Esa duda la aclararemos una vez que el joven gimnasta santiaguero salte al colchón de la Arena Olímpica, para disputar las finales individuales de la barra fija y las paralelas.
Larduet, quien tuvo que retirarse de la pelea por los premios en el evento de máximos acumuladores al resentirse de una lesión en su tobillo izquierdo, ha mandado varios mensajes de tranquilidad a sus seguidores y a toda la afición cubana, en los que ha prometido que “lo mejor está por llegar”.
Sin embargo, a muchos nos queda la duda si podrá presentarse en su mejor versión para adjudicarse la tan ansiada presea bajo los cinco aros. No me casaré de decir que no fue acertada la decisión de dejarlo competir en el all-aroud, pues se corría el riesgo de acrecentar la dolencia.
Manrique accedió a la disputa de las medallas en las barras paralelas gracias a puntuación de 15.766 (lugar 4) durante la jornada clasificatoria; al tiempo que se “coló” en el último cupo de la de barra fija con 15.116 (lugar 8).
La confianza en el muchacho de Los Pinos es infinita, pues coraje y decisión es lo que le sobra y, a pesar de su juventud, lo ha demostrado en varias ocasiones. Esperemos que sea un día grande para él y por qué no, para toda Cuba.