiraciones y otros temas conversó vía electrónica con Sierra Maestra
A todo tren ha comenzado el 2016 el taekwondista Rafael Yunier Alba Castillo. Primero ganó el Torneo Abierto de los Estados Unidos y unos meses después se agenció el único boleto olímpico ganado por la escuadra cubana en el clasificatorio de Aguascalientes, México.
Contactado vía Internet, el espigado atleta santiaguero nos comentó sus sensaciones sobre la actual temporada, y acerca del reto que tendrá de mantener viva la tradición ganadora del taekwondo antillano en la cita bajo los cinco aros.
-Las cosas no empezaron bien en el Open de Estados Unidos. Sin embargo, lograste la victoria.
-He comenzado el año con buen impulso. En el Abierto de Nevada se presentaron muy buenos competidores, no solo del continente americano sino de todo el planeta. Lógicamente los del área panamericana utilizamos el certamen para medir fuerzas con vistas al Preolímpico que sería unos meses después. No empecé bien en mi primer combate, pero logré hacer los ajustes necesarios y para mi satisfacción puede alcanzar el triunfo definitivo.
-A muchos nos queda la sensación de que tienes la calidad para estar entre los primeros del ranking en tu división (+80 kilogramos), pero la falta de participación en eventos foráneos te golpea en la sumatoria de puntos. ¿Qué piensas de esto?
-El deporte cubano en general padece de este mal y, lógicamente, el taekwondo no es la excepción. Nos pasa en muchas oportunidades que llegamos a los principales eventos con muy poco roce internacional, y tenemos que sacar el extra, pues los topes no solo nos sirven para sumar puntos al ranking; también nos permiten conocer y estudiar mejor a los contrarios y así ajustar mejor el modelaje competitivo en dependencia del rival. En el equipo hay muchos atletas de calidad, y pienso que sí, podríamos estar un poco más arriba en la ubicación global. Algo que nos ayudaría, incluso, a avanzar más en los organigramas de los torneos.
-Algo por el estilo los ocurrió en el pasado Campeonato Mundial. De momento no iban, después decidieron que sí. ¿Realmente llegaron a tope?
-Como todo Mundial fue muy fuerte. Una de las mayores desventajas nuestras, con respecto al resto, es que ellos se prepararon para esa competencia; en tanto nosotros priorizamos llegar al cien por ciento a los Juegos Panamericanos de Toronto. A Chelyabinsk asistimos con la preparación a la mitad. Dimos el máximo y creo que las dos medallas de bronce (una ganada por él en 87kg y la otra por el también santiaguero Robelis Despaigne en +87kg) son un justo premio.
-Desafortunadamente Robelis y tú no pueden intervenir juntos en eventos donde se aplican las divisiones olímpicas, por coincidir en el peso. ¿Afecta esa competencia interna la relación entre ustedes?
-Nos llevamos bastante bien, a pesar de que tenemos que eliminarnos en la misma división. Compartimos el entrenamiento diario y no tenemos problemas con ayudarnos el uno al otro. Somos santiagueros los dos y eso influye. La rivalidad es solo en el deporte.
-Nunca has ganado una medalla olímpica y este año eres la única esperanza del taekwondo cubano en Río de Janeiro 2016. ¿Cómo te enfocas en este nuevo reto?
-Río será una tarea dura, para la cual me estoy preparando desde hace tiempo, con mucho ánimo y con deseos de obtener un buen resultado, que no es otra cosa que la medalla. Siempre aspiro al oro, pero hay que respetar la calidad de los rivales, que allí será elevadísima. Pensábamos ir con más representantes a la Olimpiada, pero no pudo ser. Mis compañeros pelearon bien y se entregaron al máximo en el clasificatorio de México, pero así es el deporte, unas veces ganas y otras no.