Hace pocos días, la santiaguera Jara García y su compañero Osmany, de Holguín, ganaron la primera edición del espacio televisivo Bailando en Cuba. Lógicamente estaban alegres, orgullosos, satisfechos… La pareja fue premiada con una beca de tres meses en una academia de música y espectáculos en Milán, Italia. Les dieron también, medallas y el trofeo de ganadores absolutos. Y el público los distinguió con aplausos muy sinceros. En fin, tan jóvenes y ya son reyes porque se llevaron la corona del certamen.
Este sábado 25 de marzo, casi al mediodía ¿qué encontramos en la casa de los abuelos de Jara, en el reparto Sueño, a media cuadra de la Avenida de Céspedes, en la ciudad de Santiago de Cuba?
Hallamos a Jara, una jovencita de 17 años, alumna del segundo año de la Escuela Nacional de Danza, exintegrante de equipos de nado sincronizado… y una bailadora consumada.
Pero más que lo precedente nos topamos con una personita sonriente, extremadamente amable y muy cariñosa, rodeada de amiguitas y amiguitos, de vecinos y parientes, unos más cercanos otros menos cercanos pero todos con el entusiasmo de poder saludar a la Reina del Baile.
Esperamos que la muchacha, siempre comunicativa y complaciente, llenara postales a color con la imagen de ella y de Osmany. Las dedicaba, las firmaba y les hacía una carita sonriente.
Le prometimos ocuparle solo minutos en el patio interior de la vivienda, pues adentro era literalmente imposible hablar, por el audio en la sala y el portal, que reproducía la noche final de “Bailando en Cuba”.
¿Te gusta el baile español?
En verdad a mí me gusta todo tipo de baile; quisiera aprender también, aquellos que aún no domino.
Si te ponen a escoger entre la música y el baile cubanos y el reguetón ¿con cuál te quedas?
Mire, usted sabe lo que haría: los integraría a todos, sin discriminar. Haría como una “caldosa” y los echaría a todos ahí ¿usted sabe por qué? Porque pienso que todos juntos les darían fortaleza al arte, al baile cubano; sería algo muy “rico”, porque cuanto tú usas la música, usas el baile, usas el sabor cubano llegas a la conclusión de que no hay que apartar ningún género, sino incluirlos todos.
Se te hizo fácil o difícil el evento
En verdad fue bastante complejo. Tuve que sacrificarme mucho mucho… Mire… fue una competencia muy dura. Pero cuando uno se esfuerza y se traza una meta, y se lucha con voluntad por eso, uno triunfa.
¿Qué sabes de la escuela en Milán?
No sé mucho. Aún tenemos que reunirnos con el ICRT para ver qué fecha nos van a poner; qué nos viene mejor. Ahí tengo apuntados y guardados elementos de esa escuela. Se los puedo traer.
¿Naciste aquí en Santiago de Cuba?
Yo nací en España pero me crié aquí en Santiago… vine desde chiquitica.
¿En qué lugar de España naciste?
En Madrid.
Y tu hermanita Marta ¿qué?
Mi hermana Marta es un bichito. Es muy inteligente. Le gustan las ciencias pero en su tiempo libre disfruta con la música, la danza…le gusta el baile tanto como a mí.
¿Así que no conocías al holguinero, a Osmany?
No, no lo conocía. Lo vi allí por primera vez.
Entonces eso es una norma del concurso: te ponen la pareja.
Sí. Llegas y te dicen: esta es tu pareja, espera. Entonces cuando llegó le dije “Tú eres mi pareja”. Conversamos un poquito… cómo te llamas, que te gusta más del baile, qué baile te caracteriza, con qué estilo. Nos fuimos conociendo poco a poco hasta hacer un dúo muy sólido…, un dúo que se entendía de maravilla.
Él es profesional…
Sí, es graduado en Holguín. Estudió en la compañía Co-danza y después pasó a La Habana, al ballet de la televisión.
¿Qué opinas del jurado?
Magníficas personas, muy profesionales. Sus consejos, sus orientaciones eran como clases. Mejor no podía ser, porque nos infundieron seguridad. Uno lo dice siempre en entrevista pero hay que reiterarlo: todos les debemos mucho a ese equipo de gente, a los coreógrafos en especial, al Jurado… nos prepararon bien.
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El jurado de Bailando en Cuba, del que con tanta pasión habló Jara, mostró el alcance de sus integrantes: Lizt Alfonso, Santiago Alfonso y Susana Pous, y según reseña la periodista Paquita Armas Fonseca respectivamente dijeron sobre la competencia:
“…todos hemos ganado: los bailarines, el equipo artístico-técnico que hace posible la magia de llevar a escena el programa cada domingo, los jurados, y sobre todo el público que disfruta en sus casas. Todos estamos siendo premiados.”
“…Es muy interesante lo que ha sucedido con Bailando…, que ha tenido la virtud de despertar el interés del público y ha puesto sobre la mesa a la danza, y al pueblo cubano a disfrutarla”
“…Me parecía un reto muy interesante e importante para alguien como yo, porque significa que se me considera parte del elenco de la danza profesional en Cuba… Bailando… me abría las puertas a nuevos espectadores, a que me conozcan como persona y artista.”
Jara, tengo entendido que resides en La Habana. ¿Por qué representaste a Santiago de Cuba?
Mire, las raíces son las que no se pueden perder, hay que llevarlas con uno. Aquí he tenido cariño, comprensión, me han tratado bien. Prácticamente nací aquí porque vine muy chiquita para acá, así que yo siempre representaré a mi Santiago, a esta ciudad donde me crié y crecí. Desde muy pequeña me gustó bailar, y hacer deporte también, y el piano… de hecho lo estudié dos años… me gusta cantar y como mi mamá es profesora de educación musical me inculcó el arte y eso me ayudó bastante a desarrollarlo.
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La Reina del Baile siguió con el ajetreo de los saludos y sus amistades; de las postales y las filmaciones en el hogar. Antes se había encargado de ensalzar a su madre Alina y a su padrastro Rafael, para quienes tuvo expresiones muy elogiosas como: “Fueron decisivos”, “Me dieron un apoyo total”, “Les estoy muy agradecida”.
¿Quieres decirle algo a Santiago de Cuba?
Le estoy muy agradecida también a mi ciudad. He tenido desde aquí un apoyo increíble. Confiaron siempre en mí, me dieron su voto. Por eso quiero mandarles un beso grandísimo a los santiagueros y que confíen en mí que no los voy a defraudar. Esto sigue.
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