El favorito Japón arrancó, tal y como se esperaba, con victoria su andar por el grupo B del IV Clásico Mundial de Béisbol, luego de desbancar a Cuba con pizarra final de 11 anotaciones por seis, en un choque donde los caribeños salieron derrotados antes que se lanzara la primera bola.
Realmente, la lógica invitaba a que el alto mando de la selección antillana reservara a sus mejores lanzadores para los duelos contra chinos y australianos, pues para nadie es un secreto la diferencia evidente que existe ahora mismo entre el béisbol nipón y el cubano.
Sin embargo, lo que sorprendió a muchos fueron los 11 imparables y las seis carreras que le fabricó la tanda criolla a un pitcheo que se caracteriza por su hermeticidad. Y eso podría provocar algunos cuestionamientos en la utilización que hizo el manager Carlos Martí de su bullpen. De todas formas, al final se verá si tuvo razón o no.
Cuba abrió con el derecho Noelvis Entenza, un hombre que durante la gira de preparación previa al certamen fue utilizado únicamente en función de relevo. Como era de esperarse, Entenza duró poco en la lomita, y luego comenzó el desfile de otros cinco serpentineros, cualquiera de ellos más inefectivo que el anterior.
Los pitchers de la Mayor de las Antillas se apoyaron fundamentalmente en sus rompimientos, ya que ninguno de los que actuó se caracteriza por lanzar rectas de velocidad supersónica.
El problema de esos envíos es que, si no se tiran con control, se quedan colgados en el medio del plato y así sucedió muchas veces, lo cual fue aprovechado por los toleteros japoneses para castigar duro la pelota.
Entretanto, durante los dos primeros tercios del encuentro, los cubanos fueron incapaces de descifrar los lanzamientos del abridor Ayumu Ishikawa y del primer relevista nipón, Takahiro Norimoto.
Mucho mejor lucieron en los tres episodios finales, donde sí le pegaron duro a Norimoto, liderados por el fornido Alfredo Despaigne y el jovencito Yoelkis Céspedes; lo cual alimenta las dudas de qué hubiera pasado si Carlos Martí hubiese colocado a sus mejores lanzadores. Pero eso solo queda en el plano de las suposiciones.
Lo cierto es que, cuando los bates cubanos despertaron, el mal ya estaba hecho y los anfitriones exhibían una ventaja de 7x1, gracias al ataque de su tercera base Nobuhiro Matsuda, quien se fue de 5-4, jonrón incluido y cuatro impulsadas.
Las cosas pudieron ser más dramáticas, pues con pizarra 11x6, el “team” de las cuatro letras llenó las bases con dos outs en el noveno, pero Despaigne, que ya había disparado un cuadrangular, se ponchó para el último out.
Ahora Cuba tiene toda la presión sobre sus hombros, obligada a vencer a China (hoy martes a las 10:00 p.m. hora local) y a Australia (jueves a las 5:00 a.m. hora local), los cuales, al menos en el papel, parecen ser equipos menos exigentes.
Pero basta mirar lo sucedido en las dos primeras jornadas del grupo A, que se está jugando en Seúl, la capital sudcoreana.
Allí, el debutante Israel ya tiene prácticamente en el bolsillo su boleto a segunda ronda, luego de vencer en menos de 24 horas a las más calificadas selecciones de Sudcorea y China Taipei.
Comentarios
Carlos Marti tiene que velar que el juego no se vaya de un solo lado, pues despues da trabajo remolcar el malcador.
El picheo esta de mal empeor y asi no se puedes ganar el campionata del mundo. Recuerden siempre este clasico el evento mas importante del mundo y que el mundo entero sigue este tipo de evento.
El equipo cubano sabes toda Cuba este pendiente de todo, y hoy no se jugo bien, hoy fallo la Dirección del equipo, espero se recuperen
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