Los mangos bajitos

Categoría: Especiales
Escrito por Roque Vila / Foto: Juan Carlos Roque Alonso
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Viajando por la carretera central, en el tramo entre Jiguaní y Baire, en un sitio conocido como La Salada al lado del monumento a la Primera Carga al Machete, hay un lugar que me hizo volver a mi niñez, en los tiempos donde me encaramaba en lo alto de las cercas para apropiarme de los mangos que colgaban como una tentación a mi mente infantil, sin importarme los riesgos de caerme o que los dueños me sorprendieran en el lance.


Desde la vía se divisa fácilmente el campo adornado por numerosas plantaciones de mango en pleno fervor productivo, atestadas de fruta que hacen a las ramas bajar hasta el suelo, en un intento desesperado por no caer antes de tiempo.
Dulce tentación, enfermedad experimentada solo por los habitantes de las zonas tropicales que me hace subir a la valla y ser sorprendido en el intento por un señor maduro, ataviado con sombrero y machete, que me mira fijamente desde un rincón de la parcela.
Luego de bajarme de la cerca y de las presentaciones pertinentes, pude conocer que estaba en un área de fomento de mango, perteneciente a la industria de cítricos de Contramaestre y que en esta cosecha debe aportar una cifra cercana a las 4 toneladas del fruto.
El campesino se presenta como Wicho, sin más señas que la sencillez y el amor al trabajo que lo acompañan y me invita a recorrer el campo, mientras expresa la historia de sacrificio detrás de los resultados que hoy expone en su sembradío que impresionan a todo el que pasa por la carretera.
Hasta donde alcanza la vista se alzan los arboles cargados de mangos de la especie Súper Hight, en plena maduración, con ramas que parecieran partirse ante el insoportable peso de la abundante carga, flanqueados por pequeñas parcelas de frijol y maíz.

Anteriormente pertenecientes a la CPA Pinos de Baire, disuelta en el 2011, los cultivadores del mango en Contramaestre, han batallado muchas veces con sus propios medios para lograr los objetivos propuestos, incluso con el riesgo de perder la cosecha por no establecerse los mecanismos correctos para hacer llegar el fruto a la industria.
Wicho sacó adelante su campo prácticamente solo, sin rendirse aun cuando estuvo el año pasado a punto de perder la cosecha porque ninguna institución la venía a recoger, confiando en su Revolución, la misma que lo llevó a combatir a la hermana tierra angolana y que nunca lo defraudará.
Realidad que ha ido cambiando por la importancia brindada por las autoridades a los renglones productivos, favoreciendo los resultados que hoy ostenta el Combinado de críticos América Libre y que comienzan a gestarse en las manos campesinas.
La atención a los productores debe ser la tarea principal, el acceso a las tecnologías y los medios, garantizaran el nivel y la calidad de los resultados, de vital importancia para la alimentación del pueblo y el crecimiento económico de la nación.
Gracias al mango sobre la cerca que me sirvió como pretexto para conocer la historia de Wicho, que es la misma de su campo y que me dejó la impresión del esfuerzo campesino, que muchas veces de forma anónima, incomprendido o apoyado, es vital para el futuro de la Patria.

Comentarios   

#1 nora 29-05-2017 11:40
Gracias que Wicho estaba cerca porque yo sé lo que da esa tentación por los mangos
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