Una maniobra de amor
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- Categoría: Especiales
- Escrito por Nazín Salomón Ismael / Fotos: Autor
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Las historias de amor siempre nos emocionan. Mientras más complejas, menos escatimamos en brindarles apoyo, aunque sea una construcción ficticia de alguna telenovela. La verdad, es que solemos proyectar nuestros anhelos o vivencias en esos relatos pasionales, lo cual resulta reconfortante, incluso en tiempos en los que el amor es imprescindible para el hombre.
Este sentimiento, el que nace entre dos o más personas, se ha mantenido a pesar de las dificultades, y puede ocupar diferentes categorías dependiendo de quiénes lo comparten. Pero sin duda, una de las más importantes, y por las que se considera una emoción universal, es la que define el amor de pareja, algo que todos luchamos por tener en algún momento de nuestra vida.
Aun así, hay quienes conservan sus lazos de amor, a pesar de los clichés y tabúes que imponen equivocadamente las sociedades, e incluso logran sacar adelante profesiones que exigen mucho sacrificio y entrega.
Comprometidos con la Revolución, Alina Pérez Laurencio, y Yunier Fonseca Cardoso, son un ejemplo de unión personal, y con el país. Ella, primer teniente e instructora política del batallón de tanques en la unidad militar Mangos de Baraguá, de Santiago de Cuba; y él, capitán y segundo jefe de batallón de infantería, en ese lugar, son una joven pareja con seis años de matrimonio, padres de una niña de tres, y soldados de la Fuerzas Armadas Revolucionarias (Far).

Todo comenzó durante una maniobra, en Puerto Padre. Estudiaron juntos en la escuela de cadetes, pero puede decirse que no era su hora. Sin embargo, poco tiempo después, el destino los unió, para luego ofrecerles el regalo de la vida, fruto del amor compartido.
“No podemos decir que ha sido fácil”, comenta Alina. “Nuestro trabajo requiere mucho sacrificio, entrega y dedicación, logrado solo con el apoyo recíproco en el cumplimiento de las tareas cotidianas del hogar, en la atención y cuidado de nuestra hija, y en nuestras funciones dentro de la unidad militar. Creo que nadie mejor que mi pareja puede entender mi trabajo, ya que, a pesar de todo, una mujer militar sigue viéndose como algo extraño en la sociedad.
Con él me siento apoyada, y puedo cumplir con mis obligaciones, como el servicio de guardia, a la hora de ir al campo de tiro, o la salida al terreno, que son las partes más fuertes en mi trabajo dentro de las Far. Todo se basa en el entendimiento y la comprensión que tengamos. Los dos tenemos un mismo objetivo, prepararnos y defender a toda costa las conquistas de la Patria socialista, sin descuidar la vida privada ni la familia”.
Muchas han sido las historias de amor que han tomado como escenario algún rincón de nuestro archipiélago. Yunier, por otra parte, nos comenta que sus sentimientos por Alina “han sido marcados por el legado de amor incondicional de muchos héroes cubanos, como el surgido entre María Cabrales y el gran Antonio Maceo, o Ignacio Agramonte y la luchadora independentista Amalia Simoni, y tantos otros ejemplos de apoyo y cuidado.”
“De esa misma forma mi esposa y yo tratamos de mantener presente ese sentir. Compartimos las obligaciones, y nos damos fuerza mutuamente para mantener nuestro amor y trabajo.
“Es cierto que en la unidad existen algunas regulaciones, a mi modo de ver necesarias, que no permiten exhibiciones ni manifestaciones amorosas que puedan dañar nuestra imagen, ya que nosotros tenemos subordinados, para los cuales debemos ser un ejemplo. De todas formas, no se nos impide tener o mantener una relación sentimental. Siempre con respeto, y bajo la premisa del cumplimiento del trabajo”.

