Yo me muero como viví

Categoría: Especiales
Escrito por Maité García Tintoré / Fotos: Guibert
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(Testimonio de Renaldo Infante Urivazo, luchador clandestino, fundador del periódico Sierra Maestra y su segundo director)


Un buen día me invitó a un trago, era de los hombres más temidos de la policía batistiana en Santiago de Cuba, y yo, de los que más le aborrecía por sus atropellos y crímenes.
Quiso el destino que ese encuentro - al parecer casual- se diera, y entre una copa y otra, conocí de sus ansias de acabar con los intrépidos jóvenes que en silencio organizaban el Movimiento 26 de Julio en tierras santiagueras.
Te juro que fue el trago más amargo de mi vida, brindar con el enemigo y no poder romperle el pescuezo cuando una y otra vez me preguntaba, ¿tú no conoces dónde esos revoltosos están tirando el boletincito ese que anda por ahí incitando al pueblo?
Ganas no me faltaron de enfrentarle y decirle ¡Viva Cuba Libre!, ¡Abajo Batista!; o, Ven, que aquí tienes a uno de los que estás persiguiendo, mátame si quieres, Asno con garras.
Pero esa tarde llevaba conmigo un ejemplar del boletín y cualquier indiscreción podía ser fatal, por eso me contuve, me amarré con los dientes la boca, entre los puños descargué la ira, y me bebí no solo el trago, también las lágrimas de tanta impotencia.
Solo me alentaba saber que nuevamente en la noche sonaría la máquina desde algún cuartico bien escondido, y que al amanecer estaría en las calles, resguardado entre sayas y sayuelas, oculto en los lugares más insospechados, para ser trasladado y pasado de una mano a otra, en señal de alianza.
Así el Boletín Informativo, nombrado luego Últimas Noticias y apodado después como Sierra Maestra, quedó para la historia; y no solo se convirtió en el órgano del Movimiento en la clandestinidad, también en motor impulsor para que un buen grupo de muchachas y muchachos derrocháramos entrega y coraje en cada impresión y circulación.
Cumpliendo otras misiones en La Habana me sorprendió aquel 1 de enero de 1959, qué sensación la libertad, cómo añoré estar en el Oriente y ser protagonista del Triunfo, aunque desde la retaguardia también sentí mía la victoria.
Me nombraron interventor del Instituto Nacional de Cultura y colaboré en el periódico Revolución que se editaba en La Habana, pero en marzo vino a buscarme el entonces capitán José Cause Pérez -primer director del "Sierra"- para que regresara a Santiago y me integrara al equipo del periódico...
Yo soy de los que vamos
Llegué como redactor, luego reportero, editorialista, jefe de plana obrera y director, desde mediados de 1959 hasta fines de 1961. En ese período fui, además, profesor de la escuela de periodismo Mariano Corona y el primer director de Cultura de la provincia de Oriente; aquí junto a Electo Silva fundé el Orfeón Santiago, ayudé a rescatar la Tumba Francesa y el Teatro Itinerante. Mientras, también cumplía uno de mis sueños, escribía la vida de Frank País para el programa histórico Nuestros Héroes, de Radio Rebelde.
Pero como a los revolucionarios nos mueve el llamado de la Patria, nuevamente viajé hacia la capital para otras misiones, esta vez como fundador y cuadro profesional de la (COR) Comisión de Orientación Revolucionaria de las ORI, editor del boletín El Orientador Revolucionario, y jefe de los orientadores políticos.
Luego ejercí como primer director del Noticiero Nacional de la TV, responsabilidad que asumí por 10 años; después jefe de documentales cinematográficos, vicepresidente primero del ICRT, asesor de su Presidente, director de Información, director nacional de Programación de la Radio y la TV, y asesor de la Vice Presidencia de la Radio...
Para entonces ingresé en la Universidad de La Habana para estudiar dos carreras; hacia la década del 70 me gradué de Licenciado en Periodismo y en Ciencias Políticas.

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Claro que soy fundador de casi todo, de los CDR, de las Milicias Nacionales, de las ORI, del Partido Revolucionario Cubano y delegado a su Primer Congreso, fundador del ICRT y de la Upec.
Por razones de trabajo o estudio visité más de 30 naciones, de todas guardo un grato recuerdo, porque fui a poner bien en alto el nombre de Cuba y creo haberlo logrado.
Recuerdo con orgullo el estar en la toma de posesión del presidente Salvador Allende, en Chile; el asistir al primer Festival Latinoamericano de Televisión; el haber sido por más de 15 años profesor del Instituto de Relaciones Internacionales del Minrex.
Allí tuve como alumno a Gerardo Hernández Nordelo, cómo imaginar que mi discípulo años más tarde se convertiría en ese hombre excepcional devenido Héroe de la República de Cuba.
Cuando el pueblo cubano y amigos de todas partes luchaban por el regreso de los Cinco, yo lo hacía por partida doble, saber que un día fui su profe, que mis lecciones ayudaron a formar su carácter, me comprometía aún más con la causa.
Gerardo derrochó patriotismo, tuvo una entereza sin límites por más de 15 años de encierro y torturas sicológicas, no se doblegó por nada, como solo saben hacerlo los grandes; como lo hizo Frank en su tiempo, aunque luchar por la Patria le costara la vida.
Detrás de un hombre, una gran mujer
Darelia se llama mi amiga de tristezas y alegrías, Darelia se llama la mujer que por más de 40 años ha venido acompañando mis pasos, halando mis orejas, o soltando las riendas a cada uno de mis sueños.
Es mi amada, mi confidente, mi sol, mi estrella; la madre de mis hijos Renaldo Alejandro y Liset, y ahora también se ha convertido en mis ojos, pues el glaucoma ha intentado apagar las ganas de hacer y de decir, pero ella, como fiel escudera, ilumina el camino.
Por eso cuando llega la musa, o cuando pienso que una historia debe ser contada y conocida, pues quienes la protagonizamos vamos cada día desafiando el calendario, le voy dictando a mi bella Darelia frases, oraciones, párrafos, y con tremenda destreza, ella hace realidad cada nueva cuartilla. Entonces, juntos, damos vida a las palabras de Fidel "... Los hombres pasan, las ideas quedan".
Cuando llegue la luna llena iré a Santiago
Era una tarde de agosto cuando mi esposa formó la algarabía, "Renaldo llegó tu momento, Renaldo ha llamado Olga, la directora del periódico Sierra Maestra para saber cómo estabas, y si podías viajar a Santiago y participar en el acto por el 60 aniversario de su fundación. Mi amor ha llegado tu hora, ¿le decimos que sí?”
Imagínate, he pasado décadas con la añoranza de volver a esta tierra, creía que nadie se recordaba de mi paso por el periódico, como fundador y su segundo director.
Ir a Santiago a los 88 años, ciego y con mil achaques podría parecer una locura, mas fue una sorpresa tremenda; un regalo inmenso reencontrarme con tanta gente buena y visitar la ciudad a la que le entregué parte de mi juventud.
En el "Sierra Maestra" me aguardaba un colectivo que ama su trabajo y que está muy inspirado por la historia que atesora. Sentí el abrazo de hermanos de lucha, el apretón de manos de los pinos nuevos; desde la oscuridad descubrí rostros conocidos, pese a las arrugas que siempre impone la experiencia acumulada.
Dicen que recordar es volver a vivir, por eso la emoción al escuchar a mis colegas, por eso entre los que peinamos canas se sintieron ‘voces tomadas’, ojos humedecidos, corazones acelerados; fue especial reunirnos seis décadas después.
Sin David no podría escribirse la historia de la Revolución
Hablar de Frank, qué difícil, serían interminables las anécdotas; con solo 22 años caló muy hondo en quienes le conocimos, se convirtió en mi ejemplo a seguir, mi paradigma de líder.
Le veía en la Escuela Normal, pero no teníamos una relación cercana, nos unía un ideal y cada quien desde lo suyo, era capaz de hacer por él.
Mi hermano Enzo Infante ingresó en las organizaciones de Frank y eso lo acercó más; se convirtió en visitante frecuente de nuestro Colegio Desiderio Fajardo, y de nuestra casa. Allí citaba a compañeros y celebraba reuniones, allí planeaba y organizaba acciones del Movimiento 26 de Julio.
Un día Frank y otro compañero de lucha, tenían la misión de trasladar las armas, pensé que lo harían en un carro, mas cuando me percaté de que sería a pie, con los bultos al hombro y por la calle Habana, sin tener orientación alguna, decidí seguirles para cuidar sus pasos, nada podía pasarles, me dije.
Una de las tareas más difíciles fue escribir la necrología de la muerte de Frank junto a otro colega, cada línea me desgarraba el alma, a ese muchachito los esbirros lo masacraron vilmente, se ensañaron con su cuerpo. Pero la respuesta de este pueblo heroico no se hizo esperar, las calles de Santiago se vistieron de luto, cerraron los comercios; brazaletes y uniformes verde olivo fueron usados por la juventud clandestina que no dejó que la sangre de un hombre tan grande como el País de su apellido, cayera en vano.
Yo pisaré las calles nuevamente
He cumplido un gran sueño, volver a la tierra donde me forjé como revolucionario. He vuelto a Santiago, a su Loma del Intendente, y aunque desde El Tivolí, ya solo puedo imaginar el mar, es imposible dejar de recordar a Tony, Otto y Pepito, mis hermanos de lucha.
Volví a Santiago, al encuentro con la Patrona de Cuba, para que mi amada Darelia, desde el mítico Santuario del Cobre, siga pidiendo a la Virgen de la Caridad la protección de todos los cubanos, y la paz del mundo.
Volví a sudar con el intenso calor de la tierra caliente, subí escaleras empinadas, y contemplé desde la inmensidad de mis pupilas, a este pueblo trabajador y abnegado en su ir y venir por la ciudad.
Regresé a Santiago para encontrarme con Frank, toqué su tumba una y otra vez, en silencio di por cumplida la misión, trabajé sin descanso mi vida entera, y a punta de bastón sigo dándolo todo por esta Revolución que es invencible.
Volví a Santiago, y en ese altar sagrado de la Patria que es Santa Ifigenia, me aguardaba un Fidel que no solo vive en las montañas, un Fidel que por años también guió mis pasos, que me enseñó a vivir siempre con la frente en alto, a no ostentar ni pretender lo que no merecía; que me enseñó que cualquier sacrificio es poco cuando la Patria llama, que trabajar ennoblece el alma, y que para ser libres es preciso formar hombres cultos; me inspiró a ser martiano, a ser marxista, a ser leal. A ese Fidel le guardo junto a Frank del lado del corazón.
A ustedes, los que hoy hacen posible que el “Sierra Maestra” siga siendo la voz de la Revolución solo les digo: empínense, no defrauden jamás la gloria vivida; pueden cambiar los tiempos, pero siempre Morir por la Patria es vivir.
RECONOCIMIENTOS Y DISTINCIONES
• Medalla Raúl Gómez García del Sindicato de la Cultura y Sello del Laureado
• Medalla Félix Elmuza
• Medalla Juan Gualberto Gómez
• Periodista Distinguido de la Upec
• Medalla Fundador de los CDR y de las Milicias
• Micrófono de la Radio Cubana
• Título de Artista de Mérito del ICRT
• Premio Nacional de la Radio
• Distinción por la Cultura Nacional
• Medalla Juan Marinello que otorga el Consejo de Estado
• Medalla del Partido Comunista Checo por Divulgación ideológica en ese país
• Medalla 30, 40, 50 y 60 Aniversario de las Far
• Distinción Utilidad de la Virtud que otorga la Sociedad Cultural José Martí
• Reconocimiento de la CTC por el 75 Aniversario
• Título de Maestro de Radialista, otorgado por el ICRT en el 85 Aniversario de la Radio cubana
• Medalla por Aporte a la Cultura de Santiago de Cuba
• Llave de la Ciudad de Santiago de Cuba

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