Aquel axioma de Fidel Castro Ruz a su pueblo cubano: “No creas, lee”

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
Visto: 4861

lescay2La noticia sobre la partida física del Comandante en Jefe Fidel Castro sorprendió al escultor Alberto Lescay Merencio en una visita a los Estados Unidos.  Después de un corto periplo estaba en Nueva Orleans con amigos. Entonces, ante el acontecimiento, buscó sosiego en su pintura y nació el homenaje póstumo al Líder de la Revolución.

lescay1“Pinté esta allá, el 28 de noviembre, y la titulé ‘No se va I’. Cuando regresé, hice esta otra en Santiago de Cuba, el 30 de noviembre: la titulé ‘No se va II’.

Ambas obras forman parte de una exposición colectiva, con fotografías y obras pictóricas y escultóricas en homenaje a Fidel, que se exhibe desde el pasado 3 de diciembre en la Galería René Valdés, en Vista Alegre.

Lescay, creador del monumento ecuestre del Mayor General que junto a los 23 machetes, obra del también escultor Guarionex Ferrer forman el conjunto escultórico de la Plaza de la Revolución santiaguera, es desde siempre un admirador de Fidel.

Pero ni antes ni después de la construcción de la Plaza, el artista tuvo tantas oportunidades de ver y hablar con el Jefe de la Revolución. Recordó, que en el programa del IV Congreso del Partido estaba que la clausura del evento sería con un acto de masas en la Plaza. En una de las visitas a la obra que hizo Fidel, Lescay le expresó su temor de que no estuviese lista a tiempo. Y en un ejercicio más de comprensión y delicadeza, el Comandante en Jefe le dijo: “Cuando esté lista la Plaza haremos el Congreso”. Ahora, en la propia “René Valdés” del reparto Vista Alegre, el escultor Lescay habló, con voz casi apagada, como un susurro, del impacto por la muerte de quien él considera un padre:   

“Cuba será otra a partir de hoy, a partir de estos días. Estoy convencido. Tenemos una gran paradoja pero ya tú ves como es la vida; como puede ser la muerte aparente: Fidel nunca va a morir y yo creo que todo lo contrario, la idea de que físicamente no está, más bien nos va a hacer a todos los cubanos meditar más, pensar más, e intentar aplicar más sus ideas, sus consejos, sus principios, sus enseñanzas. Creo que es la oportunidad que más claramente tenemos los cubanos para definirnos.

“Hay que ser objetivos. Hay posiciones diferentes, con matices diferentes en la sociedad cubana actual –manifestó Lescay-- y lógicamente ha pasado mucho tiempo y el trabajo de los enemigos nuestros, que son muy poderosos también, ha tenido sus efectos en ciertas zonas en nuestra sociedad. No importa de qué generación se trata… Eso no se puede soslayar sino todo lo contrario: el momento es de pensamiento profundo, que siempre lo ha sido pero ahora yo creo que más. Porque lo único que puede contrarrestar la fuerza, la efectividad de la guerra mediática, que es el instrumento fundamental que se está usando para influir en la mente de las personas; la única manera de combatirla es con conocimiento, con cultura, con información real, con conocimiento de la Historia, con la reafirmación del concepto de no olvidar; con la reafirmación de la característica más hermosa que puede tener el ser humano que es el sentimiento de agradecer a otro, a alguien que te sirvió en un momento determinado, y en este caso es Fidel y la Revolución.

lescay“Hay desagradecidos, hay banalidad; por suerte en un sector no muy grande, pero existe. Entonces, los que no estamos confundidos, tenemos que hablar, tenemos que expresarnos, tenemos que ayudar a las entendederas. 

“Y yo pienso que la conmoción, el registro personal que ha significado la muerte física de Fidel tiene que contribuir a la reflexión, a la mirada hacia adentro y desde adentro de todos los cubanos, no importa de qué generación. 

“De manera que reafirmo la idea de la que estoy convencido, de que nosotros los cubanos vamos a ser distintos a partir de esta fecha que es universal. Porque el pensamiento y la acción de Fidel Castro llegan al mundo entero, sobre todo a las personas humildes  que son la mayoría del mundo; a las personas más necesitadas, a los pobres del mundo a quien él dedicó toda su energía, toda su inteligencia, todo su tiempo.

“Y hay muchas personas agradecidas que miran la luz y no las sombras del Sol; que valoran la luz y no se detienen en los posibles y reales pequeños defectos que toda acción humana contiene por ser humana. No hay obra perfecta pero predomina indudablemente lo positivo, predomina indudablemente la claridad de que no hay un ser humano más importante que otro; de que lo más valioso que existe en La Tierra es el ser humano. Todos tenemos el derecho de existir y a recibir lo más justamente posible, lo que nos dio y da la Naturaleza.

“Nadie ha defendido más que Fidel en el mundo a la Naturaleza, que es el futuro, en definitiva, de la existencia humana. Nadie en el mundo… no he conocido a un ser humano más integral, más universal, más noble, y que haya entregado más por la humanidad que Fidel Castro Ruz, y yo hablo de los dos últimos siglos porque no me atrevo a generalizar, a extenderme más en el tiempo.

“Hay que recordar que Fidel Castro nació en una cuna; nació millonario; nació en una familia muy esforzada pero que logró grandes éxitos económicos. O sea, que él pudo haber mirado para otro lado y haber disfrutado de todo lo material que le podían dar, y le daban, su familia, su padre, su madre, su entorno que lo conozco porque he estado en Birán, analizando bien de dónde surgieron Fidel Castro, Raúl Castro, esa familia extraordinaria.

“Yo creo que la primera escuela fue esa: Birán. Fue su primera experiencia. De manera que estoy convencido de que para la cultura, como para todo, hay que estudiar a Fidel.

“Y el hecho de que él haya dicho, y yo tuve el honor de estar a dos metros de él cuando dijo aquello en un Congreso de artistas y escritores de Cuba, en medio de un análisis, de un colegio de grandes intelectuales y artistas de nuestro país definió que ante un momento tan difícil lo primero que había que salvar era  la Cultura. “Ese concepto, que en ocasiones no es comprendido porque está tan distante de la idea de cualquier político de nuestro mundo, puesto que además siendo Cuba un país de pocos recursos económicos plantearse esa como meta fundamental, solamente eso habla en qué medida Fidel está convencido de qué cosa es la sociedad y el valor de la Cultura para echar para adelante, y sobre todo para defender la identidad, y al país, y defender la continuidad de un proyecto como este.

“A partir de la Cultura es posible comprender, y entender la identidad de un pueblo, de una nación. De manera que él estaba tan claro de eso, que dice: No, lo más importante es eso porque si perdemos la nación lo perdemos todo.

“Ahora bien, la cultura es costosa. Y él lo sabía. Por lo tanto fue consecuente con aquello que dijo cuando triunfó la Revolución, que yo lo recuerdo… era adolescente: ‘No crean, lean’. Pero para leer hay que saber leer. Y lo primero que organizó Fidel fue la Campaña de Alfabetización en todo el país pues para empezar a dar cultura hay que empezar por saber leer, para que el pueblo pudiera acceder a la información, a la cultura universal para tener las herramientas para defender lo que ya se había logrado que era, por primera vez, la verdadera independencia de Cuba.

“Por eso Fidel es mi papá. Completó un poco las nobles enseñanzas de mi padre carnal y de mi madre. Eso no lo digo por primera vez. Se lo he dicho a Raúl: ‘somos hermanos porque Fidel es mi papá’. Y sé que es así, porque me he comportado así… he hablado con nietos, con familiares; soy amigo de algunas de sus familias y los trato… por ejemplo, Enma Castro es muy amiga mía, nos vemos mucho en México; ella es como una hermana, nos tratamos así de corazón. Yo adoro no solo por emoción sino por razón a Fidel Castro, y cada vez lo voy a adorar más, lo voy a defender más, voy a entregar todo lo que tenga para que su legado siempre tenga un colchón donde vivir, proliferar.”

El 14 de octubre de 1991 el propio Fidel inauguró la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales. Hacía pocas horas habían concluido en el flamante Teatro Heredia, las sesiones del IV Congreso del Partido. El Comandante en Jefe encendió la llama eterna. A pocos metros, al lado de brillantes estrellas, símbolo del grado militar de Maceo, en letras también brillantes se lee desde entonces: “Quien intente apropiarse a Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”. Allí, bien cerca, estaba Alberto Lescay mirando a “su padre” Fidel quien para ese momento hacía años ya era eterno.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar