Cuando se muere en brazos De la patria agradecida...

Categoría: Especiales
Escrito por Orlando Guevara Núñez
Visto: 1988

 

marti joven

Cuando se muere en brazos De la patria agradecida, La muerte acaba, la prisión se rompe; ¡Empieza al fin con el morir, la vida!


Este legado martiano, forma parte de su poema A mis hermanos muertos el 27 de noviembre, escrito en 1872 en España, a donde había sido deportado el año anterior, como castigo a su osadía de desafiar al colonialismo y defender las ideas independentistas.

fusilamiento
Martí tenía entonces solo 19 años. Y expresó en su canto el dolor inmenso por los ocho estudiantes que, siendo inocentes, pasaron a formar parte del martirologio cubano.
Lloré, lloré de espanto y amargura:
Cuando el amor o el entusiasmo llora,
Se siente a Dios, y se idolatra y se ora,
¡Cuando se llora como yo, se jura!
El poema, luego de transformar el dolor en compromiso con los caídos, cierra
con un reto de Martí a los asesinos:
¡Déspota, mira aquí como tu ciego
Anhelo ansioso contra ti conspira:
Mira tu afán y tu impotencia, y luego
Ese cadáver que venciste mira,
Que murió con un himno en la garganta,
Que entre tus brazos, mutilado expira
Y en brazos de la gloria se levanta!
No te pare el que gime y el que llora:
¡Mata, déspota, mata!
¡Para el que muere a tu furor impío,
El cielo se abre, el mundo se dilata!

fidel y marti
Durante el juicio por los hechos del 26 de julio de 1953, el joven revolucionario Fidel Castro afirmó que José Martí era el verdadero autor intelectual del asalto. Y una confirmación de la presencia allí de nuestro Héroe Nacional, es que en su alegato de auto defensa La Historia me absolverá, entre las varias citas martianas, al referirse a sus hermanos caídos –seis en combate y 55 asesinados- Fidel toma dos partes de ese poema.
Uno, el ya citado Cuando se muere en brazos de la patria agradecida... Otro, el inicial:
Cadáveres amados los que un día,
Ensueños fuisteis de la patria mía,
Arrojad, arrojad sobre mi frente
Polvo de vuestros huesos carcomidos!
¡Tocad mi corazón con vuestras manos!
¡Gemid a mis oídos!
¡Cada uno ha de ser de mis gemidos
Lágrimas de uno más de los tiranos!
¡Andad a mi redor; vagad en tanto
Que mi ser vuestro espíritu recibe,
Y dadme de las tumbas el espanto,
Que es poco ya para llorar el llanto
Cuando en infame esclavitud se vive!
El mismo sentimiento de Martí y de Fidel ante los hermanos caídos. En ambos, los mártires como fuerza alimentadora de la lucha.
Al evocar Fidel a los caídos en el Moncada citó otro pensamiento martiano conocido por los cubanos
(...) Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la patria y la gloria que se jura sobre sus cuerpos, y que no teme ni se abate ni se debilita jamás; porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra.
Esas palabras martianas fueron escritas por Martí en Madrid, España, el 27 de noviembre de 1872 y reproducidas en hojas sueltas, pegadas en lugares cercanos a la Corte española y comentadas favorablemente por varios periódicos, según testimonio de Fermín Valdés Domínguez, amigo del Apóstol de la independencia cubana.

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