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Una epopeya cubana

Categoría: Especiales Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón Visto: 1866

La Campaña de Alfabetización fue una hazaña/ Fidel jugó pelota con los maestros en Aserradero

FOTO 1 Maestros durante su visita al Mausoleo del municipio Sefundo Frente Aun en las condiciones de la lucha guerrillera contra la tiranía de Batista, el Ejército Rebelde nunca dejó de pensar en escuelas  en los territorios liberados, y hasta en las filas insurreccionales siempre hubo quien encendió la luz de la enseñanza para alumbrar la oscuridad de la ignorancia.   

Cuando el 1. de enero de 1959 se consumó el triunfo, casi inmediatamente hubo tres metas por alcanzar: la salud pública y la enseñanza para todos, y la tierra para quien la trabajara. 

El 1 de enero de 1961,  exactamente dos años después de la Victoria, por orientación expresa del Comandante en Jefe Fidel Castro comenzó la Campaña de Alfabetización, una auténtica epopeya del pueblo cubano.

No fue tarea fácil y mucho menos exenta de sacrificios. Pero ni los crímenes de los bandidos impidieron que alrededor de 300 000 cubanos, especialmente jóvenes estudiantes y obreros, realizaran la proeza de alfabetizar en poco menos de un año, a 707 000 cubanos y que Fidel declarara a Cuba como Territorio Libre de Analfabetismo el 22 de diciembre de 1961. Estaba en marcha la Revolución en la enseñanza; niñas, niños y adolescentes, principalmente del campo, estaban listos para incorporarse a las aulas; aumentó con inusitada rapidez el número de escuelas y aulas a lo largo y ancho de la geografía cubana, con énfasis allí donde antes prácticamente no existieron: en las montañas. Y para enfrentar esa “explosión” se requerían muchos maestros y nuevamente la juventud dio el paso al frente.

Ya los cuarteles habían sido convertidos en escuelas; allí donde había 10 o 12 muchachos se creaba un aula y Fidel sentenciaba: “Los pueblos se enamoran de las grandes tareas”. Se movilizaron los maestros y todo aquel con disposición y preparación para enseñar. La mayor  demanda estaba localizada en la zona campesina; la provincia de Oriente, la más compleja topográficamente, era también la más necesitada.  

FOTO 2 Víctor Cortina muestra la escultura que donó a la escuela de Madrugón en el municipio GuamáVíctor Salvador Cortina Sablón y Eladio Despaigne Dunán son dos protagonistas de aquellos contingentes de maestros que laboraron en la región oriental. Ellos hablan de sus experiencias y lo hacen por el aniversario 56 de la Campaña y el Día del Educador, en un entorno especial porque desde hace casi un lustro varios de aquellos educadores de montaña tuvieron la iniciativa, que puede replicarse en el país, de reunirse cada año para revivir ese  pasaje inolvidable en sus vidas.

El joven Víctor Salvador antes de ir de su natal Sagua de Tánamo a Cárdenas en 1962 a formarse como maestro popular para marchar a las lomas, hace honor a su vocación: enseñar, y alfabetiza en las   Milicias, y en las trincheras de la Lucha Contra Bandidos en Sagua-Baracoa. 

Como maestro trabaja en la zona de Masamoa (Mayarí-Sagua-Moa), Rancho Quemado,  Alto de Solito, Calabaza de Sagua, Sabaneta, La Esperanza… y por su dominio pedagógico viene en 1964 a Santiago de Cuba, a  Las Cuabas para en 18 meses hacerse Inspector de Unidad Zonal e ir a ejercer en Providencia, precisamente junto con Eladio.

Meses después, José Ramón Pérez Curbelo (fue director provincial de Educación en Santiago de Cuba), en ese momento director regional Sierra Sur lo traslada hacia La Plata, luego a Madrugón, La Alcarraza; Víctor es jefe del equipo de primaria en Sierra Sur hasta que en  1973 se establece en Boyeros, La Habana, donde ocupa diversos puestos en Educación y por su experiencia en multígrado es maestro en la Embajada de Cuba en Nueva Delhi, y  maestro-director de la escuela-círculo en la Misión cubana en las Naciones Unidas, en Nueva York; de regreso a Boyeros atiende la enseñanza infantil hasta jubilarse.  

FOTO 3 A la derecha Eladio Despaigne junto a Víctor Cortina Eladio, quien reside en Santiago de Cuba, no quiso abundar. Solo señaló que él tuvo un recorrido  similar al de Víctor Cortina.

“Fui brigadista Conrado Benítez; pasé el curso en Cárdenas en 1963; trabajé en las montañas de María Tomasa, La Alcarraza, La Meseta, Madrugón… en 1966 concentramos a los alumnos de sexto grado en Madrugón e hicimos un pequeño internado, el primero en la Sierra y yo lo dirigí.”

Como Inspector  en 1967 trabaja por la Gran Piedra, Providencia, Ramón de las Yaguas, Maca, en el territorio de Guantánamo; Sigua, Ti Arriba; dirige el internado de Uvero y luego de estar en puestos administrativos de la Dirección de Educación, está al frente de la Escuela de Economía; luego, durante 18 años, es director de la Empresa de Aseguramiento a la Educción, hasta jubilarse a los 66 años.

Cortina viene a Santiago de Cuba todos los años “de manera individual nos reuníamos algunos compañeros maestros: Eladio, Paneque… nos resulta grato encontrarnos… es  un compañerismo entrañable; se han sumado otros: Fructuoso, José Ramón, Danilo, Manuel Márquez, Legrá… y se nos ocurrió la idea de desplazarnos hacia los lugares donde habíamos trabajado como maestros. Así fuimos a Uvero, y resultó que cinco del grupo fuimos directores del internado. Son reuniones muy emotivas; nunca faltan las lágrimas al encontrar hombres y mujeres que entonces eran niños y niñas y uno los educó. 

“La directora se apocó cuando nos presentaron, y le dije: ‘Tú estás más preparada y eres mejor directora que lo que fuimos todos nosotros, que lo hicimos por una necesidad de la Revolución, sin el nivel académico que tienes tú’. 

“A estas reuniones de camaradas le vemos un saldo político muy importante; intercambiamos con el Poder Popular de cada sitio, con el Partido, nos dan información de los territorios. Ya fuimos al Segundo Frente, al Tercer Frente, a Guamá; los docentes que hoy tienen la tiza en la mano intercambian con nosotros. Esos  encuentros han sido conmovedores, porque ellos nos ven a nosotros que a pesar del paso de los años mantenemos la bandera y eso los reconforta.  

“Ahora la última idea que se nos ocurrió fue hacerle un homenaje a todo el que alfabetizó o fue maestro de la brigada Frank País; lo hicimos en el ‘Heredia’ con el auspicio en esta provincia de la Asociación de Pedagogos, Cultura, y otros organismos. Eran casi 

2 000 personas. Fue emocionante.

Víctor, ya jubilado, creó un pequeño taller: “Decoram” en su casa para hacer trabajos de artesanía e incorporó un grupo de jóvenes. Los ha ido preparando, capacitando; es un grupo de trabajo por cuenta propia pero muy singular: allí no se fuma, la disciplina es sagrada, y los padres de esos muchachos nos agradecen la manera de educarlos con el trabajo. 

“Tenemos sección sindical, núcleo del Partido; ganamos el reconocimiento del Movimiento Obrero, nos han visitado el Ministro de Cultura, el Ministro de la Construcción; Salvador Valdés Mesa lo ha hecho en numerosas oportunidades y nos ha apoyado para lograr ese nivel de organización. Y de cierta manera el Taller nos facilita crear un fondo para ayudar a algunos compañeros a viajar a los encuentros en Santiago de Cuba; los ayudamos económicamente hasta donde nos es posible, incluidas algunas actividades, diplomas, reconocimientos...  

“Mi esposa, que fue directora de una secundaria básica, y yo atendemos el Taller, y por nuestro empeño como educadores  hicimos un convenio con Educación y el Tecnológico de la Construcción José Martí, entonces ‘Decoram’ (decoración ambiental) se convirtió en un aula anexa, donde los estudiantes hacen práctica y se rigen por un reglamento.”  

Para Víctor y Eladio festejar en Santiago de Cuba el Día del Educador y la Campaña de Alfabetización ha sido una oportunidad muy especial. Los ocho encuentros celebrados entre maestros, alfabetizadores, brigadistas de aquellos años iniciales de la Revolución, les devuelven el protagonismo de medio siglo atrás.  

En la ciudad santiaguera les rindieron tributo a Fidel; en el Segundo Frente, a Vilma; en el Tercer Frente, al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque; hasta la escuela de Madrugón “llevamos una valija con el aporte de cada uno de nosotros y yo le obsequié una de las obras escultóricas que hacemos en el Taller:  un niño haciéndole un regalo a una niña… arte con sentido educativo”.

Sobre la visita al monolito que guarda las cenizas de Fidel, Víctor aseguró “fuimos sus discípulos; fuimos los que dimos el paso ante su llamado; la alfabetización, los maestros voluntarios y todo lo que siguió fueron ideas de Fidel; lo que hice lo realicé con gusto y convicción’; clavábamos dos palos y una tabla, y dos palos más altos y otra tabla y ya los niños tenían su pupitre. Y luego los campesinos nos ayudaban a cobijar para hacer una escuelita. Eso jamás se olvida.  

FOTO 4 Fidel ideó la Campaña de Alfabetización realizada en 1961Ante la insistencia sobre alguna anécdota o encuentro con el Líder Histórico de la Revolución, Víctor y Eladio recuerdan una vez en Aserradero, que Fidel se puso a jugar pelota con los maestros de la Unidad Zonal y pobladores. Hubo un guajiro que lo ponchó como tres veces y él ahí: ‘Son los espejuelos’ y se quitó los espejuelos; ‘es por la camisa’, y se quitó la camisa, y así hasta que le dio un hit y cuando llegó a primera dijo: ‘Se acabó el juego’.

“Él le regaló la gorra a Joaquina Sila, y los “spai” al pitcher, y a esta maestra de la foto, Merurgia Ricardo, cuando él salía la vio en la parada y le dijo ‘Yo te vi allí en la escuela con los maestros’. ‘Ah, tú eres maestra. ¿Y para dónde vas? Y ella le respondió que a recoger la ropa en la escuela para ir para su casa en Santiago de Cuba. El Comandante la montó, la llevó hasta la escuela, esperó que recogiera la ropa, y la llevó hasta su casa en Chicharrones. Imagínate cuando llegó Merurgia al barrio con Fidel.

“Ella estaba en la escuela de Pinar del Diablo y luego pasó a la de Aserradero. No, no. Pinar del Diablo no es lo más lejano. Ese honor lo tenía Guamá 3. Óigame, ahí nace el río Sonador. A caballo, desde Madrugón, son seis o siete horas: Arroyo Llano, El Rajón, Los Cubanos, La Maestrica, Guamá 1, Guamá 2 y Guamá 3.

“Allí mandé a mi amigo Paulino, ya fallecido, quien era villareño; él quiso trabajar conmigo y no me quedaba otra escuela. Lo mandé con un caballo y una mula y unos muchachos. Me daba hasta pena. Cuando regresó me dijo: ‘Cortina, yo quiero que tú me digas qué diferencia hay entre Guamá 3 y las canteras del Presidio Político’.

“Por Paulino me hice inspector y vine a Santiago de Cuba. Yo no conocía esta ciudad y mira, eché parte de mi vida aquí como maestro, junto con los maestros, y sigo al lado de los maestros.” 

MÁRTIRES DE LA ALFABETIZACIÓN

Conrado Benítez García, Pedro Miguel Morejón Quintana, Modesto Serrano Rodríguez, Tomás Hormiga García, Delfín Sen Cedré, José Gañindo Perdigón Taurino, Vicente Santana Ortega. Manuel Ascunce Doménech, Pedro Lantigua Ortega.

“DEDICÓ SU VIDA DE JOVEN A ESTE ORIENTE DIFÍCIL”

José Ramón Pérez Curbelo fue director provincial de Educación en la provincia de Santiago de Cuba. A inicios de la Revolución era uno de aquellos maestros que pusieron en marcha la epopeya; dirigía la zona conocida como Sierra Sur, comprendido el macizo montañoso de la Sierra Maestra, por ende era el jefe de Víctor y más de medio siglo después dice de él:

“Echó su vida joven en este Oriente difícil para muchos, y nunca reparó en sacrificios. Es un hombre fabuloso. Cuando tanta gente piensa solo en el dinero, Cortina coge parte de sus ganancias y las comparte con sus antiguos compañeros, con el único objetivo de encontrarse con ellos, rendirles homenaje, alabar lo que hicieron como maestros, recordar los sitios donde trabajaron y volver a encontrarse con aquella población a la que llevaron la enseñanza. Cortina y tantos maestros como él se merecen el agradecimiento eterno de  cubanas y cubanos.”

ALGUNAS CIFRAS DE LA CAMPAÑA

. De los primeros 100 000 brigadista, unos 50 000 vinieron para

  Oriente, el territorio con más analfabetos

. El 29 de agosto de 1960 se gradúa el primer contingente de

  maestros voluntarios y Fidel anuncia que en 1961 será la

  batalla contra el analfabetismo

. En la Campaña de Alfabetización participaron 121 000

  alfabetizadores, 100 000 brigadistas Patria o Muerte, 35 000

  maestros voluntarios, y unas 30 000 personas de apoyo

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