En el guaso, una historia de hermandad

Categoría: Especiales
Escrito por MSc. Luis Ángel Rondón Álvarez
Visto: 2014

1En octubre de 2012 los santiagueros vivimos una de nuestras páginas más triste cuando el huracán Sandy impactó con saña la provincia y devastó todo cuanto encontró a su paso.

A raíz de ese fenómeno climatológico miles de familia perdieron desde sus hogares hasta la ropa de vestir; cientos y cientos de instalaciones e instituciones educacionales, médicas, culturales, deportivas y de interés económico quedaron sin cubierta o se vinieron abajo total o parcialmente; la flora sufrió severos daños y tuvimos que lamentar la pérdida de vidas humanas.

Pero a partir de ese horrible episodio los indómitos,con el apoyo solidario de muchas manos amigas, también escribimos otra historia de voluntad, unidad y resistencia, al levantar de las ruinas una provincia más luminosa, con mayores atributos comerciales, gastronómicos, asistenciales, educativos, lúdicos y sociales.

2Justo por eso los hijos de esta heroica tierra no pudimos permanecer indiferentes ante el dolor de nuestros hermanos guantanameros, golpeados por los embates del destructivo huracán Mathew en octubre pasado, y sin dudarlo nos pusimos a su disposición para lo que fuera necesario, aun cuando Santiago todavía no ha logrado recuperar todo lo que destruyó Sandy.  

La Unidad de Investigaciones para la Construcción ENIA Santiago de Cuba, fue una de las empresas de este terruño que inmediatamente envió equipamiento técnico y personal altamente calificado a suelo guantanamero, para apoyar la reconstrucción de todo lo que el viento y el agua echaron abajo.

Hoy, ocho meses después del paso del huracán, un equipo de la citada unidad todavía trabaja de sol a sol en esa provincia, la más oriental de toda Cuba, alejados de sus familias y hogares, pero protagonizando una verdadera historia de hermandad.

Hablan los protagonistas

3Mientras atravesamos el tramo costero de la carretera que une a Baracoa con el municipio de Maisi, con el objetivo de conocer de primera mano lo que hace la ENIA en esos parajes del Guaso, Francisco Rubio Batista, director de esa entidad en Santiago de Cuba, narra a Sierra Maestra como fueron los primeros momentos.

“Llegamos a Baracoa 15 días después del ciclón. La situación en aquel entonces era caótica. En los primeros meses nos alojamos en una escuela que medio se reparó en la localidad de Paso Cuba. Allí no había corriente ni agua, nos bañábamos en un río cercano y mucha gente dormía en los carros.

“Aun así teníamos clara nuestra misión, más porque a diario veíamos que lo que pasábamos era minúsculo ante el dolor de tanta gente que lo había perdido todo. Ese contacto con los verdaderos damnificados nos daba fuerza para sacar adelante la tarea.”

Justamente allí, los trabajadores de la ENIA indómita comenzaron su intensa labor, según relata Luis Enrique Deturnell, cadenero portamina con más de 16 años de experiencia:

“Al inicio éramos aproximadamente 14 hombres entre perforadores y el grupo de control de la calidad, que teníamos el encargo de investigar los suelos para la edificación de viviendas y aunque empezamos por Paso Cuba, estudiamos otras cinco zonas en Baracoa, y en Maisí, hicimos otro tanto en las áreas de La Punta, Limones y La Máquina.

“Nuestras investigaciones han sido el punto de partida para elaborar los proyectos constructivos que actualmente se ejecutan en estos dos municipios, pues nosotros a raíz de la información que recopilamos y los estudios de laboratorio que hacemos, caracterizamos los suelos y determinamossu capacidad soportante para levantarviviendas y edificios de hasta tres niveles.”

4Una faena indispensable para garantizar la durabilidad de los inmuebles y la seguridad de las familias que ocuparán esas construcciones, ya que del trabajo de la ENIA se decide qué tipo de cimentación emplear, cuál es la construcción más idónea para el área y si debe retirarse parte del suelo existente y reemplazarlo por uno de mejor calidad soportante.

Labor que ya ve sus frutos, pues Sierra Maestra pudo constatar cómo en Paso Cuba, en lo que era un potrero, avanza la construcción de 25 edificios forsa de procedencia colombiana que beneficiarán a 135 núcleos familiares; cómo en La Punta de Maisí, en lo que era un antiguo secadero de café y predominaba un suelo blando arcilloso, está casi todo listo para comenzar la edificación de180 viviendas petrocasa; cómo en la comunidad de Limones ya se levantan otras 78 y en La Máquina se ejecutan forsas ecuatorianos de tres niveles.

La misión más compleja

5Pero la investigación de suelos para la construcción de viviendas no ha sido la única misión de la ENIA santiaguera en Guantánamo. Sus servicios también fueron requeridos para materializar el nuevo trazado de La Boruga, una obra ingenieril compleja, la cual atraviesa tres terrazas marinas -comunes en la geografía del área-, con el objetivo de garantizar una trasportación de viajeros segura entre Maisí y Baracoa.

Francisco Domingo Infante, técnico en Proyecto e Ingeniería que con anterioridad participó en la realización de las carreteras Santiago de Cuba-Granma y Santiago de Cuba-Segundo Frente, relata a este semanario, que el conocido paso de La Boruga, por el que hoy deben transitar obligatoriamente todos los vehículos, tiene curvas con un ángulo muy cerrado, lo cual es altamente peligroso para medios de mayor longitud, y pendientes tan empinadas que llegan hasta 20 y 22%, sobrepasando los 14% permisibles para un vial de montaña.

“El nuevo trazado de 4,5 km,el cual se encuentra bien avanzado, reducirá la peligrosidad al mínimo y sustituirá el paso por el peligrosísimo vial existente en la actualidad”, enfatizó.

Según cuenta el director Francisco Rubio, la ENIA se incorporó a esta obra para estudiar y supervisar el trazado que hicieron, rompiendo monte virgen con machete, hacha, motosierra y motomochila, dos comisiones integradas por la Empresa de Proyectos No. 15 de Santiago de Cuba y otra de Guantánamo.

“Desde entonces verificamos a pie de obra que el vial se desarrolle por la ruta prevista, que el material utilizado para levantar el terraplén sea el aconsejado por nosotros, que las pendientes, el ancho, la altura y la longitud del trazado, se ajusten a lo estipulado en el proyecto y que se le de cultura a los talúes y las cunetas a ambos lados de la nueva carretera, con el objetivo de garantizar mayor seguridad a los vehículos y garantizar el correcto drenaje en caso de lluvias”, argumentó.

Lo que resta

Intenso ha sido el bregar en estos últimos ocho meses, pero el trabajo no cesa para los cuatro trabajadores de la ENIA Santiago de Cuba -incluyendo al chofer Esnoldo Cascaret Estremera- que se hallan en suelo guantanamero brindado su ayuda solidaria.

6A ellos les resta continuar supervisando el trazado de La Boruga, buscar una alternativa para las acciones que se prevén ejecutar en el típico Paso de los Alemanes con la finalidad de permitir el tránsito por allí de vehículos de alto porte, realizar un estudio de Patología a uno de los edificios enclavados frente al malecón de la villa primada e investigar las características de un terreno que se prepara en la comunidad de Los Llanos para la edificación de viviendas.

Todo eso, les llevará otros meses lejos de su tierra, de las caricias de sus esposas, del cariño de los hijos, del afecto de los amigos y del calor hogareño.

Aun así, su espíritu no desmaya porque saben que, aunque las montañas guantanameras todavía conservan vestigios de la destrucción ocasionada por Mathew, en su trabajo están depositadas las esperanzas de miles de personas que perdieron sus moradas y están convencidos que con su aporte pueden, como sucedió en Santiago luego de Sandy, hacer renacer de las ruinas un mejor Guantánamo.

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